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FOTO DE SERGIO ASTORGA 

 

 

 

   CALACAS

Sergio Astorga

 

Morir es cosa sabida y no hay porque preocuparse, las cosas caducan, hasta la latería más fina o el vino en buenos odres también acaba por agriarse. Todos lo sabemos, unos lo sufren y otros lo gozan. Depende de qué lado del mostrador nos encontremos.
En este abarrote seguimos una tradición festiva que ofrendamos a toda nuestra estimable clientela.
El culto a la muerte y a sus muertos se encuentra en el tuétano de las culturas prehispánicas (la edad de piedra me la salto para ir a la flor de pedernal) Con variantes, la concepción de los pueblos precolombinos, la muerte era una dualidad de la vitalidad. Las prácticas y rituales que conformaron el culto a la muerte están presentes en los Teotihuacanos, toltecas, aztecas, zapotecas, mistecos, mayas, huastecos, totonacas, otomíes, purépechas y ya paro porque cambian de blog.
Los aztecas por ejemplo, tenían dos fechas para conmemorar a sus muertos, el mes de agosto se dedicaba a Miccailhuitonitli o muertecitos y en noviembre la fiesta de los muertos grandes. El más allá dependía de la forma de fallecer y no a la vida que habían llevado, no había castigo ni culpas. Por ejemplo, las mujeres que morían de parto se convertían en estrellas para acompañar a Quetazcoatl, eran consideradas guerreras muertas en batalla.
Después de la conquista, el Mictlán lugar a donde van los muertos se comparó con el infierno y a Micantecutli (señor de los muertos) se identificó con el diablo. El sincretismo comenzaba y enriquecía y transformaba y confundía conceptos. Se establece en México –Nueva España- el día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, que se solemnizaba desde los 827-844 por disposición del Papa Gregorio IV. La muerte comenzó a ser temida, apareció la culpa, la condenación, el Infierno y el Purgatorio. Fue hasta el siglo XVII cuando se trató de darle a la muerte un aspecto menos terrorífico. En este intercambio de vivos
el juego y la desgracia se ocultan en un abrazo. Una de estas tradiciones es comerse a la calaca ya en dulce ya en palabras. Las calaveritas son versos octosilábicos festivos, que ironizan o exaltan una cualidad, no son macabras y no son ofensivas, si críticas. 

 

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Ay Calacas
Ay calacas con palomas
Pensaron que no llegaba
que la canija calaca
no entraba al abarrote
para apretar el cogote.
Aquí estamos calientitos
para todos los bonitos
que la guadaña filosa
no goza cara piadosa.

 

Ánimas del purgatorio
en el mostrador: jolgorio.
Suenan los huesos blogueros
los que por aquí anduvieron.

 

Todos con vela encendida,
recuerdan sin cobardía
Que el esqueleto y el verso
refieren mismo universo.

 

Palomita de los montes
el alma de los Antojos
vuela ilusa por las redes
para colmar sus mercedes.

 

Aquí rechinan los sesos
y se murieron los besos
porque la blanca patrona
sigue siendo una cabrona.

 

Las dos Fridas
Sentada en silla de paja,
mirando al sapo cantas,
sus dolores mitigaba
jugando al óleo y al mar.

 

Estrellas de la pantalla
la quisieron imitar,
ni Salma ni compañía
la pudieron consolar.

 

Marchando con la bandera
de incomodidad social
su rebozo de tezontle
se enredó en su pesar.                        

 

La Catrina dijo un día:
"su dolor parece mío
la hermana que yo he perdido
he de llevármela al nido"

 

Las flores de margarita
la tumba fresca coronan,
bajo la tierra morada
las dos Fridas ya descansan.

 

El vampiro
Bandolera sangre viene
de vampiro diente fino,
con fistol de hierro hiere
ahumada frente de espino.

 

En madrugada remota
corbata de sol esconde,
negro frac de negra noche
íntima capa desboca.

 

Buscando tuétano fresco,
herida garganta grana,
se ufana de las muchachas
que deja dormir intactas.

 

Guadaña desnuda y casta
lo asecha tras las esquinas,
la muerte le da un abrazo
seco, duro, sin espinas.

 

Suspira la noche entera
la ausencia de su vampiro,
la calaca se ha quedado
con un amante sanguíneo.

 

Paparazzi
El objetivo anhelado,
la velocidad exacta.
El obturador congelado
ante la estrella compacta.

 

Violador de privacías,
el hedor de alcantarilla
lo guarda en sus alcancías.
Ufano de pesadilla.

 

Baja por la escalera
una catrina escotada
con flores en las mejillas
y collares a la espalda.

 

El paparazzi la mira
con la codicia marcada,
daga de luz cegadora
con la cámara dispara.

 

No contaba su altivez
que el fulgor de la guadaña
en la tumba lo resguarda
con su rollo entre los pies.

 

Ya en su ataúd lo clavaron,
ni siquiera lo velaron
y en su entierro dicen todos:
"ni la foto le sacaron".

 

Larga cabellera

Al alba, ya sin estrellas
su edificio se alargaba.
Cadera de bailarina
en la azotea quedaba.

 

Su rostro de pergamino
glorioso, hoy abatido,
peina su crencha dorada
bajo la luna floreada.

 

Espigado olor de nardo
de su cráneo se destila
y en su sepultura queda
el peine de su nodriza.

 

De su frente a su cintura
manaba el pelo manaba.
Escapar de las alturas
su pensamiento alardeaba.

 

Poco valió su escarcha,
su cabellera adorada,
la muerte con su tijera
con su pelo ya bordaba.

 

Calvos y calvas no lloran,
afirman que a la guadaña
le importa poco o nada
la calavera peinada.

 

Grafitero
Lunas de fiebre y asfalto.
Bardas con luz de navaja.
Signos negros al asalto
de un silencio que se ataja.

 

Almidonada la parca
lo atrapó en su cadencia
sincopada y su muerte
es un rap en FM tocada.

 

Grafittero fuiste hermano,
de las calles equipaje,
hoy las nubes son tatuaje
de tu reclamo cercano.

 

Aquí se quedan tus días
y la Catrina sonriente
te dice que en esta barda
no valen graffiterías.

 

La sepultura reclama
con cadencia acompasada
que el rap ahora se baila
con la cara disfrazada.

 

Ofrenda
La noche quiere al mundo
lo llora por su costumbre,
se arruga el viento en las almas
y el néctar del nido es nulo.

 

Decir el nombre atraganta,
las fronteras son de limo,
se deshoja el grito en beso,
polen fatal: silencio.

 

Niños en su primavera,
castos pechos de membrillo
ladrillo de fino otoño
todos dormirán callados.

 

Tierra dura sepultura
hueso descarnado triste,
grave epitafio sin firma
sin luz los abiertos ojos.

 

Las floridas calaveras
son amores del futuro,
quien las canta las amarra
quien las niega las convoca.

 

Cantos de dolor en cuna
en la tierra quedaremos,
el amor a la calaca
nos hará menos perversos.

 

Día de Muertos
Dicen que la plusvalía,
otros que fue pleitesía,
lo cierto es que sus huesos
embargados los tenían.

 

Por andar de algarabía
se les rompió la alcancía.
Dicen que fue por abril
cuando perdieron perfil.

 

Yace aquí la blogería
con su sonrisa bruñida,
nos dicen que con la vida
no vale la economía.

 

Tristeza de ruiseñores
cantan las glorias y hazañas
de los blogueros ufanos.
No metieron ni las manos.

 

Beso frío el de la muerte,
antojo que no se lleva:
confundir la fruta sana
con la piel de la guadaña.

 

¡Ay flores de cempasúchil!
¡Veladoras encendidas!
De morado es el huipil
de la red entristecida.

 

Sergio Astorga por Sergio Astorga

Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle -como primera piedra- el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales. Actualmente radico en Porto, Portugal. He sido artista independiente. Estudié Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos). Impartí el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM. Y estudie en Letras Hispánicas Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (no la terminé)
He publicado en suplementos culturales y en revistas tanto textos como dibujos. Gestiono blogs:
Antojos: http://astorgaser.blogspot.pt/ Conversa en el balcão del Abarrote: http://conversasdelabarrote.blogspot.pt/ Revista Brevilla: http://revistabrevilla.blogspot.pt/

Publicaciones de microficción en Antología La Microbiblioteca, Antología Vamos al circo, Letras de Chile, Microfilia, Antología de Minificción Mexicana, Antología de Cuentos en Frances, Revista Monolio, Libro de oro de Dinosaurio, Máquina de Coser Palabras. Revista Ritmo Imaginación y crítica.

Exposiciones: Colectiva Museo Soares dos Reis, Portugal, Portadas de Libro Homenaje a García Ponce, Universidad Veracruzana, Dialogo de Tigres, Lilian Elphick, Sol Camuflado, Indran Amirthanayagam, Confesión Vertical, Cecilia Palma.Confesiones de una chica de rojo, Lilian Elphick. Tu más secreta orilla, Carlos Rodolgo Gonzalez de Alba.