Microrrelatos de Roberto Jusmet Cassi

Colaboración de Carlos Vitale

 

 

FOTO ROBERTO JUSMET

 

 

Roberto Jusmet Cassi nació en San Sebastián (España) en 1938. Ejerció como Graduado Social hasta 2006, año en el que se jubiló. En su periodo de juventud publicó relatos en el periódico "El Noticiero Universal" y en la revista "Agricultura y Economía". Finalizada su vida laboral, tras su jubilación, retomó la actividad literaria. A partir de ese momento obtuvo numerosos reconocimientos, entre otros: finalista en el Concurso de Narraciones Breves "Bajarí", ganador del concurso de Haikus de "La Vanguardia", finalista del Primer Premio Internacional de Narrativa "Aiguals" de Izco,... además de contar con publicaciones en libros, periódicos y revistas especializadas como "Literata". Recientemente, ha colaborado también en la revista digital "Piedra y Nido".

 

 

LA CHECA
En la checa había dos torturadores. El uno torturaba con las uñas, el otro lo hacía con los dientes. "¡Qué horror!" balbuceó el preso. "Si vuelves a quejarte -amenazó el torturador- te pasaré a mi compañero. Es más contundente que yo". El preso falleció sin proferir lamento alguno.

 

EL VECINO DEL PISO DE ABAJO

Aquella noche ella se acostó muy cansada y se durmió profundamente. Sobre las tres de la madrugada yo me levanté a hacer pipí y, cuando regresé al dormitorio, vi como a mi mujer le brotaba de una de las orejas una especie de nube, como las que salen en los comics, que reproducía con la máxima claridad lo que estaba soñando. ¡Vaya sorpresa! La vi, nada menos, que en la cama abrazada al vecino del piso de abajo. Mi reacción inmediata debió haber sido zarandearla y cantarle las cuarenta. Pero no lo hice, me contuve. A fin de cuentas no se trataba más que de un sueño y, aunque sé por ella que nunca recuerda lo que ha soñado, por la mañana le pregunté: "¿Cómo has descansado?" "Bien, como siempre" -me contestó-. Al día siguiente me las ingenié para importunar al vecino del piso de abajo y, así, pelearme con él." Me he peleado con el vecino de abajo -le dije a la noche. No quiero que hables más con él". "Bueno" –respondió ella-. Nuestro matrimonio siguió tan feliz como siempre, pero, desde entonces, yo conozco la libido de mi mujer mejor que ella misma.

 

QUITANDO
Cuando falleció, le quitaron todas las prótesis que llevaba puestas. No se pudo certificar la defunción porque no quedó nada.

 

LA VIDA EN UN HILO
Nunca he dejado un proyecto inacabado. Soy una persona responsable. Pero esta mañana, fatalmente, me he enviado a casa una carta en la que he escrito: Cuando recibas este mensaje deberás quitarte la vida en el plazo de diez minutos. Estoy asustado. ¿Cuántos días tardará en llegar la carta? ¿Se perderá, quizás? Ojalá. No lo sé... Debería aprovechar el tiempo que me queda. Pero ¿cómo? No consigo hacerlo. La incertidumbre no me deja vivir.

 

EL BALÓN QUE SE ABURRÍA
El balón reposaba aburrido sobre la arena caliente de la playa. Un niño, de pronto, lo chutó con fuerza y salió despedido al mar. El frescor del agua espabiló al balón que, complacido, se dejó arrastrar por las olas hasta la misma orilla. Otro niño, sólo verlo, lo volvió a chutar y el balón, entonces, presto, con renovado entusiasmo, atravesó la playa de punta a punta hasta caer, afligido y resignado, justo en el sitio mismo donde antes se estaba aburriendo.

 

EL LADRÓN HONRADO
Ocurrió a primera hora de una mañana nublada de otoño, cuando todavía pasaba poca gente por la calle. Tras empujar violentamente la puerta, un hombre encapuchado entró en un establecimiento comercial y, amenazando con una pistola al dependiente, le gritó: "Dame el dinero o te mato". El dependiente, blanco como el papel blanco, vació sobre el mostrador todo el dinero que había en la caja. En un abrir y cerrar de ojos, el caco desapareció con el botín. Ya en su morada, el malhechor se cambió de ropa y, por la tarde, naturalmente ya sin capucha, volvió al establecimiento y compró varios objetos hasta completar el importe sustraído por la mañana. Aquella noche durmió de maravilla. Los objetos que compró, los compró con dinero legal, y el importe que sustrajo obraba ya, de nuevo, en poder de su propietario.

 

 

Carlos VitaleCarlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel•la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014) y El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, colección El taller de poesía, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción "Ultimo Novecento", 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción "Ángel Crespo", 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción "Val di Comino", 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Mario Luzi, Antonella Anedda, Joan Vinyoli, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981. Está presente en Facebook.

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