MICRORRELATOS CON SABOR BOLIVIANO

Breve muestra de la Minificción del Altiplano

Selección de textos: Homero Carvalho Oliva

Edición: Mariano Cuevas

Teresa Constanza Rodríguez Roca

Escondite
Eres perfecta, Emily. Eres mi Eva, mi Beatriz, mi Dulcinea. Qué haría yo sin ti, murmura Facundo a la hembra tendida junto a él.
Eres callada, sumisa, complaciente. Nunca me has fallado, añade el hombre y suspira profundo, antes de jalar el taponcito del ombligo femenino. La silenciosa mujer empieza a desinpffffhhh, para luego ser doblada y encerrada en un cajón de triple llave.

Felipe Parejas

Asamblea Divina
Después de varios siglos de debate celestial, se terminó de redactar el último artículo de la constitución divina: el castigo para los suicidas sería, simplemente, la vida eterna.

Gonzalo Llanos Cárdenas

Oficio frustrado
Un profesor lloraba desconsoladamente sobre las páginas de su vida. Pues, luego de examinarlas, sufría el no poder explicarse a sí mismo lo que había leído.

Homero Carvalho Oliva

La última cena

Y, entonces, acabada la cena, el Conde Vlad Drácula, alzó su copa llena y la pasó a sus discípulos, diciendo: tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre. Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres. Haced esto en conmemoración mía.

Sandra Concepción Velasco Paniagua

Dioses

¿Y si los dioses tuvieran dioses?

Sisinia Anze Terán

Venta
Al cabo de haber vendido su alma al diablo, éste le pidió un reembolso por un defecto de fábrica.

Kori Yaane Bolivia Carrasco Dorado

Consejo
Al llegar un pájaro y posarse en el árbol cansado de buscar lombrices, una paloma que lo observaba, abrió las alas y le dijo: En aquella fruta puedes encontrar lo que quieres, pero apúrate que viene el águila.

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Amsterdam...
Bordas. Tulipanes, otros como floripondios. En tenue rosa, crema. Las amarylis guardan jaspes de apagado carmesí. Te graduaste en los cursos especiales del Rijksmuseum, en textiles antiguos. Gobelinos. Pero no veo unicornios. Mataron los árabes al último, apenas bajaron de las naves. Fue el día en que degollaron a Theo. Cruzaron el Ponto, en sentido opuesto a los aqueos, en venganza de los aqueos. Pero, dices, esos eran persas, y lidios y paflagones. Hoy sirio y afgano que ni árabes son. Los mismos, le digo, mientras cierro el chaleco cargado de bombas y ajusto una bandana negra sobre la frente que reza a morir en contra de infieles.
¿No te veré otra vez, no? En el cielo, en el harén de las niñas. Ella agacha la cabeza y borda. Un tulipán de ébano esta vez, al lado de una estatuilla de gordo y pálido querubín. Para recordar.

Jackeline Rojas Heredia

Me toca a mí
Rosalía aprendió a identificar la multiplicidad de significados en las palabras emitidas por la boca de Juan. Unas la acariciaron, otras la manipularon y las más, la lastimaron. Aprendió que el agua salada de sus ojos es mejor retenerla o beberla; pero el plato fue volcado y no lo hizo sola. Hoy sí Juan la mira y ella nota algo de odio en su mirada, hoy sí la toca y no es suave su tacto, hoy sí su voz eleva el tono, ella le recuerda que puede señalarlo, que bastará el agua de sus ojos, que él ignoró, para matarlo en público, para reír después en silencio, porque ahora sabe, porque lo repite y se repite...Me toca a mí.

Miguel Sequeiros

Una mano

Me pidió que le diese una mano en la cocina.
Me la tuve que cortar con un machete que recogí en el jardín.
Espero que mañana no me pida un pie porque tengo que caminar al trabajo cada día.

Eliana Soza Martínez

Amor eterno
Me enamoré muchas veces, pero nunca como ahora. Esta necesidad de verle todo el tiempo, de estar a su lado, de saber lo que piensa y desea para poder hacer realidad sus sueños, para hacerle feliz. Arreglarme para que se sienta orgulloso de mí y le dé gusto tomar mi mano y pregonar nuestro amor frente al mundo. Sé que suena cursi, pero lo que siento por él es así, me vuelve cursi, o tal vez ya lo era, no me importa. Solo quiero ser de él, perder cualquier resquicio de libertad que me queda, ser una extensión de su cuerpo, fundirme en su alma; cualquier decisión tomarla a través de sus ojos porque ya no soy yo, somos nosotros.
Es una pena que esta enfermedad me esté consumiendo, pero el poco tiempo que me queda, la última gota de fuerza que tenga será para hacerle feliz; porque somos uno y aunque nos queden sólo unas semanas de vida sé que las podemos vivir al límite. Cuando llegue el momento y todavía me queden ímpetus suficientes veré la forma en la que conseguiré que nos vayamos juntos a vivir eternamente nuestro amor.

Waldo Xavier Varas

#Drink5
Mi ciudad come escritores. Primero los desnuda y los baña en historias, los coloca en fuego lento en balcones olvidados, los mueve para que no se peguen en su asfalto descolorido, les coloca un tanto de emociones con una pizca de misterio. Cuando están cocidos a término medio los sirve acompañados de una cuchara de imaginación, una porción de tango de nostalgia y un buen vino de ilusiones para bajar el exceso de palabras.

Sandra Concepción Velasco Paniagua

Rosario
Ella toma su rosario. Es su momento feliz. Las devotas se enorgullecen de un alma devota.
Ella no reza, busca la paz de una iglesia para recordar los besos de su amado.

Cristina Zabalaga

Un viaje
A 350 kilómetros a vuelo de pájaro en un ángulo de 195 grados está el sonido que despierta un sueño; el olor ácido de un recuerdo anaranjado; un anciano que acaba de entrar en un laberinto y un niño que busca la salida; una mujer que ríe en un callejón sin salida; el color azul de un paisaje infinito; un panorama visto desde lo alto de una escalera; un mapa desplegable e interminable que abre un visitante; y un diagrama de cómo llegar más rápido al final de este viaje.