EDITORIAL

 
No fue fácil atravesar el período de ingreso a nuestro quinto año de presencia ininterrumpida en la red. Si bien, cuando nos pusimos a trabajar en esta revista nos habíamos propuesto no hacer consideraciones políticas de naturaleza alguna, no puedo dejar de mencionar que uno de los motivos que más nos complicó en los últimos dos años, ha sido la economía de este, el país que habitamos.
El mantenimiento del hosting, las licencias a pagar y el hecho de que, por principios, no queremos aceptar patrocinadores o sponsors de naturaleza alguna para mantener nuestra libertad de publicar los artículos o notas que contengan elementos valiosos para la cultura sin tener que excluir a alguien por cuestiones ideológicas o doctrinarias, nos han tornado difícil –muy difícil- continuar nuestra tarea. Sin embargo, a fuerza de tesón, sacrificio y entrega, aquí seguimos tratando de acercar la cultura a todos quienes tengan la bondad de leernos.
Se me ocurre que en este punto no está de más recordar que Tardes Amarillas tiene colaboradores de diferentes orígenes y pensamiento. Quizás en ello radique nuestra aceptación por parte de los lectores. Por nuestras páginas han desfilado autores de diferentes colores políticos y/o ideológicos, militantes o adherentes a partidos políticos muy disímiles, artistas de distintas confesiones religiosas y, por supuesto, de muchas disciplinas que componen las variables del arte.
Lo que nunca nos hemos permitido es publicar contenidos que puedan lesionar los derechos de las personas, o textos xenófobos, discriminatorios o tendenciosos. Nuestra única y mayor preocupación es el arte y la cultura en sus más amplios sentidos.
También es menester repetir nuestra sanata permanente acerca de que justamente, para evitar condicionamientos de cualquier naturaleza, Tardes Amarillas es una publicación electrónica que no recibe dinero ni subsidios de persona o institución alguna y que se autofinancia a través de nuestro propio peculio. De allí que, muchas veces, aunque lo deseamos de manera ferviente, nos es imposible pagar honorarios a quienes, generosamente, nos ayudan a gestar una publicación de calidad
No es el único inconveniente que tuvimos. Hubo otros de carácter operativo para subir a la red las notas enviadas por alguno de nuestros colaboradores pero, afortunadamente, pudimos resolverlo a última hora.
Por último, nos resta agradecer a nuestros colaboradores por el valioso aporte a nuestras páginas. Anhelamos poder algún día, retribuir de alguna manera tanta generosidad de su parte.