MARIANO SHIFMAN. La vigencia del soneto como forma poética.

Entrevista exclusiva pata Tardes Amarillas
Edición, notas y selección de textos: Verónica Sotelo.

 

 

MARIANO SHIFMAN

 

No pocos de nosotros hemos escuchado la aseveración de que el soneto es una forma poética pasada de moda. Por supuesto, tampoco son pocos los detractores de la poesía con rima. Sin embargo, hemos leído, muchas veces, autores de poesía contemporáneos que siguen escribiendo sonetos. Nuestro director, ha "descubierto" durante su perenne navegación por las redes sociales, algunos poetas que, verdaderamente, llaman la atención por su poesía de calidad y con mucha poiesis que no ha renunciado al uso de la métrica y la rima. Tal es el caso de Mariano Shifman. Para conocer un poco más acerca de él, lo entrevistamos y esta es la nota. Esperamos que sea del agrado de los lectores.

 

1) Si tuvieses que presentarte a vos mismo, ¿qué dirías? O dicho de otra forma: ¿qué te gustaría que digan de vos?
La primera es tal vez la pregunta más difícil del cuestionario. No creo que pueda responder, como Whitman, que contengo multitudes, pero en mi "yo", como en el de cada uno de nosotros, conviven otros "yoes", por no mencionar, para quien crea en los dogmas freudianos, al Superyo y al Ello. Me gustaría, sí, que quien lea las próximas respuestas pueda tener una idea aproximada de cómo pienso, cómo siento. No negaré, que, si tuviera que elegir me agradaría que me dijeran poeta; pero es una palabra de mucho peso específico...

 

2) ¿Desde cuándo te dedicas a la literatura?

A leer me dediqué desde muy chico; en esos años, no sólo (o mejor, no principalmente) a la literatura. Recuerdo, ya en mis años de la escuela primaria, mi afición, o más, mi pasión por los atlas y diccionarios, pero también por las revistas como El Tony, Intervalo, y también publicaciones en inglés o francés, que con esfuerzo trataba de ir traduciendo, ya que me gustaba leer en otros idiomas. Luego, al llegar a la adolescencia, quedé cautivado por el ajedrez, suma de arte, deporte y en parte ciencia, al que me volqué con un fervor que no iba paralelo a mi talento y, sobre todo, a mis nervios, durante más o menos diez años: desde los 15 a los 25. En esa década, más allá de los textos escolares y de la Facultad (a los 18 comencé la carrera de Derecho, que terminé cinco años más tarde) y sobre todo, ajedrecísticos, abandoné un poco mi faz de lector. En cuanto a la literatura desde mi condición de escritor, que, intuyo, es a donde va dirigida la pregunta: mis primeros intentos fueron en 1994, a mis 24 años, cuando estaba transitando mi última etapa como ajedrecista y me acababa de recibir de abogado. Comencé con la escritura de cuentos, no de poemas, como suele ser el curso habitual. Ya en 1995 recuerdo que escribía varias horas diarias; llegué a enviar cinco cuentos a un concurso del diario La Nación, considerando que estaban bien escritos. Y en realidad, vistos en retrospectiva, más allá de otros defectos que no sería pertinente mencionar aquí, uno de los problemas es que estaban demasiado "bien" escritos, pero desde un punto de vista gramatical. Con los años noté ese problema y en mis cuentos siguientes, que no fueron muchos, traté de conseguir una voz más personal. Empecé a escribir poemas, si no recuerdo mal, en 1996 y desde entonces fue el género que nunca abandoné y que, espero, no me haya abandonado ni me abandone en el futuro.

 

3) ¿Escribes solamente poesía o también has incursionado en otros géneros?
Si bien esta pregunta fue respondida en lo medular con la respuesta anterior, quisiera agregar que también escribí dos obras de teatro. Una está basada en un cuento mío, titulado "La consulta", representa una hora de sesión entre una psicóloga y su paciente. La otra es la adaptación del relato "Billy Bud, Marinero", de Herman Melville. Se trata de una obra de teatro en verso: versos sueltos, sin rima, en los diálogos, y versos alejandrinos, rimados, por lo general dísticos, en los monólogos.

 

4) ¿Te considerás un lector compulsivo o normal?
En mis experiencias de lector pasé por distintas etapas, tal como se deduce de lo que fui comentando antes. Siempre me gustó leer; a partir de los veintipico de años y hasta los treinta, más o menos, compré gran cantidad de libros, no todos ellos leídos, en las librerías de saldo: excelentes libros a precios módicos. Luego, cuando los libros casi me desalojaron de mi casa, fui disminuyendo el ritmo de compra, pero no el de lectura, porque en el año 2003 comencé a cursar la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires; carrera que curse lentamente, a raíz de mis obligaciones laborales y que concluí en 2013. Durante esos años debí leer en forma "surtida" novelas, textos críticos, apuntes, no pocos sin mayor gusto ni provecho. De todos modos, quizá mi faceta "compulsiva" fue en los años 90, con la compra de libros, y no tanto como lector. Actualmente, podría decir que estoy en una fase de "remisión": trato de comprar -y de leer- aquello que realmente tenga un valor, más allá de modas y nombradías.

 

5) ¿Te gusta leer más en libros formato papel o no te molesta leer en formato digital?
Depende del tipo de obra. Las novelas, género al que nunca fue particularmente afecto, y menos ahora, no puedo leerlas en otro formato que el papel, porque la vista así lo exige. Otra clase de textos, poesía, en especial, pero también ensayos e incluso cuentos, puedo y suelo leerlos en la pantalla. De todos modos, los libros, y sobre todo para quienes no nos criamos con la computadora enfrente, tienen un encanto especial.

 

6) ¿Por qué y desde cuándo el soneto?
Dos preguntas en una, y que tengo muchas ganas de responder, sobre todo la primera. La segunda es sencilla: escribo sonetos desde febrero de 2011, luego de haber escrito durante unos quince años en "verso libre" -definición que cada vez me convence menos- o en algunos casos en verso blanco. La otra pregunta no es tan fácil de responder, porque creo que hubo varias causas que se fueron potenciando entre ellas. Tendré que extenderme, y hasta desviarme para poder contestar.
Tal como comenté más arriba, entre 2003 y 2013 cursé la carrera de Letras en la UBA. Aprendí, aunque luego fui olvidando, lamentablemente, algo de Latín y de Griego clásico, lo que afuera de sus aulas ni hubiera intentado siquiera; cursé ciertas materias de mucho interés, como Literatura de los EE.UU., con el profesor Costa Picazo, dedicada aquel cuatrimestre exclusivamente a la poesía: Whitman, Emily Dickinson, Edgar Lee Master... O las literaturas españolas. Pero el problema, al menos para mí (porque sé que otros no lo ven como un problema) es el exceso de equipaje crítico, que termina saturando la cursada: es sabido, y no pocos profesores lo admiten, que la facultad forma docentes y críticos, no escritores. Sucedía que ya en las primeras materias era tanto o más importante saber qué decía Foucalt o Derrida de Flaubert que leer Madame Bovary. Concomitantemente, en poesía, se "abordaban" -verbo muy en boga- textos vanguardistas, "poesía concreta" y se iba derrapando hasta llegar, en los peores casos, a Washington Cucurto. Todo esto patrocinado por los popes de "Puan 480" (la dirección de la facultad). En síntesis: aprendí desde las entrañas lo que significa el esnobismo.
Al mismo tiempo -me estoy refiriendo al año 2009 o 2010- recibí de un escritor brasileño una antología de sonetos de poetas de su país que leí con verdadero placer. Yo ya era lector de sonetos, los del Siglo de Oro y los de Borges, más que nada, pero nunca había intentado escribirlos, muy probablemente por el "qué dirán" de quienes no saben qué es un endecasílabo pero, eso sí, regentean desde el Fondo Nacional de las Artes hasta las secretarías de cultura nacionales, provinciales y municipales, sin olvidar los premios, becas, subsidios y canonjías de todo clase. Recuerdo que en febrero de 2011, y luego de intentar darle forma a un cuento que no quería avanzar, lo dejé de lado, y habré pensado, tal vez sin pensarlo: ¿Sonetos, por qué no? Escribí el primero, y desde entonces, por suerte, no me he detenido. Podría resumir, entonces, la respuesta a la primera de las preguntas con otra pregunta: ¿por qué no?

 

7) ¿Tienes libros publicados? Si no fuera así, tratarías de publicar?
Tengo tres libros publicados: Punto Rojo, editado por la Editorial de los Cuatro Vientos a raíz de un certamen en el que obtuve el primer premio, en el año 2005; "Material de interiores, editado por Proa en el año 2010 y un libro integrado por setenta sonetos, Cuestión de tiempo, editado por el sello Poemanía, que dirige el poeta y amigo Piero de Vicari, de San Nicolás, responsable de que su ciudad sea la más amante de la poesía de toda la provincia de Buenos Aires. La pregunta da certera cuenta de la poca difusión y distribución de los libros de poesía en nuestro país: mi primer libro tuvo, según me comentaron los editores, distribución en Capital Federal y otras ciudades, pero careció de difusión. Con los otros dos libros, que como en casi todos los casos, fue costeado por el autor, la distribución fue "manual": llevando personalmente algunos ejemplares a donde tuvieran a bien recibirlos; la difusión, de más está decirlo, fue casi inexistente. Debo sí destacar y agradecer la reseña que de mi libro de sonetos hiciera el poeta y crítico Carlos Schilling en su columna del diario "La voz del interior" de Córdoba, titulada "Todo cabe en un soneto". También quiero expresar mi agradecimiento a Rolando Revagliatti y Milly Vázquez, que me realizaron dos reportajes muy bien planteados sobre mi obra poética en general, y que aproveché para expresar mis opiniones con total sinceridad.

 

8) Hablemos de soneto. ¿Creés que es un género pasado de moda?
Mi primer impulso es responder que la moda me tiene sin cuidado y que si efectivamente estuviesen pasados de moda, con más razón y pasión los escribiría. Pero me parece que no es así: entre todas las formas clásicas, el soneto preserva una vitalidad única. No creo poder explicar por qué el soneto llega a la sensibilidad moderna más que, digamos, una octava real, pero así lo siento. Desde ya, si se escribe un soneto con el vocabulario del siglo XVI o con las concepciones ideológicas o morales que imperaban en aquellos tiempos, el soneto sonará rancio. Estimo que para los detractores, lo "desactualizado" del soneto tiene que ver con el metro y sobre todo con la rima. Si las rimas son sólo gramaticales o gerundios, admito que es un recurso que puede sonar gastado: jamás se me ocurriría usar cuatro participios o gerundios como rima, dos cuanto mucho –mejor sólo uno- es la dosis que a mi entender corresponde. Pero si no es así, ¿cuál sería el inconveniente: la musicalidad, la relación muchas veces inesperada que crea nuevos sentidos? Por otra parte, en un soneto no importa sólo la rima: aunque parezca una obviedad, no es ocioso destacarlo. Incluso rimas usadas tradicionalmente pueden ser renovadas con otros sentidos, de acuerdo a la trama específica de cada poema. Entre amigos o gente conocida que no pertenece al "ambiente poético" pero que sí ama la poesía, he notado un marcado interés por los sonetos: los leen y los escuchan con ganas. Ellos, claro, no pertenecen a grupos, comités de selección, camarillas... Pero aquí tendría que volver a hablar de esnobismo, y resultaría tedioso.

 

9) ¿Quiénes son tus autores predilectos entre los autores clásicos que escribieron sonetos?
Hice referencia antes al Siglo de Oro: ¿cómo no admirar los sonetos de Góngora, Quevedo, Lope de Vega, pero también muchos del Conde de Villamediana o de Francisco de Medrano, entre otros escritores casi desconocidos hoy? Quevedo, en particular, escribió versos inolvidables: "¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!/ ¡Que no puedo querer vivir mañana/ sin la pensión de procurar mi muerte!/ Cualquier instante de la vida humana/ es cruel ejecución con que me advierte/ cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana". Estos dos tercetos, ¿tendrán fecha de vencimiento? Y por supuesto que gemas de soberbia belleza se pueden encontrar en los otros poetas que mencioné y en tantos más.

 

10) ¿Hay algún autor contemporáneo que escriba sonetos y que sean de tu agrado?
Son pocos los poetas que actualmente crean sonetos. La moda, las dificultades a la hora de intentarlos –confesión frecuente-, incluso la ignorancia de conceptos de versificación que un alumno de la secundaria conocía en la década del 50, están entre las causas principales. Señalo en primer lugar a tres poetas que aunque fallecidos, vivieron hasta hace poco y a mi criterio compusieron notables sonetos: Orlando Mario Punzi, muerto a sus 101 años en 2015, que con una ductilidad muy peculiar escribió sonetos con sólo dos rimas por poema, tanto en un registro lírico clásico como en lunfardo; Oscar Corbacho, también fallecido en 2015, a los 92 años, a quien tuve la suerte de conocer y tratar personalmente, y que con su aliento me dio ánimos adicionales para seguir mi convicción y Alfredo De Cicco, contemporáneo y amigo de Corbacho, muerto unos meses después, muy inspirado sobre todo en los sonetos de temática amorosa. Por suerte hay otros poetas que escriben muy buenos sonetos y los seguirán escribiendo: destaco –y temo ser injusto con algún olvido- a Ricardo H. Herrera, Pablo Anadón, Alejandro Bekes, María Judith Molinari, Bernardo Schiavetta y Ezequiel Zaidenwerg.

 

11) ¿Algo más que quieras agregar?
El cuestionario me resultó muy variado y me sentí muy a gusto respondiéndolo.

 

Mariano Shifman.Abogado y Licenciado en Letras. Ha publicado los libros PUNTO ROJO (1er. Premio XI Certamen Nacional de Poesía, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005), MATERIAL DE INTERIORES (Proa Editores, Buenos Aires, año 2010) y CUESTIÓN DE TIEMPO (Poemanía, Colectivo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2016). Recibió premios y menciones en diversos certámenes de poesía y de relatos, entre ellos, además del citado anteriormente, los instituidos por las Municipalidades de las ciudades de 3 de Febrero, 25 de Mayo y Morón, Lomas de Zamora y Avellaneda (Provincia de Buenos Aires), por la Fundación "Victoria Ocampo", la Fundación Argentina para la Poesía, la Asociación "Gente de Letras", por la radio 2X4 en homenaje a los cien años del nacimiento de Aníbal Troilo y por el Colegio Público de Abogados de la ciudad de Buenos Aires, en este último caso en el género cuento. Participó del Festival de Poesía de San Nicolás de los Arroyos el año 2015. Diversos poemas y cuentos de su autoría han sido publicados en las revistas literarias "Hablar de poesía" "Variaciones Borges", de la Universidad de Pittsburg, "Generación abierta" y el Suplemento Literario del Estado de Minas Gerais (Brasil), antologías y sitios de Internet tanto del país como del exterior. Algunos de ellos fueron traducidos al francés, inglés, neerlandés, portugués y catalán.

Lea sonetos de Mariano Shifman en el siguiente enlace. Leer

 

 

 

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