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José Luis Cutello 

 

 

    Los que duermen en el polvo y sus capas de sentido superpuestas


Por José Luis Cutello

 

La editorial "Alfaguara" distribuyó este año "Los que duermen en el polvo", una novela de Horacio Convertini. Bajo el cielo encapotado de una Buenos Aires apocalíptica se teje una trama de historias que coquetean con el policial, el terror y el espionaje. Los asertos que uno ensaya en torno a la literatura son siempre efímeros, provisorios y, muchas veces, antojadizos. Responden apenas al gusto particular de un lector experimentado o de un crítico. Lo propio ocurre con las definiciones que practicamos sobre un texto específico: los temas del libro que es objeto de nuestra mirada, la polifonía de sentidos del lenguaje escrito y las vinculaciones estilísticas no resultan paradigmas absolutos ni suficientes para explicar ese libro, sobre todo si trabaja con géneros reconocibles. Del mismo modo que en el siglo XXI se mezclan conflictivamente las tradiciones literarias más prestigiosas (las que el "poder" de la academia, las revistas y los suplementos literarios suele darle centralidad) con las populares, los géneros también suelen tejer alianzas con otros géneros hasta componer híbridos que convierten la narrativa en otra cosa: "literatura a secas", uno la llamaría. Como escribió Walter Benjamin, "todas las grandes obras fundan un género o lo deshacen". 

Esta introducción nos sirve para hablar de un libro que trabaja sutilmente esa combinación: "Los que duermen en el polvo", del escritor y periodista Horacio Convertini. A primera vista, es un relato que abreva en tres géneros más o menos identificables, la novela de terror, la policial y la de espionaje. Incluso, uno registra en sus páginas vestigios de un subgénero ahora en boga, la novela postapocalíptica. Sin embargo, como indicamos en el primer párrafo, toda afirmación es provisoria...
La sinopsis temática podría ser resumida así: el protagonista y narrador, Jorge, intenta reponerse de la depresión en que cae con la misteriosa desaparición de su esposa Érica [policial], alistándose en un grupo cívico-militar de hombres y mujeres que resisten en un sector puntual de Buenos Aires una feroz invasión de "bichos" [terror]. En rigor, los "bichos" son humanos infectados por un virus, una bactería o un ataque de psicosis colectiva (nunca se especifica, se insinúa) y se vuelven caníbales que contagian al resto de la población [postapocalíptica]. El escenario de la trama se ajusta a una zona amurallada con sus propias reglas políticas, sus complots y sus intentos de golpe de Estado en marcha, a la manera de Viena tras la Segunda Guerra Mundial [espionaje]. La "anómala normalidad" de este cuadro se subvierte otra vez en el momento que, dentro de la ciudadela cerrada, se produce un homicidio [¿Policial, de espionaje o de terror? El lector deberá descubrirlo].

                 polvo          

El esquema que acabamos de bosquejar es a todos luces insuficiente porque la novela –y este es uno de sus mejores logros- carece de la barrera llamada género, casi siempre una limitación en literatura. En este sentido, uno cree que "Los que duermen en el polvo" se sostiene en capas de sentido superpuestas que avanzan y retroceden temporalmente y elaboran una novela sólida, de lenguaje preciso y metáforas contundentes: bajo el clima denso de una Buenos Aires terrorífica se esconde una alegoría sobre los usos del poder, la debilidad institucional de Argentina y la imposibilidad del amor. Sí, a su modo, es además una novela de amor.
Para justificar esta última tesis nos apoyamos en el protagonista-narrador, riquísimo, ambiguo y, a la vez, tenebroso. Como en su novela "New Pompey", Convertini suelta amarras en la construcción de un clima (La "supervivencia neurótica bajo el disfraz de gesta heróica") y de personajes complejos, casi siempre perdedores de alguna forma. Jorge es determinado por sus contradicciones: aparenta añorar su pasado (la vida con su ex esposa, su oficio de periodista) pero recuerda sus contínuas humillaciones; se autodefine "mediocre" y "un bicho" (como los enemigos del otro lado) y asevera que su historia es "el relato de un condenado a muerte", aunque su dignidad lo obliga a tomar una decisión drástica recién al final de la novela: condenarse a sí mismo. Se presenta como tan "poquita cosa" que es un personaje sin apellido en una narración en la que los apellidos abunda con pasión futbolera. Justamente por todo esto, porque su vida "vale poco", regresa a su barrio, a una Nueva Pompeya fantasmal y sitiada por muros perimetrales, donde el grupo es acosado desde el exterior por los auténticos "bichos" y en el interior por confabulaciones del poder.

convertini

En esa fortificación, Jorge repasa su pasado a partir de Érica, una mujer pesada, fálica, muy superior intelectualmente. Desde la altura del ego que él le atribuye, ella lo doblega primero (motiva en parte su retiro del periodismo) y luego lo domina hasta hacerlo arrastrar como a "un gusano" con huelgas de sexo. En suma, Érica es edificada por el protagonista como el amor de su vida, su reverso y su antagonista. Por eso, la contrapone a Mónica, un amor casual en la Pompeya asediada, una mujer "sutil" e "infantil" que, al ser poquita cosa como Jorge, muere en los orígenes del relato y permanece como reminiscencia.

Conjuntamente con un clima asfixiante y personajes complejos que no consiguen ser clasificados en ninguna dicotomía entre el bien y del mal, "Los que duermen en el polvo" tiene, como ya dijimos, una estructura de capas de sentido que se superponen unas con otras: en la medida que el protagonista avanza en la reconstrucción de su amor pretérito, le añade pormenores, uno cada vez, hasta dar con una anécdota en apariencia irrebatible. De todas formas, el lector jamás sabrá cuál de las versiones de la memoria de Jorge es la "verdadera" (si nos permitimos hablar de una verdad ficcional), pues otro de los logros de Convertini en la arquitectura de esta novela es sugerir y trazar puntos suspensivos que despiertan la imaginación y piden el compromiso del lector en la trama.
En ese movimiento de alusiones, nace paulatinamente un Jorge distinto, un Jorge que se acerca paso a paso a "lo siniestro", en la definición de Sigmund Freud. Si bien en el comienzo de la narración parece un personaje querible, entrañable como todos los perdedores, en la conclusión se convierte en "lo familiar que resulta extraño y monstruoso". Apenas por un gesto y una escena, sabemos que el protagonista es también un caníbal (aunque no haya sido contagiado por los "bichos") y fagocita a Érica, se venga, en uno de los tantos finales posibles de su recuerdo.
La estructura de la novela resulta así fascinante porque cada lector puede armar la versión que más le guste de la historia y porque los personajes principales tienen más de una arista moral que los hace oscilar entre el bien y el mal, dos categorías inciertas en la vida. Acaso por eso nunca cuestionan del todo a ese otro antropológico que representan los "bichos". Aunque no formen parte del sistema de valores comunes de la ciudadela, esos "malditos" son reconocidos como semejantes: sus rumores son una música de fondo que repugna y a la vez embriaga en "Los que duermen en el polvo".

El autor. Horacio Convertini (Buenos Aires, 1961) es escritor y periodista. Actualmente se desempeña como editor general de la revista "Viva" del diario Clarín. Sus libros se publican en Argentina, España, México y Venezuela. Obtuvo el Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires, en el género cuento, por "Los que están afuera". También fue galardonado en distintos concursos por "La soledad del mal", "El último milagro", "Terror en Diablo Perdido" y "El misterio de los mutilados". Su último éxito fue "New Pompey".

 

*José Luis Cutello (Buenos Aires, 1964) es periodista, crítico literario y ocasional escritor. Estudio literatura en la Universidad de Buenos Aires. Desde 1984 escribe en distintos medios de prensa del país y el exterior. Publicó los libros de poemas Treinta años, Lejanía y Re/cortes de tijera, co/razón de al(h)ambre, el de relatos Los Presocráticos y la nouvelle Refracción imperfecta. Varias de sus crónicas, relatos y poemas aparecieron en antologías, suplementos culturales de diarios y revistas. Actualmente trabaja como editor en Gaceta Mercantil y colabora en la agencia alemana dpa.

Esta nota, publicada en el blog del autor Escopeta Oxidada de Rocío y cedida gentilmente por el autor para su publicación en Tardes Amarillas.