HOMENAJE A JORGE LUIS BORGES A 119 AÑOS DE SU NACIMIENTO

 

 A-Borges

El 24 de agosto de 1899, nacía en Buenos Aires, Argentina, el que llegaría a ser la figura argentina más descollante de la literatura universal. Dueño de un lenguaje exquisito y con un manejo del idioma español que no tuvo parangones, Jorge Luis Borges, recorrió un camino no exento de acechanzas, pero sin duda, la obra que nos legó tiene un enorme peso y seguirá perdurando a través del tiempo. Desde Tardes Amarillas, este humilde homenaje a su figura con poemas de otros autores. Esperamos que sea del agrado de ustedes. 

 Una paradoja borgeana

Profesaba Platón y el infinito,
pero también el Sur y Juan Muraña;
su mente urdió la irrevocable hazaña
de convertir el arrabal en mito.

Universal, porteño y erudito,
lo deleitaba una pasión extraña:
transitar la remota telaraña
de las olas vikingas por escrito.

Quizá gastó sus últimas miradas
sobre una arcaica saga escandinava;
o entre kenningar, runas y baladas.

Mas la ceguera se extendió hasta el colmo:
el mundo de las letras lo admiraba,
excepto unos letrados de Estocolmo.

Mariano Shifman (De su libro Cuestión de tiempo)

 

Sobrevolando el obelisco, tu palabra

Tu mirada se extiende en un poema

soñando una canción desdibujada
envuelta en arrabales de nostalgias.
Entre fin y principios va la hamaca,
y es la noche y el día tu compendio;
saber que somos uno y somos todos
cenizas del Adán, fuego y estaca. 

Soñaste el porvenir desde otros tiempos,
desde otras lenguas y otras esperanzas.
La sencillez fue yelmo, norte, espada.
Los que no te entendieron, hoy descansan
bajo tu sombra que perdura y se agiganta. 

Has nacido a la muerte en la lejana
tierra que se llevó tu última lágrima.
Has nacido a la gloria en la distancia.
Es en los corazones que encendiste
con tu docencia, tu sapiencia, tu palabra
donde pernocta la grandeza del supremo,
sabio, erudito, detractor de la ignorancia. 

Borges. Maestro, en este Buenos Aires ambarino,
de gusto afrancesado, tu semblanza
flotando airosa sobre el obelisco,
bastón en mano, se recuesta y nos abraza.

María Rosa Rzepka. Rep. Argentina

 

The smiler with the knife under the cloak 

Justo en mitad de la ensaimada
Se plantó y dijo: Babilonia:
Muy pocos entendieron
que quería decir el Río de la Plata.
Cuando se dieron cuenta ya era tarde,
quién ataja a este potro que galopa
de Patmos a Gotinga a media rienda.
Se empezó a hablar de víkings
en el café Tortoni,
y eso curó a unos cuantos de Juan Pedro Calou
y enfermó a los más flojos de runa y David Hume. 

A todo esto él leía
novelas policiales.

Julio Cortázar

 

A Jorge Luis Borges

En la tarde tus palabras navegan
por un río, ya eterno.
Una pluma escribe sobre arena húmeda
la fuga del sonido, aquél que no dice adiós.
El ruido de oro que aún se escucha
es una criatura cubierta de letras.
La misteriosa desnudez que puede leerse
en el fondo de una memoria
enraizada en la orilla de tu tierra
─la misma que encadena la mano
y la piedra que se oculta─
Nadie dirá que no te oye.
Estarás adorando el sol de siempre
en tus labios la sonrisa beberá del aire.
Por cada boca que te repita
y vuelvas
con tu gesto de niño adolescente
a ser el gran navío
que despliega instantes
recobra versos nómades
con inagotable aliento.

En la noche nuestra ceremonia acaba

el mundo quedará solo
sin el fuego encendido
ni el perfume de tus versos.
En los espejos infinitos
todo se repetirá
mientras la luna balbucea ese poema
que escribías cuando el sueño
multiplicaba el instante más ansioso.
Alcanzar la palabra
para dormir con ella.

Cecilia Ortiz, Argentina 

Los espejos

 Yo que sentí horror de los espejos
no solo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos. 

Son las huellas de tiempos añejos
vestigios que nos marcan el pasado
¡yo pasé frente a él, y me he mirado!
yo que sentí horror de los espejos. 

Fue una muestra de instinto Indispensable
cautivando la imagen desvestida
no solo por la noche inadvertida

no solo ante el cristal impenetrable.

En el aire mi rostro se hace amable
me acaricia suavemente, fresca brisa
... se dibuja en tu boca la sonrisa.

donde acaba y empieza, inhabitable.
Tantas veces me observó desde lejos
hay razones que el tiempo no comprende
¡la sombra del pasado me sorprende!
un imposible espacio de reflejos.

Lazara Nancy Díaz García, Cuba-EEUU 

Borges

Si he soñado o vivido
qué importa ahora saberlo. 

Lo que tuve o no tuve nada es a la larga
ante la indiferente mirada de los dioses.
Todas las vidas que soñé
fueron de alguna forma mías. 

He sido más soñando que viviendo. 

Basta a mi biógrafo hipotético
este registro indefinible.

Pedro Arturo Estrada, Colombia 

Luna sola

Una luna sola en el espejo
una mirada sola al Minotauro
quejas de tu mente
llena de albedríos,
simientes de tantas decepciones. 

De agua, de ojos cerrados,
de ojos ciegos que veían
entre las quejas de las calles,
entre los bronces torneados
de los espejos, los tormentos
de una vida silenciosa de amor,
de amor vacío dentro de ese laberinto
siniestro tormento en tus horas dormidas. 

Borges,
quién te selló los ojos
para entregar los delirios en las
sombras verdaderas de tu historia?

Inés Zeiss Castillo, Viña del Mar, Chile

 

 

Salvo los poemas 1 y 3, los textos fueron tomados del libro virtual Homenaje a Jorge Luis Borges, de la Asociación Poetas del mundo. Edición, fotografía, diseño, diagramación: Alfred Asís. Disponible en http://alfredasis.cl/BORGESASIS.pdf