Homero Carvalho

  

    La microficción en Bolivia

Homero Carvalho Oliva*

El cuento nace como tal en la portentosa y colonial ciudad de Potosí, de la mano de un cronista llamado Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela (1676-1736), que escribió Historia de la Villa Imperial de Potosí y que está considerado como el primer escritor de lo que ahora se llama Bolivia. En su libro existen narraciones que bien pueden ser reconocidas como precursoras del realismo mágico.

Bolivia ha tenido otros grandes cuentistas como Augusto Céspedes (1904-1997) que escribió Sangre de mestizo, relatos de la Guerra del Chaco que incluye el cuento "El pozo", que está incluido en la mayoría de las antologías internacionales; luego tenemos, entre otros, a Adela Zamudio, Óscar Cerruto, Néstor Taboada Terán y Jorge Suárez. En la actualidad existen varias generaciones de narradores que practican este género con mucho éxito. Sin embargo, el microcuento llega a Bolivia recién hace un par de décadas. Uno de los precursores fue Alfredo Medrano, periodista y escritor cochabambino, con su libro Cuentos a escala.

En nuestro país, el microcuento, minificción, cuento instantáneo, cuento súbito, artificio narrativo o cuento telegráfico o nanohistoria es todavía un género narrativo que se está desarrollando y, si bien algunos de los narradores nacionales los han incorporado en sus libros de cuentos, pocos son los escritores que han publicado libros exclusivamente con este tipo de propuesta literariacuenta que narran universos en pocas líneas. Muchos narradores nacionales los han escrito alguna vez y los han publicado en libros, revistas y suplementos culturales. Sin embargo, no todos ellos han hecho en libros exclusivamente dedicados al microcuento, entre los que si hemos publicado libros de este subgénero incluyo, entre otros, a Alfredo Medrano, Vanessa Giacoman, Teresa Constanza Roca, Gonzalo Llanos, Felipe Parejas, Miguel Sequeiros y mi persona; además existen otros escritores que lo publican en libros de cuentos, suplementos literarios, antologías o redes sociales; entre otros están Jackeline Rojas Heredia, Sisinia Anze, Rosemary Caballero, Adolfo Cáceres Romero, Kori Bolivia Carrasco, Claudio Ferrufino-Coqueugniot, Silvia Rozsa, Eliana Soza, Waldo Javier Varas, Sandra Velasco y Cristina Zabalaga.

Sabemos que el minicuento contemporáneo echa mano de todo lo que puede. Aprovecha las leyendas, los mitos, los clásicos de la literatura, del teatro, del cine; reinterpreta la religión y la ciencia, todo le sirve para comprometer al lector en una lectura intertextual. Incluso el título es parte substancial del texto, llegando a redondear la historia contada. En el minicuento no interesa tanto lo que se escribe como lo que no se escribe, importa mucho más lo que se deja de decir, lo que se sugiere, porque allí está el verdadero universo narrativo. Cito a Lauro Zavala: "La fuerza de evocación que tienen los minitextos está ligada a su naturaleza propiamente artística, apoyada a su vez en dos elementos esenciales: la ambigüedad semántica y la intertextualidad literaria o extraliteraria."
Me gusta esta pulcra definición de Luis Mateo Díez: "El microrelato es un género extremo que se resuelve en la sugerencia: lo poco, en su medida exacta, abre como un a llave diminuta un mundo, conmueve, perturba, sorprende". En mi caso siempre que escribo un microcuento intento ser fiel al consejo de Hamlet: "Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que las soñadas por tu filosofía".
Edmundo Valadés, escritor mexicano y fundador de la inolvidable revista "El cuento", que publicó microcuentos por más de un cuarto de siglo, cita a Laurián Puerta, un escritor colombiano, que en la revista "Zona" de Barranquilla, Colombia, publicó un curioso "Manifiesto" que entre cosas señala que "concebido entre un híbrido, un cruce entre el relato y el poema, el minicuento ha ido formando su propia estructura. Apoyándose en pistas certeras se ha ido despojando de las expansiones, las catálisis, creando su propia unidad lógica, amenazada continuamente por lo insólito que lleva guardado en su seno. La economía del lenguaje es su principal recurso, que revela la sorpresa o el asombro. Su estructura se parece a la del poema. (...) Narrado en lenguaje poético siempre tiene un final de puñalada. Es como pisarle la cola a un alacrán para conocer su exacta dimensión (...) El cuento clásico ha sido domesticado, convertido en una sucesión de palabras sin encantamientos. El minicuento está llamado a liberar a las palabras de toda atadura. Y a devolverle su poder mágico, ese poder de escandalizarnos (...) Diariamente hay que estar inventándolo. No posee fórmulas o reglas y por eso permanece silvestre o indomable. No se deja dominar ni encasillar y por eso tiende su puente hacia la poesía cuando le intentan aplicar normas académicas".

Escritores de prestigio como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Eduardo Galeano y otros, han renovado las opciones expresivas de la ficción breve. La investigadora española Leticia Bustamante Valbuena afirma que: "En los primeros años del siglo XXI, el microrrelato se ha convertido en claro exponente de la narrativa híbrida, multiplataforma, hipermedial y transmediática. Estos fenómenos se manifiestan en diversos soportes y se difunden por medios de comunicación analógicos y digitales, aunque actualmente estos últimos ocupen un lugar destacado". En muchos países se han realizado en investigaciones, tesis doctorales y existen revistas especializadas que publican periódicamente textos mínimos. En nuestro país tanto la academia se resiste a enfrentar un estudio al respecto.

Es necesario aclarar que si bien el cuento mínimo juega magistralmente con el humor, con la ironía y el sarcasmo, existe una marcada diferencia con el chiste corriente y la distinción estriba en la factura del trabajo, cercano a un epigrama, a una epifanía, a un haiku, no hay como equivocarse cuando estamos ante la presencia de una pequeña historia, de un cuento liliputiense. Con estas características es que nuestros micocuentistas trabajan sus textos, cuidando esa calidad estética y sugerente.

Encuentro de microficcion boliviana
En el marco de la Décimo octava Feria Interrnacional del libro de Santa Cruz, Bolivia, el día viernes 2 junio, se realizó el Primer encuentro de microficción boliviana. Del encuentro participaron reconocidos escritores bolivianos que cultivan este género como Teresa Constanza Rodríguez, Gonzalo Llanos, Sisinia Anze, Felipe Parejas y mi persona como coordinador del evento; autores cuyos textos han sido incluidos en antologías internacionales, publicados en revistas extranjeras y traducidos a otros idiomas. Hoy, con las redes sociales es, cada vez mayor el número de narradores que se anima a publicar o postear un microcuento en el Facebook o en Twitter. Después de la lectura los participantes dialogaron con el público asistente, en su mayoría estudiantes de colegio y escritores locales interesados en conocer los secretos del género. Del encuentro saldrá, en los próximos meses, una antología que incluirá microficciones de los cinco participantes y el evento se repitió en la FIL Cochabamba.

*Homero Carvalho Oliva, Bolivia, nació en Santa Ana del Yacuma, Beni, territorio de Los Reinos Dorados, en el año 1957. Ha publicado libros de cuentos, novelas, poesía y ensayo. Entre sus libros de cuentos figuran: Biografía de un otoño, El Rey Ilusión, Seres de Palabras, Territorios invadidos y Ajuste de Cuentos. Y sus cuentos están en varias antologías nacionales como "Antología del cuento boliviano contemporáneo" "The fatman from La Paz" e internacionales, entre las que se destacan "El nuevo cuento latinoamericano", Ediciones del norte; "Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI", de Julio Ortega, Editorial siglo XXI y "Se habla español", Alfaguara, que reúnen a los mejores narradores iberoamericanos de la actualidad. Parte de su obra narrativa ha sido traducida a varios idiomas. Su obra cuentística se halla dispersa en publicaciones literarias dentro y fuera del país, en Perú, Colombia, España, Argentina y Brasil, así como en los Estados Unidos donde fue seleccionado en una colección de Literatura Amazónica. Ha obtenido diversos premios y distinciones entre los que destacamos Primer y Segundo premio de Cuento, Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, 1983 y 1984. Premio Único Latinoamericano de Cuento, México 1981. Premio Latin American Writers Institute, 1989, New York, NY, USA. Primer Premio nacional de Cuento, 1995. "Historias de Ángeles y Arcángeles". Primer Premio Nacional de Novela, 1996. "Memoria de los Espejos" y nuevamente en 2008, con "La maquinaria de los secretos" Premio Nacional de Poesía 2012 con "Inventario nocturno".

La biografía ha sido tomada del sitio Web Escritores.org y puede leerse completa en el siguiente enlace: https://www.escritores.org/biografias/10195-carvalho-oliva-homero

La fotografía que ilustra la nota fue tomada desde el perfil de una red social y modificada para su inclusión en este espacio.