ANTOLOGÍA DE POESÍA SANTIAGUEÑA - Mónica Mera

  

Mónica Mara

 

Mónica Mera (Termas de Rio Hondo, provincia de Santiago del Estero, Argentina, 1963). Poeta, Periodista, Profesora de Danzas internacionales. Publicó los poemarios Poemas, Sol y Amor (1992), Poemas al Óleo (2016) y El Diario de Los Amantes (2016) Obtuvo el primer premio de poesía en el Encuentro Nacional De Poetas Termas de Río Hondo (1990). Publicó en los periódicos La Gaceta, El Siglo y Democracia en La Cultura, de Córdoba, Argentina. Es organizadora y conductora de Encuentros Latinoamericanos de Poetas en Termas de Rio Hondo, por 20 años consecutivos. Simultáneamente ejerció el periodismo en los siguientes medios: La Gaceta de Tucumán, El Liberal de Santiago del Estero. Radio El Mundo de Bs As, en el programa conducido por Lionel Godoy. Fue presidente de la Asociación de Escritores Argentinos, ADEA en Termas de Río Hondo, Jurado de diversos eventos culturales, Juegos Florales Municipales y el Concurso literario de la Citrícola San Miguel, en 2000. Presentó la ponencia Escritores Vs. Críticos en el Encuentro Internacional de Iguazú 2004. Desde el año 1999 produce y conduce los programas culturales Poesía a Pesar de Todo y La Palabra Mágica en radio Universidad. Desde el año 2000 fue productora y conductora del Programa cultural Poemas de Radio, en Radio Milenium y actualmente en Radio Universidad, los sábados a las 18 hs. Es fundadora del grupo Poemas de Radio en Facebook. Realiza Tertulias literarias en distintos puntos de la provincia con amplia participación de personalidades de la cultura del Noroeste argentino. Su poesía ha sido incluida en la antología poética Todo el país es un libro, y en la antología española La Luna en Verso, publicada en ocasión del evento La Noche en Blanco de Granada, (España – 2013).

Gris

No sé si la muerte
será así de gris
y maravillosamente
húmeda con colgajos verdes y negros
como la calle
vista por un cuadrado de la reja,
O será este estar del otro lado
preso sin poder soltar
alguna culpa o pena de amor por miedo
a que se mimetice
con lo más lindo del paisaje
Y no poder llorar lo necesario.

 

Sin luz
Increíblemente sabio
el sol
se cae a la hora exacta
vencido, agotado de irradiar tanta luz
y que se haga la noche.
Se parece
a mí,
a vos,
a los hijos
y a los amantes
a todos los que dejan de funcionar
en determinado momento,
a veces justo cuando nada se ve.

 

Globos
Y un día

 

solté los piolines del miedo
y cientos de globos de pasado
se fueron hacia arriba
y no los vimos más.

 

Hoguera
Nos suceden las cosas y
los días en el calor de los despojos
que arden en la hoguera
de una siesta en que decidimos
Quemar la piel por las heridas
Sacar las verrugas con el fuego
Echar baldes de agua fría a la memoria
Como una forma de amar sin quemaduras.

 

Pecado
Aquella pequeña ingenuidad
que nos asalta
a pesar de los años.
Ese sublime momento
de la entrega o de la duda,
en el sonrojo que delata
el aletear de mariposas entre la sangre.
Tardes o noches memorables
donde la piel se pasea por el fuego
y se refresca
y nosotros somos tan puros
de pecado.

 

La Casa del Puente

Trazo un mapa
para buscarte,
dos calles a la izquierda, una a la derecha
y cruzar el puente,
allí
junto a tantas cosas que dejamos,
se abrazan nuestras ausencias.
Una casa de paredes altas
dos árboles apostados a cuidar nuestros recuerdos
veo colgado mi cordón descolorido

 

de aquella rama
se oyen ruidos nuevos y
los años mancharon de musgo el cerco,
son esas cosas alterables
como las distancias
sin embargo
ahí está la casa
después del puente
donde habita
sin nosotros,
el amor
yo lo he visto, te lo juro.

 

Dejar
Quedan restos de piel
entre las cosas
que uno deja,
un abrazo en mitad de la noche
que se despierta para mirarnos partir,
unos ojos que parpadean
ante la luz que entra de golpe.
Una habitación nos ha cerrado su puerta.
Afuera,
será de día alguna vez
con la verdad
o con el olvido.

 

La amante
Se olvidó las llaves
un secreto resguardado
con metal que
quedó ahí
al descubierto
como si alguien pudiese adivinar
qué puertas abren.
El buzón
las oficinas
el departamento.
su casa.
Cada mundo cerrado
hasta que recuerde
que en la casa de la amante
tiró las llaves junto al cinto
en tanta prisa
por sus trámites.
Ahora ve puertas cerradas
y se detiene a buscar y buscar
entre sus ropas, en el auto,
en el camino.
La mujer,
que encontró el manojo en el suelo
se lo cuelga en la cintura
y camina para recordar el tin tin
de él cuando llegaba
y su apuro por irse sin un beso.
Y entonces arroja el manojo
por la ventana.

 

Vidrio
Cae
con la gravedad
por la que caen los objetos,
el amor,
con ese ruido seco
penoso q hacen
las cosas al partirse.
Uno se apura a recogerlas
y a tirarlas quizá para
olvidar mas rápido
su belleza anterior
a los ańicos.
Què hacemos con estos
restos de amor que no se
reciclan mas que esconderlos
entre papeles con versos para que sus filos no nos corten ya,
aunque pisemos descalzos
las astillas,
y sangremos en algun momento
Inevitable.

 

Bloques
Quiero contar los dedos de la mano
para tocarte
uno dos tres
me faltan los dos con que me agarro
con la fuerza del pulgar y el índice
y empujo hasta correr
esos bloques de palabras que se amontonan
y caen en los precipicios diarios.
Tu píel es suave
cuando sostiene
y evita que me trague
la mentira.