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     Micro-reseña de Ficcionario, de Ricardo Bugarín

Gloria Ramírez*

Para Tardes Amarillas

Ficcionario

Ricardo Bugarín

Editó: La Tinta del Silencio, México, 2017.

La edición y diseño estuvieron a cargo de:

© Anaïs Blues y Luis Flores

© Textos: Ricardo Bugarín

© Portada: Luis Flores

Colección: Minitauro

Ciudad de México

 

Portada Libro Bugariěn

 

El título Ficcionario es una excelente referencia para entender el nuevo del libro de Ricardo Bugarín. Su discurso literario ofrece distintas temáticas. Por ejemplo, la ironía se manifiesta en la subversión de la parábola religiosa de un camello que pasa por el ojo de la aguja. O, en el caso de "Alicia y el espejo", la alteridad de un mundo de fantasía se desvirtúa en una pesadilla. "Rata de biblioteca" utiliza el grotesco para retratar la monstruosa realidad de las apariencias.
Por otro lado, y contrarrestando la deformidad de la ironía y lo grotesco, encuentro el motivo de la humanización. En el caso de "Lámpara" el narrador dota de virtudes al objeto y él es quien trata de sobrellevar los caprichos del candil. En esta misma línea, también percibo la condescendencia a los animales. Como en "Táctica para salvar a una ballena", donde la empatía por la inmensa tristeza del animal alude a la fraternidad del hombre.
Continuando con las lecturas, observo una temática poco común en el género de la microficción: la fragilidad. En "Vuelo" la atención al detalle de una "miguita" revela ternura. Una migaja connota pequeñez, una porción todavía más nimia es la delicadeza absoluta. Es fácil que la ternura caiga en la sensiblería, o el infantilismo. Sin embargo, ocurre un giro inesperado. En la conmoción del instante, el narrador concibe un momento vertiginoso. La fragilidad se convierte en fugacidad. Bugarín logra enfatizar gestos y detalles que pasan desapercibidos en la cotidianidad.
En conclusión, Ficcionario es un viaje por facetas contrarias de la condición humana, sin caer en la mímesis de la realidad. Los actos cargados de simbolismo subliman lo cotidiano y crean una fascinación por los diecisiete micro mundos que componen la obra.

 

Rata de biblioteca

Sentíamos que estábamos ante la presencia de un lector empedernido pero, nos engañamos. Se comía solamente las solapas.

 

Triángulo amoroso

Íbamos de lado en lado. Nos abrazábamos en los ángulos. Nos acurrucábamos en los vértices. Éramos un jolgorio. Al final, nos fuimos por la hipotenusa.

 

Vuelo

Se me cayó una miguita de pan al suelo y en el instante preciso que iba a recogerla un raudo gorrión la apresa y remonta el vuelo. Es tanta la altura que ha alcanzado el vuelo que, diciendo la verdad, tengo miedo de soltarme y caer en el vacío.

 

 *Gloria Ramírez Fermín: Escritora y nicroficcionista Maxicana.