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POESÍA DE MARÍA DE LOS ÁNGELES LESCANO

 

MARÍA DE LOS ÁNGELES LESCANO

 

María de los Ángeles lescano, (Santiago del Estero el 12 de agosto de 1965) es Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Santiago del Estero y Doctora en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán. Ha escrito poesía y ensayos literarios. Obtuvo premios provinciales y nacionales en poesía. Participó en recitales poéticos en Santiago del Estero, Santa Fe, Tucumán y Buenos Aires entre otras provincias. Organizó en 1994 el 15° En cuento Nacional de Escritores El Quijote de Plata. Publicó La herida necesaria y es coautora de Poemas a cinco voces (1996).

 

Poema

             ...Aquí te encuentro y
             aquí te nombro...        
        (Clementina Rosa Quénel)

 

Ahora entiendo
por qué el amor se bebe de a sorbos
como el vino
           que arde en las gargantas,
como la vida
           que se escurre
hace los hijos
hace la muerte a veces al mismo tiempo
                 en calles azules,
en lunas acribilladas
que no tienen rostro ni desahogo...

 

Por eso la vida
                  se parece al desarraigo
Llanto.
Parto.
Exilio.          

La palabra a borbotones
asesina un poema en ascensor y luego pregunta
¿Qué hago ahora?
¿Dónde pongo lo hallado?*
Hoy,
no entiendo
porque los ojos se me enredan en alas
y me nacen pájaros en la sangre,
           en trigales de Van Gogh,
en estrellas desmesuradas
desertando tu nombre
           hecho trizas en algún libro de Borges.
Entonces,
elijo
la caída de los ángeles,
el abismo,
la tierra,
la palabra,
los septiembres y el cáliz
cuando apenas me alcanza para vivir
y desnudarme ante tus ojos
ante Tu nombre.

*Las palabras en bastardilla son de Silvio Rodríguez

De la Antología Muestra Literaria (Asociación Artística y Literaria María Adela Agudo) 1995

 

El rezo

                   (poema para los mortales)


A la hora de las vírgenes
habremos cerrado la la herida abierta,
la distancia,
el abismo,
            y los ciegos capturando las ojeras de la tarde
            en los penachos

 

II
Seguramente
arderemos sin el dolor de las caricias,
sin la resurrección de las arenas,
apenas
          el cementerio de lunas
          el hermano impostor.

 

¿Qué hacer con las sombras y las hostias?
Si todos se han ido de la ciudad morada de los grillos
y hemos quedado solos
el perro vagabundo,
los álamos hambrientos,
la palabra violada.
¿Quién repartirá las luchas,
        los panes
        las espadas de este lado?

 

Quizás
debamos llorar de pie en las hogueras
caer huérfanos en la última madre;
pero el desamparo,
esa gruta de tardes agujereada por la nada
sobreviene
          y es la historia de los hombres.

 

III
Señor,      
hemos naufragado tanto tiempo en la sangre
en dirección al pecho de la lluvia
y hemos atravesado tantas veces la huída
cuando el amor era el pasado, los adioses, las bocas
ajenas.
Ahora
será necesario volver al vientre de la sal
       a la hora del amén y de las calles


De la Antología Muestra Literaria (Asociación Artística y Literaria María Adela Agudo) 1995

 

Réquiem a América

                        Tierra mía sin nombre, sin América (Pablo Neruda)

 

Me he quedado ciega
para mirar los hijos de tu sombra,
para ahogar la elegía perdida de tu nombre
y decirla hacia adentro,
desde los huesos verdes,
las piedras desnudas,
la memoria de tantos hombres sin lanza.

 

Digo tu nombre
y te grito en el indio
hecho jarra de barro, fuego quieto, tinaja
danzando en la noche bajo la luna muerta;
y te exclamo en el Gaucho
con las pampas a cuestas, la libertad amordazada
en las alas de los pájaros.

 

Digo tu nombre
y reclamo la sangre presa,
la lengua cortada, los veranos borrachos de agua, sol,
vidalas desparramadas en tu cabellera blanca
hondos ríos que surcan
tu mano de abuela fresca.

 

Digo tu nombre
como decir mi casa
América, de paredes viejas,
ventanas desveladas,
huertas, paseos, calles que esconden tu historia
como el invasor su espada.

 

Entonces, me duele tu nombre
en el cuerpo de los niños, en las guerras,
en los siglos que amasaron tu ceniza en las orillas ajenas
y poblaron de lágrima tu tierra...
Por eso clavo mis pies
en tus senos de Madre huérfana
y trepo entre elegías e himnos
la callada tristeza de tu vida...

 

Por eso digo tu nombre,
¡América!
para no olvidarme,
niña de la antigua sed y la tortura.

 

De Encuentro de dos mundos (1996)

 

Resentimiento

 

Cada resentimiento
tiene un rostro y una memoria.
Un nadar ácido entre puñales;
una vieja herida
resistiéndose,
una costura
(remendada)
Entre las alas del poema y los papeles.
No es que quiera desterrarlo;
él vuelve
a flamear su capricho
y esconderse en los otros.

 

De Antología de poetas santiagueños, Alfonso Nassif compilador, Edición de 2013

 

Los datos biográficos fueron tomados de diferentes fuentes, especialmente de la Antología de poetas santiagueños de Alfonso Nassif (2013) y de la Muestra Literaria de la Asociación María Adela Agudo (1995). La fotografía fue recuperada de su perfil de la red social Facebook.