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MICRORELATOS DE PÍA BARROS

Pía

 

Pía Barros Bravo nació en Melipilla, Chile, en 1956. Ha destacado en el cuento, aunque también ha escrito algunas novelas. Además, ha publicado una treintena de libros-objeto con material literario ilustrado por destacados artistas gráficos chilenos, lo que le ha valido la obtención del Fondart (Fondo Nacional de las Artes) en dos oportunidades. Obtuvo también la Beca de la Fundación Andes, con la que escribió la primera novela de difusión digital en Chile, Lo que ya nos encontró, y la Beca del Escritor, del Consejo Nacional del libro y la lectura.
Dirige los talleres literarios Ergo Sum desde 1976; también es directora de Ediciones Asterión. Sus cuentos han sido publicados en más de treinta antologías. ha publicado los siguientes libros: Miedos transitorios (de a uno, de a dos, de a todos) (1985), A horcajadas (1990), El tono menor del deseo (1991) Astride (1992), Signos bajo la piel (1995), Ropa usada (2000), Lo que ya nos encontró (2001), Los que sobran (2003), Llamadas perdidas (2006), La Grandmother y otros, cuentos (2008), El lugar del otro (2010). Ha obtenido los siguientes premios: Finalista del Premio Altazor (2003) Finalista del Premio Altazor (2008) y Premio Altazor (2011) entre otras numerosas distinciones. 

Miranda

Avísenme si el otoño ha pasado por mí, si en estos días toca la ventana o la puerta de mi ausencia. Avísenme, porque estoy segura de que es la única ruta posible para volver a casa.

Saludos desde lejos

                                     A Myriam DG
Las ardillas invaden los techos de Mendoza y van en busca de la casa nueva. Tras ellas, una multitud asombrada y curiosa del fenómeno, opina, anuncia cataclismos, controles de plagas y la venida de mesias. Una niña de ojos grandes camina segura. Dentro, la tostada y el café quedan inconclusos ante la multitud y ellos dos miran por la ventana la marea de personas. Algo de familiar tiene la niña de ojos grandes, por lo que Myriam abre la puerta.
__Vine a traerte la niña que fuiste, dice la pequeña.
Toda la fuerza regresa en ese abrazo, todos los pasados y por fin, las derrotas desaparecen.
La niña sale sin más palabras, las ardillas regresan de donde vinieron y la ciudad queda otra vez a su desamparo.
Pero en la casa nueva, la risa, los tangos y el café, han vuelto otra vez a su lugar.
                                                                                  New Haven, 24 febrero

Precauciones.

Cuando juegan, lo hacen mirándose a los ojos. Las manos intercambian claps en diferentes secuencias, el canto es un susurro melodioso. Las niñas duermen en la misma cama y cierran los ojos a las nueve en punto. Sincronizan el sueño por el que avanza el cartero que hoy les ha gritado una mala palabra. En casa, el cartero espasmódico escupe saliva y espuma, deja de respirar. "Otro tonto y ahora sin correo", maldecimos al alba.
Nunca interrumpimos los juegos de las gemelas, sonreímos al paso y les deseamos buenos días. En este pueblo temeroso, sabemos que los sueños y la vida duermen en el mismo sitio. 

Noventa días
Los secretos del amanecer están ocultos bajo los árboles embadurnados de blanco como si se hubiesen maquillado mal para esta fiesta. Pronto estarán blancos del todo y será la postal perfecta que mirará desde su cocina quieta ahora, desde el silencio que la envuelve en todos esos amaneceres prodigiosos de los tres meses de invierno. Ni gritos, ni el dedo que indica encerrarse en el sótano a recibir los correazos y luego su sexo babeante y el dolor. Nada más que el albo amanecer y su quietud, hasta los deshielos, cuando se vuelva imperioso explicar el cadáver del padrastro ensangrentado bajo los árboles del patio.

Cambio climático

El viento trae sur de lluvia, el aire huele a mojado, moscas atontadas en la cocina husmean buscando el zapallo de las sopaipillas, pero es verano y las señales de antes, esquizoides, chocan contra los vidrios.

Tirar sal es arrojar olvido (Elikura Chihuailaf)

Alguien hizo el signo de la cruz con sal a la entrada de nuestro país y aquí estamos, envejecidos y solos, sin poder entrar ni salir de la desmemoria.

Los datos biográficos y la fotografía que acompaña esta nota fueron obtenidos del siguiente link: https://www.escritores.org/biografias/12303-barros-pia