CLAUDIO ROJO CESCA N

  

    CORTE Y CONFECCIÓN

Por Claudio Rojo Cesca


James Cameron necesitó 200 millones de dólares para filmar su versión del hundimiento del Titanic. El Señor de los Anillos costó aproximadamente 95 millones por película. Para que accediera a participar en Alien 3, la Fox tuvo que pagarle a Sigourney Weavercasi el presupuesto entero de la primera Alien. Hacer películas exitosas parece ser una tarea, en principio, costosa. Pero aunque se diga y se repita que por la plata baila el mono, hay otras músicas que hacen bailar al cine.


UNO EN UN MILLÓN
"Cacería Macabra" (You're Next) se rodó en 2011, con un escueto presupuesto de 1 millón de dólares, casi nada al lado de lo que habitualmente cuesta filmar una película mercadeable en Estados Unidos. Muchísimo menos si comparamos su costo con los gigantes de la taquilla, que entre salario de actores y distribución llegan al piso de 100 millones en lo que dura un bostezo. Sin embargo, "Cacería..." no tiene el aspecto cutre de una película barata. Es un slashera toda máquina, fuera de canon, prácticamente sin ayuda digital, todo gracias a la mirilla afilada de su director, el joven Adam Wingard, que con apenas 32 años llevó a la carne del fílmico una apuesta más que decente.
Debería ser la conclusión, pero lo vamos adelantando: hace falta talento para filmar sin plata.

ÉRASE UNA VEZ RODRÍGUEZ
En 1992, promediando la era dorada del tiro, lío y cosa golda, un primerizo Robert Rodríguez rodó una pequeña joya del cine B, "El Mariachi", filmada en castellano con actores desconocidos. El propio Rodríguez se encargó de escribir, dirigir, producir, montar y hasta fotografiar. En la película, una banda de criminales confunde al Mariachi con un matón de lista negra, dando lugar a una serie de violentos entuertos en las calles de un desolado pueblo mexicano.
Pero más interesante que la película es la historia de su producción, que le costó a Rodríguez, hoy uno de los nombres más sonados de Hollywood, la irrisoria suma de 10.000 dólares. La cifra se pone más cachonda si se tiene en cuenta que, por ser una película de acción, mucho del presupuesto debía destinarse a los efectos especiales en una época en la que la tecnología digital no estaba al uso.
Para muchos cineastas jóvenes, la proeza de "El Mariachi"vale como un curso completo en la escuela de cine. La experiencia está recogida en un documental donde Rodríguez explica los pormenores de rodar con escasísimos recursos. Sangre, sudor y lágrimas, sí, pero también mucha inteligencia en la planificación y la decisión de economizar hasta la cantidad de balas entre toma y toma. Por ejemplo, el documental muestra que más de un personaje lleva el mismo estuche de guitarra, o que, para ahorrar fílmico, el director salvaba los errores retocando lo que ya estaba filmado, aplicando recortes en las porciones del fotograma donde el fallo se volvía notorio.
La película pasó a la línea de distribución del cine independiente, grupos corajudos de personas que acabaría consagrando a los hoy titánicos Quentin Tarantino o Richard Linklater. "El Mariachi" dio origen a una de las sagas más divertidas del cine clase B, que continuó en "Desesperado" (1995) y, muchos años después, con Érase una vez en México (2003), donde solamente el salario de Johnny Depp debió costarle más de cien veces el presupuesto entero de su opera prima.


PAN CASERO
Adivina adivinador: ¿Qué es más importante para Hollywood que el talento y la devoción? Cuando en 1999 más de cien millones de dólares entraron en la taquilla a cuenta de "El Proyecto de la Bruja Blair" (The Blair Witch Project), una película que había costado apenas 24.000 dólares, Eduardo Sánchez y Daniel Myrick pasaron a ser los realizadores de una de las películas más rentables de la historia del cine de habla inglesa, suerte que repetiría, para toda una nueva generación, la polémica "Actividad Paranormal" (Paranormal Activity), de Oren Peli. Ambas nacieron como obras independientes, filmadas con cámara en mano, como si se tratase de un video casero hecho por inexpertos, con actores desconocidos y publicitadas, eso sí, con mano maestra.
Quienes éramos jóvenes a fines de siglo XX, seguramente recordamos que internet se pobló de páginas donde se hablaba de la desaparición de tres jóvenes en los bosques de Maryland mientras rodaban un documental sobre los mitos populares en torno a una bruja local. El montaje publicitario estaba tan bien logrado, que cuando se reportó la aparición de las supuestas cintas donde se constataban sus últimos días no fueron pocos los que acudieron al cine pensando que lo que se veía en pantalla era real. "El Proyecto..." fue un éxito tan notable que a casi veinte años de su estreno, continua precipitando imitadores en todos los rincones del mundo, algunos más inspirados que otros. CORTE Y CONFECCIÓN Foto de Claudio
"Actividad Paranormal" conoció un proceso similar en la realización. Con una austera puesta en escena de cámaras fijas, y un presupuesto incluso menor que el de la obra de Sánchez y Myrick, Oren Peli contaba la historia de una pareja acosada por fantasmas, un relato que no se aleja mucho de la tradición de The Haunting of Hill House, basada en la novela de Shirley Jackson, o Legend of Hell House, versión fílmica de una obra de Richard Matheson, pero que se adapta a las formas de la posmodernidad a través del registro digital obsesivo. Y,tal como ocurría en "El Proyecto...", en esta versión aggiornada del hogar maldito, los fantasmas quedaron relegados al fuera de campo, es decir, privados a la mirada del espectador, volviéndose a la vez más baratos y más perturbadores.
Con esta película, Peli entró en el panteón de los realizadores mañosos que, atando con alambres los bordes habituales de la industria, consiguieron redefinir las posibilidades que los jóvenes cineastas de hoy tienen a la hora de tomar entre manos una sencilla cámara digital y salir a rodar lo que puede ser su pasaje al éxito.

 

Claudio Rojo Cesca Santiago del Estero 1984. Es psicoanalista y escritor. Publicó la plaqueta de poesía, Fotos de mi chonga desnuda dentro de una nave espacial (Larvas arcianas Editorial, 2015). Su libro de cuentos, Viñetas del insomnio no resuelto (Ministerio de Cultura de la Nación, 2015), fue editado para la colección Leer es Futuro. Sus textos fueron incluidos en las antologías Picados-Antología Lata Peinada (Editorial Bellas Alas, 2015) y Jardín 16, antología poética (Minibus Ediciones, 2016). Escribió las columnas para la página cultural de Nuevo Diario (Santiago del Estero) y colaboró numerosas veces con la artículos de cine en Tardes Amarillas. Sus cuentos y poemas fueron publicados en las revistas literarias Los inquilinos y en los fanzines Larvas Marcianas, El megáfono y Quince minutos con vos (Alma de goma Ediciones). Actualmente es miembro de Larvas Marcianas Eitorial.

 

La bio-bibliografía de Claudio fue extraída de la contratapa de su último libro y tiene un solo agregado por quienes hacemos esta revista. La foto que ilustra la presente nota fue tomada del muro del autor en la red social Facebook.