GABRIELA AGUILERA VALDIVIA

 

    CON TINTA SANGRE

Gabriela Aguilera Valdivia

 


El género negro y criminal tiene una fecha y un hito de inicio: la publicación de un cuento de Edgar Allan Poe en 1871, en un magazine de Nueva York. Si bien es cierto, podemos reconocer textos escritos en esta línea mucho antes, (El Castillo de Otranto de Henry Warphole, Frankenstein de Mary Shelley y otros), es esta fecha la que queda consignada como de inicio oficial de un género que continúa en vigencia.
A partir de aquello, surgen detectives literarios en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En otros países hay muestras aisladas en estos primeros tiempos.


Una de las corrientes escriturales más reconocidas se origina en Inglaterra y es llamada de la Novela de Enigma, que tuvo su momento de auge a principios del siglo XX. La corriente inglesa se caracteriza por la construcción de personajes que pertenecen a una sociedad estratificada, muy bien definidos en términos socioeducativos e históricos, diálogos fluidos, ambientes que dan cuenta de un ethos fácilmente identificable, poco o nada de exhibicionismo sangriento y la seguridad de que el mal será castigado y el bien triunfará. Entre los escritores destacados están Chesterton, Dorothy Sayers y por supuesto, Agatha Christie, reconocida como la reina del crimen.
La escritora creó a Miss Marple y a Hércules Poirot, dos caras de la misma moneda: personajes atípicos, inteligentes, suspicaces, que desentrañan los enigmas y misterios y descubren al culpable en el ejercicio de pensar usando el complejo y lógico juego del método hipotético deductivo. En el caso de Miss Marple, su radio de movimiento es mínimo puesto que rara vez sale del pueblo de Saint Mary Mead, donde vive. Hércules Poirot se mueve por el mundo y es muy sofisticado. Como la mayoría de los detectives de la corriente de la novela de enigma, Poirot tiene un amigo que es su contrapunto, cómplice, alguien con quien confrontar sus teorías: el capitán Hastings. Miss Marple, en cambio, actúa en solitario y aunque muchas veces apela a la policía, en principio es vista como una vieja que chochea. Es tratada por la policía con condescendencia y posteriormente, en la medida que quedan en evidencia sus talentos y habilidades como pesquisidora, con admiración y respeto.
Algunas novelas de Agatha Christie se desenvuelven en lugares exóticos, como "Asesinato en Mesopotamia", "Asesinato en el Orient Express" y "La venganza de Nofret". Esta última, (tremendamente perturbadora), se desarrolla en el Antiguo Egipto. Así, la autora logra configurar una historia con una trama sólida, avalada por el salto temporal y los registros antropológicos. Otro grupo de sus novelas apuntan el desarrollo de la historia en el soporte de alguna canción infantil, como "Diez negritos" o "Un puñado de centeno". Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine.
En la década del 30', los autores ingleses conformaron el London Detenction Club, (que existe hasta hoy), y que surgió a partir de lo que podríamos definir como un taller literario: se reunían a conversar, escribir en conjunto al estilo del "cadáver exquisito", leer sus textos, desafiarse escrituralmente, etc.
A propósito de esto es que Agatha Christie escribe un libro titulado "Señorita Marple y trece problemas" en el que personas variadas se reúnen semanalmente y en cada oportunidad, uno de ellos cuenta un caso en el que se vio involucrado y del cual puede saber la resolución o no. Los otros asistentes deben conjeturar posibles soluciones en la búsqueda de un culpable. Miss Marple, la encantadora anciana que parece estar enfrascada en su tejido mientras los otros narran las historias, es la única que da con la verdad, justamente usando el método hipotético deductivo.
Los escritores del London Detenction Club crean un decálogo para el escritor de policial en el que no caben las trampas ni las soluciones esterotipadas. La regla principal es la honestidad con el lector por lo que no se vale que el mayordomo sea el culpable ni tampoco un personaje que el escritor introduzca al final del libro. La solución debe estar a la vista pero no ser accesible al lector con facilidad. Estas reglas, a mi parecer, son válidas para cualquier texto criminal, sea de la época que sea. Y Agatha Christie es la artista máxima del cumplimiento de estas reglas.
Vale la pena recorrer la galería de novelas y cuentos de Agatha Christie y por supuesto, leer "Señorita Marple y Trece problemas" y "Los trabajos de Hércules", este último en clara alusión a los trabajos del héroe mitológico. En ambos libros de cuentos, es posible apreciar el estilo tan propio de Christie, estudiar sus técnicas escriturales y revalorar una forma de narrar que no pierde vigencia.
Los libros de Agatha Christie no pasan de moda, están bien escritos, son entretenidos y crean adicción, aunque se extraña algo de gore en su expresión más fina. Es muy posible que otra razón de su éxito sea la caracterización social e identitaria que define una época y un escenario geográfico específicos pero que pese a lo localista, extrapolan la realidad humana, un logro literario ambicionado por cualquier escritor.