ANTOLOGÍA DE POESÍA SANTIAGUEÑA - Vicente Oddo

 

ODDO DEF.

 

Vicente Oddo. Médico, poeta, narrador e historiador, nació en Añatuya en el año 1932 y falleció en Santiago del Estero el 6 de agosto de 2008. Realizó numerosas investigaciones las que se publicaron en los Cuadernos de Cultura, editados por la Municipalidad de la Capital, y en números extraordinarios de El Liberal, entre ellos "Los médicos y la medicina en Santiago del Estero desde la fundación" (1968) y "Panorama de la ciencia en Santiago del Estero desde mediados del S. XVI hasta comienzos del S. XX" (1973) "La epidemia del cólera" (1978) y "100 años de medicina" en el número del Centenario de 1998. Publicó los libros de cuentos "Añatuya" de 1993 e "Insignificancias" de 1995. Recibió innumerables distinciones y fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, de 1a Academia de Ciencias Médicas de Córdoba, de la Sociedad Argentina de Antropología, de la Sociedad Argentina de Humanismo Médico y académico correspondiente de la Academia Argentina de la Historia entre otras corporaciones de relevancia.

 

De la antigua canción

Esta antigua canción de enamorado
del árbol, del ganado y de la piedra
tantas noches de sueño me ha robado
al treparse a mi ensueño como hiedra,

 

que ya no sé si yo la he levantado
y mi aliento es el mismo que la alienta
o en oficio de cruel desmemoriado
de ella me nutro yo, y me sustenta.

 

Tantas veces me dio y yo la he dado
que nuestro haber hace un restar de cuentas,
y soy de ella amador, amo y amado,

 

‒lo que ella me quitó es de ella hurtado‒,
mi secreto mil y quinientas veces lo ha confiado,
como el suyo confié mil y quinientas.

 

 

De las cosas comunes

Esas cosas comunes, tan preciosas,
que de tanto tenerlas no las vemos
y de tanto quererlas no queremos:
el canto, la inquietud, la paz, las rosas.

 

Esas cosas pequeñas, silenciosas
tu pena, mi aguardar, tu amor, mi sueño;
esas cosas tan nuestras, tan sin dueño,
tan vulgares, tan feas, tan hermosas.

 

Esas cosas privadas de cariño
que fueron tu fortuna cuando niño
y que dejaron ya de ser valiosas,

 

son tu esencia, tu ser, tu misma vida.
Lo sabrás cuando llegue tu partida
y te debas marchar sin esas cosas.

 

 

Del árbol muerto junto a un río

Todo el Tiempo quedó velando el sueño
del viejo vegetal, que está tendido
a la vera del río sorprendido
por la suerte del aire en torno al leño.

 

Hasta el aire murió. Antes vivía
entre el caos latente del follaje,
e imitando en las ramas verde oleaje
su sino de ser aire distraía.

 

Sólo ahora ha quedado la locura
de un leño que transmuta su estructura
por la ausencia del aire vuelto hastío

 

y un silencio tan hondo, tan inerte,
que hace pensar en que hasta huyó la muerte
del árbol que reposa junto al río.

 

A una bandada de palomas blancas

Vía láctea de plumas, movediza
procesión de silencios por la altura;
sangre del Tiempo, colectiva albura
que por cauces aéreos se desliza.

 

Nube de nada y carne, leche alada
que se hizo ave para ser viajera
y que olvida el martirio de la espera
porque ignora el placer de la llegada.

 

Dulce inconsciencia, ingravidez liviana...
la bandada atraviesa la mañana
tendiendo su extensión como una gasa

 

sobre el hombre que triste mira el suelo.
Libre de sueños, canaliza el cielo
y sin más gloria la bandada pasa.

 

La fotografía que ilustra la nota fue tomada de la contratapa de su libro "Insignificancias" (Ed. El Liberal, 1995)

Los poemas fueron extractados de la Antología de Poetas Santiagueños  compilada por Alfonoso Nassif.