EDITORIAL

 

Con enorme satisfacción presentamos el número cincuenta y cinco de nuestra publicación. Por supuesto, a casi cuatro años de la salida de nuestro primer número, no deja de ser algo que nos enorgullece.
En la víspera de nuestro cuarto aniversario, con el orgullo de haber mantenido durante 48 meses nuestra presencia ininterrumpida en la red, creo prudente hacer algunas reflexiones.
Tardes Amarillas nació como un proyecto de revista literaria. Sin embargo, apenas iniciada la marcha, nos dimos cuenta que hay muchos agujeros negros en la cultura por lo que fuimos incorporando secciones, a medida que se sumaban nuevos colaboradores.
Hay mucha oferta en la red de publicaciones similares a la nuestra; no obstante creemos que Tardes Amarillas ha comenzado a transformarse en una publicación de bastante aceptación.
Por supuesto, en este proceso de crecimiento, la incorporación de nuevos colaboradores ha sido vital para el desarrollo de Tardes Amarillas.
Se me ocurre que en este punto no está de más recordar que Tardes Amarillas tiene colaboradores de diferentes orígenes y pensamiento. Quizás en ello radique nuestra aceptación por parte de los lectores. Por nuestras páginas han desfilado autores de diferentes colores políticos y/o ideológicos, militantes o adherentes a partidos políticos muy disímiles, artistas de distintas confesiones religiosas y, por supuesto, de muchas disciplinas que componen las variables del arte.
Lo que nunca nos hemos permitido es publicar contenidos que puedan lesionar los derechos de las personas, o textos xenófobos, discriminatorios o tendenciosos en el mal sentido de la palabra. Nuestra única y mayor preocupación es el arte y la cultura en sus más amplios sentidos.
También es menester repetir nuestra sanata permanente acerca de que justamente, para evitar condicionamientos de cualquier naturaleza, Tardes Amarillas es una publicación electrónica que no recibe dinero ni subsidios de persona o institución alguna y que se autofinancia a través de nuestro propio peculio. De allí que, muchas veces, aunque lo deseamos de manera ferviente, nos es imposible pagar honorarios a quie. nes, generosamente, nos ayudan a gestar una publicación de calidad
En esta oportunidad traemos una oferta variada, que incluyen nuestras ya tradicionales columnas, El ombligo de piedra de Rogelio Ramos Signes, La siempre valiosa colaboración que nos brinda Jaime muño Vargas al permitirnos incluir artículos de su Ruta Norte Laguna y el infaltable aporte del poeta, narrador y traductor Carlos Vitale con su sección de poesía.
A ello, debemos agregarle que hay una nueva sección en la que trataremos de rescatar los libros más representativos de microrrelato que tienen enorme valor literario y que, en muchos casos, han pasado al olvido por su difícil distribución y comercialización. Rescate, el nombre de la misma debuta con un libro de Alejandro Bentivoglio.
Para completar el menú, hay artículos sobre literatura e ideología, una reseña de la película "Lo que queda del día", un extraordinario aporte de Geraudí Gonzáles Olivares con su estudio sobre Rafael Cadenas, poeta venezolano exiliado al que se le otorgó, hace pocas semanas el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y nuestras tradicionales secciones dedicadas al microrrelato y la poesía.
Dentro de algunas semanas, Tardes Amarillas cumplirá su cuarto año de presencia en la red y estamos comprometidos con el objetivo de mejorar nuestra publicación y seguir brindando cultura a nuestros lectores.


Antonio Cruz
Mayo/2018