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    UNA LECTURA A 75 AÑOS DE LA PRIMERA EDICIÓN DE "EL EXTRANJERO"

Por Antonio Cruz*

«Una novela no es otra cosa que una filosofía puesta en imágenes.» A. Camus

¿Hasta dónde un texto literario (refiriéndome a lo que los académicos de las letras clasifican como "literario") puede expresar una ideología evitando los riesgos que suponen las publicaciones científicas o el ensayo sin caer en lo panfletario?

Había leído El extranjero con una mirada bastante tendenciosa por allá por mi lejana juventud cuando compartía mis estudios universitarios con la militancia política y me pareció una buena novela como muchas otras que leí contemporáneamente a ella. Ni más ni menos que eso. Ni tan siquiera me animó, como suele ocurrir con aquellas obras que conmueven mi naturaleza, a una re-lectura pasado cierto tiempo de haberlas leído por primera vez.
Azuzado por la curiosidad (hace poco leí un interesante artículo sobre el existencialismo y me enteré que la primera publicación de El extranjero cumplía 75 años), después de muchísimos años, abordé por segunda vez este libro. Feliz decisión. No fue una sola lectura sino dos (aparte de haber revisado varias veces los inevitables subrayados con lápiz y las notas al margen que tanto gustan a algunos y tanto fastidian a otros pero que en mí, son una especie de marca registrada de una buena lectura).

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En una apretada síntesis, podemos decir que el protagonista excluyente, Meursault, es un individuo que acepta de manera resignada y sin aspiraciones los avatares de su propia vida. Ni tan siquiera la muerte de su madre, logra sacarlo de su rutina y, debido a la concepción ideológica de la existencia humana y del entorno social, la circunstancia de tener que afrontar esta pérdida, ni siquiera logra sacudir la monotonía se su vida cotidiana. Con una simpleza que deslumbra al lector (aunque no sea un lector avezado), Camus logra que cada uno de quienes recorren las primeras páginas de El extranjero, pueda formarse una noción bastante particular del perfil psicológico del protagonista. Y ese perfil no es extraño a lo que el propio Camus expresaba en Calígula (obra de teatro contemporánea a El Extranjero) «de pronto, advierte que los dioses no existen, que no hay plan, justicia, ni valores más allá de la construcción de los hombres».
Al terminar la lectura, no pude dejar de preguntarme: ¿Es una novela psicológica? ¿Es un estudio del alma humana? ¿Es una novela sencilla escrita sin mayor apasionamiento pero con mucha pericia? Lejos de clásicos de la literatura moderna que abordan el asesinato como Crimen y Castigo de Fiódor Dostoievski o Lady Macbeth de Mtsensk, de Nikolai Leskov, creo que ninguna de estas preguntas (o todas) sirve(n) para encontrar la definición adecuada.
La trama, se centra en los conflictos que surgen al enfrentarnos a un mundo en el que, paradójicamente, ninguna norma nos contiene y para el cual, con el devenir de los acontecimientos, terminamos siendo ni más ni menos que extranjeros. Sin necesidad de meterse en terreno fangoso, Camus explora el entumecimiento emocional de la existencia de Mersault, la relación entre identidad y desmemoria, la desidia como forma de vida, la falta de estímulos emocionales y "un dejar pasar" (¿acaso una vida cercana a la metáfora del laissez faire, laissez passer atribuida a Jean-Claude Marie Vicent de Gournay?); por decirlo de alguna manera, observar los acontecimientos de tu propia vida como si le ocurrieran a otro. Es un hombre insatisfecho pero al que, curiosamente, no le preocupa en absoluto la posibilidad de encontrar un sentido adecuado a su vida; fundamentalmente, es un hombre que desconfía de la noción de "Verdad" con una convicción inalterable. Esa casi "lasitud" para vivir lo cotidiano es tan llamativa que ni siquiera la muerte, (la de seres cercanos como su madre, o la de alguien a quien no conoce o la perspectiva de la suya propia), la venganza o la cárcel logran generar un mínimo sentimiento de rebeldía ante lo inexorable de su destino.
Mientras escribo, releo los últimos párrafos y no puedo evitar de preguntarme (ahora ya con más fundamento) ¿Acaso Camus no está describiendo a millones de seres humanos que transcurren sus días por estos tiempos? Entonces, me respondo que, vista desde esta perspectiva, El extranjero, es, además de una obra literaria imprescindible, una novela de anticipación. Hasta diría casi profética.
Otro tema que Camus aborda con maestría es el relacionado con las locaciones en que se desarrolla la novela. El pesimismo de la entre-guerra (recuérdese que hay datos confiables que dicen que se escribió antes de 1940, aunque se haya publicado en 1942) y la sociedad navegando en las fronteras mismas del individualismo, le sirven a Camus para ubicar su novela en el ominoso y sombrío Argel de la primera mitad del siglo pasado. Seguramente, también deben haber dejado su huella su triste historia familiar, su fracaso matrimonial (su matrimonio con Simone duró muy poco tiempo) y la por entonces incurable enfermedad que lo aquejaba, la Tuberculosis y, por supuesto, los tenaces enfrentamientos con la autoridades argelinas que clausuraron el diario en que trabajaba dos veces y posteriormente le intimaron a abandonar argel.

 

AlbertCamus


Albert Camus, (Periodista, filósofo, ensayista, dramaturgo y militante de la Resistencia Francesa durante la ocupación nazi de Francia y Premio Nobel 1957), no solamente logra expresar a través de esta novela, los principios y la ideología que sustentan el existencialismo sino que la calidad del texto y la profundidad de su trama la convierten en una de esas obras que nunca pierden actualidad.
En el terreno estrictamente literario, no deja de sorprender el aspecto "técnico" (por llamarle de alguna manera) de la palabra escrita. El extranjero, que se ha transformado en un clásico de la literatura universal, está compuesta de agudos cuestionamientos filosóficos los que sin embargo, están escritos con una calidad literaria poco común; a medida que se avanza en la lectura, Camus da muestras de un enorme talento para trabajar la palabra escrita, llevándola a los límites mismos de la síntesis absoluta. Esa trama sencilla y accesible que es la médula de la novela, está elaborada a través de un relato lineal, sin recurrir a artificios técnicos sofisticados pero que está caracterizada por una economía de texto y personajes, tan llamativa que llama poderosamente la atención.
En este punto, me parece apropiado referirme a otra de las sensaciones que me dejó la novela. Mersault se parece demasiado a los personajes que habitan las novelas de Kafka. ¿Hasta dónde habrá influido el checo en Camus? Es algo que nunca podremos saber con exactitud.
El extranjero, en definitiva, termina siendo no solamente una de las explicaciones más lógicas y razonables del existencialismo sino que también representa un agudo alegato contra la tiranía de las normas sociales convencionales que, en el seno mismo del corpus social, son necesarias para la existencia misma de la "sociedad" pero que, en muchas vertientes, representan una mentira del hombre colectivo para el hombre individual, más allá de su carácter gregario por naturaleza. Aunque cueste decirlo, (y reconocerlo) el hombre, como ser social, integra la el "corpus" de la sociedad merced a ese pacto (no expresado ni reglado sino absolutamente tácito) que le obliga a aceptar las convenciones y por lo cual termina pagando un alto costo en la conformación de su personalidad.

Un libro imprescindible para todos quienes disfrutamos de la literatura y nos preocupamos por la evolución de la sociedad. 

*Antonio Cruz
Director de Tardes Amarillas.

 

La imagen de la primera edición del libro (correspondiente a Editorial Gallimard) que ilustra la presente nota fue recuperada del sitio Web Panda Magazine. El enlace es https://magazinepanda.wordpress.com/2013/03/06/albert-camus-y-el-hombre-absurdo/

La fotografía de Camus, pertenece al sitio Web: TiraBUZón (Blog de la Universidad de Zaragoza) cuyo enlace es: http://blog.biblioteca.unizar.es/biblioresenas-albert-camus-carnets-i-y-ii/