Jaime Muñoz Vargas

 

 

 

    Elogio del cuartaforrista

Jaime Muñoz Vargas*

 

 

Algún día alguien, quien sea, incluso yo, debe dedicar unos párrafos a ponderar el valor de las cuartas de forros o contratapas (esa parte de los libros que los lectores de a pie suelen llamar "contraportadas"). Sin darme cuenta, sin valorar lo suficiente su gravitación en mi entusiasmo, he leído contratapas tan buenas que de inmediato me han llevado a comprar o a leer el libro. Por supuesto no han sido pocas las ocasiones en las que, luego de conocer el contenido del libro, las palabras de "la cuarta" se antojan excesivas, lo que de ninguna manera le resta mérito al autor, generalmente anónimo, de esos breves textos, pues él hizo su chamba al persuadirnos.

 

 ilustración de jaime


Aunque no lo creamos, tal jale supone cierto grado de especialización. Esto significa que no cualquiera que se sienta buen escritor tiene en automático las aptitudes para escribir buenas contratapas. Quien se anime a abrazar el oficio, creo, debe tener buena prosa, capacidad de síntesis, poder de convencimiento y, lo más importante, malicia para elogiar sin parecer lambiscón, pues es obvio que estos textos deben ponerse al servicio del libro, pero es recomendable, por obvio buen gusto, que no se excedan en azucarados elogios o lluvias de confeti.
Hay libros que no tienen nada en la contratapa o cuando mucho exhiben, hoy, el código de barras. Otros contienen allí la semblanza del autor, una pequeña cita textual del contenido o algunas palabras de reseñistas (del New York Times, El País, Reforma o La Gaceta de Parácuaro...) sobre las virtudes ya observadas en el autor. Algunos libros combinan todo esto y otros añaden lo que aquí estoy tratando de considerar: las palabras bien escritas de un cuartaforrista a sueldo. La prueba de que es bueno, lo reitero, radica en que logre entusiasmar, en que nos urja sutilmente a ingresar en las páginas.
No lo había pensado, pero lo pienso ahora: mi respeto a los escritores de contratapas que seguramente por unos cuantos pesos (o dólares o libras esterlinas o maravedíes de supervivencia) nos convidan con elegancia, sin apapachos desmedidos, a leer. Su firma jamás figura en los libros, nadie los toma en cuenta, pero ellos beben el trago acérrimo de escribir contratapas con las que incluso no necesariamente deben estar de acuerdo. Pese a todo eso, allí andan rodando en el mundo editorial, solos y olvidados, cuidando en casa, tal vez entre apuros alimenticios, que queden impecables unos renglones puestos a vivir sin huella digital.

 

Este artículo se publicó en el blog del autor Ruta Norte Laguna (http://rutanortelaguna.blogspot.com.ar) el día 2 de agosto de 2016.

 

jAIME 2*Jaime Muñoz Vargas es escritor, maestro, periodista y editor. Entre otros, ha publicado El principio del terror (novela, 1998), Juegos de amor y malquerencia (novela, 2003), Pálpito de la sierra tarahumara (poesía, 1997), Filius (poesía, 1997) El augurio de la lumbre (cuentos, 1989), Tientos y mediciones (periodismo, 2004), Guillermo González Camarena (biografía, 2005), Las manos del tahúr (cuentos, 2006), Polvo somos (cuentos, 2006), Ojos en la sombra (cuento, 2007); Monterrosaurio (microtextos, 2008), Nómadas contra gángsters (periodismo, 2008), Leyenda Morgan (cuentos, 2009), Parábola del moribundo (novela, 2009) y Para escapar de Malisani - Treinta relatos futbolísticos (Macedonia, 2009). Algunos de sus microrrelatos aparecen en la antología La otra mirada (2005) publicada en Palencia, España. Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Narrativa Joven (1989), con el de novela Jorge Ibargüengoitia (2001), con el de cuento de San Luis Potosí (2005), con el de cuento Gerardo Cornejo (2005) y de novela Rafael Ramírez Heredia (2009); fue finalista en el Nacional de novela Joaquín Mortiz 1998. Textos suyos han aparecido en publicaciones de México, Argentina y España.