José Luis Cutello

 

 

    El laboratorio del historiador de sí mismo

Por José Luis Cutello

 

Con la aparición de "Un día en la vida", el tercer y último tomo de "Los diarios de Emilio Renzi", el fallecido escritor Ricardo Piglia permite a sus lectores conocer el plan integral de la obra, varias de sus obsesiones literarias y políticas, y "la cocina" de un narrador extraordinario.
Crítica literaria, ensayos, ideas filosóficas y políticas, fragmentos de futuras narraciones y un "laboratorio" en el que se gestaron algunos de sus mejores libros son algunos de los condimentos que un lector curioso puede hallar -y disfrutar- en "Un día en la vida", el tercer y último tomo de "Los diarios de Emilio Renzi", la obra que durante 50 años escribió, a manera de diario personal, el fallecido escritor Ricardo Piglia.


Una de las curiosidades del libro, que viene a concluir una enorme obra literaria, consiste en sus "confesiones" para lectores futuros: Piglia quería que se lo leyera como un "historiador de sí mismo" y que "Los Diarios..." fueran "una autobiografía cultural". En ese sentido, retoma el concepto de experiencia de Walter Benjamin y lo reformula: "Nadie aprende nada de su experiencia, salvo que haya tomado la precaución, un poco demencial e injustificada, de escribir y describir la sucesión de los días". Y por supuesto, agregamos, haya tomado la precaución de leerse muchos años después.
El autor -nacido en Adrogué en 1940 y fallecido el 6 de enero de este año- examina en repetidas oportunidades una fórmula que le da éxito en su "cocina de escritor", tanto a sus narraciones como a sus artículos críticos: ser un lector de (y a partir de) sí mismo, "como si uno fuera otro". Bertolt Brecht lo había señalado antes: "Hay que vivir en tercera persona", lo cita Piglia.
Otro de los aspectos que obsesiona al autor de "Respiración artificial" y que desarrolla minuciosamente a lo largo de "Los diarios de Emilio Renzi" es el modo en que un autor se apropia de la literatura. El "cómo se llega a ser" escritor. "La cita, el plagio y la reescritura" aparecer como modelos que estudia, reutiliza y descarta por "la creatividad".
Este punto es importante, sobre todo en su obra ensayística. Para Piglia, se hace necesario un nuevo patrón –o estilo, si se quiere- basado en la experiencia de los escritores, más que en las técnicas de la teoría literaria. "Un escritor no habla de su propia obra, no pude decir nada sobre ella, pero la experiencia de su trabajo creativo le da una perspectiva única para hablar de la literatura que hacen los otros".
A lo largo de los tres tomos del libro, se pueden recorrer las "pesquisas" literarias de Piglia (bajo su alter ego Emilio Renzi) en las que muestra otra faceta de sí mismo: es, como dice, un detective que intenta descifrar enigmas en los libros "aunque no los haya". Una de las virtudes esenciales de estas indagaciones hermenéuticas es que el autor de "Nombre falso" no es un lector "común", es un hacedor de lecturas sistemáticas y "definitivas", insoslayables a la hora de trabajar otra vez un libro o una literatura nacional.
Es que Piglia tenía la virtud –y el libro lo demuestra- de dejar huellas en las novelas y en los escritores que tocaba. Se puede decir más: ningún escritor volvía a ser el mismo luego de las lecturas de Piglia. Sus ensayos de crítica literaria (baste mencionar como ejemplo sus ensayos sobre las tradiciones de la novela argentina, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Manuel Puig y sus "Tesis sobre el cuento") son "canónicos" porque están repetida como cita o apropiación en los trabajos de cientos de críticos y alumnos de la carrera de Letras. Incluso en algunos de sus pares más prestigiosos.

Ahí es donde funciona, creemos, el "laboratorio" del escritor. Piglia revela en el último tomo -aunque hace adelantos en los dos tomos anteriores de "Los diarios..."- que en su novela "aspira a integrar el ensayo, es decir, la interpretación narrativa", algo que vemos sustancialmente en "Respiración artificial".
Uno enfatiza este intento "pigliano" (ya es momento de que usemos el adjetivo) de leer la novela como un ensayo y el ensayo como una novela porque es fundamental en una corriente actual de la literatura argentina que ha borrado géneros. Con ese mismo criterio leía el psicoanálisis freudiano como una "ficción de sueños, citas, recuerdos", no muy diferente, por ejemplo, a las novelas de Mario Levrero. Es decir, un "folletín de las clases medias", un discurso por entregas de 50 minutos.
Su valor y su eficacia están relacionados, me parece, con el modo "benjaminiano" de leer la realidad en la ficción (como los realistas) y, a la vez, la ficción en la historia (como los utopistas). La función de la crítica en Piglia se vincula –como en Tyniánov y Bajtin- con la introducción de la serie social en la literatura: una especie de autobiografía política, ideológica y cultural del propio autor y su sociedad.
Claro que ésta, nuestra lectura, es "un exceso hermenéutico", como diría el autor de "Prisión perpetua". Porque los excesos son una parte preponderante de la crítica literaria que hacen los escritores, decía Piglia. Y el problema tiene que ver con los textos de ficción propios: los grandes escritores que hacer crítica cometen desproporciones para reafirmarse en un canon que los contenga. Quieren estar "dentro". Por ejemplo, cuando Borges inserta en la tradición de la literatura argentina a Macedonio Fernández se está ubicando como sucesor... Cuando el propio Piglia lee una tradición desplazada de llamado "canon liberal" centraliza a Arlt, Macedonio, Gombrowicz, Marechal y Manuel Puig. Por supuesto que se está colocando en el centro de la escena: el único que combina a Arlt y Borges. En este sentido, recordemos el acápite de "Nombre falso": "Sólo se pierde lo que realmente no se ha tenido", un cita de Borges que él atribuye... a Roberto Arlt.
Este juego de citas "corridas" y plagios está en la base de la teoría de Piglia. Para alejarse del realismo y el experimentalismo lacaniano, preponderantes en sus años de formación, los '60, el Piglia-crítico modifica los procedimientos: lo importante ya no es cómo la realidad transforma una ficción (viejo anhelo marxista) sino cómo una ficción transforma la realidad... Y en esta tradición se ubica como heredero de una tradición: de Macedonio ("El museo de la novela de la Eterna" sobre "La ciudad ausente"), de Arlt ("Nombre falso" después de "Los siete locos") y de Borges ("La muerte y la brújula" como sustento de "Respiración artificial").
Como Erik Lönnrot, el personaje de "Respiración artificial", el historiador Marcelo Maggi, muere por el exceso hermenéutico de querer interpretar la dictadura. Justamente allí, se encuentra lo más "sabroso" de "Un día en la vida", en el transcurso de los días bajo un campo de concentración: "Eso es lo más siniestro, bajo una apariencia de normalidad, el terror persiste y la realidad cotidiana sigue ahí como mando". Entonces, confiesa que siente "nostalgia delos tiempos en los que podía escribir tranquilo, sin temer a la historia".
Entonces, Piglia retoma la operación de Borges en "Kafka y sus precursores", pero también las "Tesis sobre la Historia" de Benjamin, y lee la literatura argentina de forma que sus conclusiones puedan modifican el pasado y ser útiles. Ahí está la clave. "Respiración Artificial", al que define como "un libro sobre el exilio y el fracaso", es un texto histórico que inventa su propio linaje y denuncia la opresión de la dictadura desde una época y un lenguaje nuevo.
En ese trayecto creativo, lo acompaña siempre una frase de uno de sus filósofos preferidos, Ludwig Wittgenstein: "Crear un lenguaje es crear un mundo".

 

*José Luis Cutello (Buenos Aires, 1964) es periodista, crítico literario y ocasional escritor. Estudio literatura en la Universidad de Buenos Aires. Desde 1984 escribe en distintos medios de prensa del país y el exterior. Publicó los libros de poemas Treinta años, Lejanía y Re/cortes de tijera, co/razón de al(h)ambre, el de relatos Los Presocráticos y la nouvelle Refracción imperfecta. Varias de sus crónicas, relatos y poemas aparecieron en antologías, suplementos culturales de diarios y revistas. Actualmente trabaja como editor en Gaceta Mercantil y colabora en la agencia alemana dpa.

Esta nota, publicada en el blog del autor Escopeta Oxidada de Rocío y cedida gentilmente por el autor para su publicación en Tardes Amarillas.