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   SARMIENTO ESCRITOR
Algunas consideraciones

Por Antonio Cruz*

 

 

Durante el mes de septiembre ─más precisamente el 11─, se conmemora en Argentina el "Día del Maestro"; dicha fecha instituida por ley, se eligió pues coincide con el aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, considerado por gran parte de la sociedad argentina como el "Gran educador". A raíz de ellos, la eterna controversia sobre su figura florece unos días antes de que comience a florecer la primavera. Cuando hablamos acerca de sus condiciones como político, presidente, educador y escritor, habitualmente la controversia se instala y tirios y troyanos esgrimen argumentos para defender sus posiciones. No obstante, no es el objetivo de esta nota, abarcar todas las aristas de la polémica si no referirme exclusivamente a su tarea de escritor. Quiero creer que alguno/a de los lectores/as debe recordar que no hace mucho tiempo escribí para esta sección un artículo referido a ideología y literatura.(1) De ese trabajo, quiero traer a colación algunas reflexiones y agregar algunos conceptos para referirme a la tarea literaria.

En marcha.
Si bien es cierto, la polémica y la controversia en países de Latinoamérica no es una rareza (es mucho más habitual que lo que algunos imaginan), sospecho sin pretender ser insolente, que los argentinos, en el territorio de la controversia, parecemos más descendientes del lejano Bizancio que de los particulares pueblos del mediterráneo (y por supuesto, algunos pueblos de Medio Oriente como Syria) que al fin de cuentas son los que se mestizaron para originar este guiso que todavía no terminó de cocinarse que se llama Argentina.
A la hora de defender nuestras posiciones somos virtualmente irreductibles como será menester reconocer por encima de cualquier de cualquier cosa; somos tan apasionados que no hay lugar para grises. Hablamos de figuras como Rosas, hay polémica apasionada; hablamos de figuras como Sarmiento, lo mismo. Igual sucede cuando hablamos de Irigoyen, Perón y algunos cuantos más. Reitero. Para los argentinos, los términos medios, o la escala de grises no es otra cosa que una utopía. Y por supuesto, el caso de Sarmiento, es paradigmático.
Tampoco deseo entrar en la polémica del escritor comprometido con las reivindicaciones sociales o el escritor de "Torre de marfil" porque ya, en el pasado, opinar sobre el particular me trajo no pocos detractores. Sin embargo quiero resaltar que, a mi simple razonamiento, resulta sorprendente el número de académicos y/o críticos literarios, quienes al realizar el estudio de una obra literaria se dejan llevar por sus pasiones y terminan por denostar a un escritor que puede tener méritos sobrados, más allá de lo buena o mala persona que haya sido o sea. El ejemplo más contundente, es el de quienes, por sus ideas políticas reniegan de Sarmiento ─probablemente la única carta en la que usa palabras discriminatorias contra indios y gauchos, pueda haber sido producto de su pasión irrefrenable y algo que él mismo contradecía al preocuparse de manera formidable por lograr la plena educación─. No obstante, muchos de ellos, cuando se refieren a la inmensa obra de Jorge Luis Borges y uno les recuerda algunas actitudes del mismo ─por ejemplo, su apoyo a la dictadura militar genocida del 76─, prefieren obviar el tema. (En este punto, me parece prudente aclarar que desde mi punto de vista personal, los cuestionamientos que yo mismo he realizado a Borges, no empañan para nada mi admiración por su obra literaria. 

 sarmiento domingo 3

Primera estación. ¿Fue Sarmiento un escritor?

No hablaré sobre el político, el militar, el ministro ni el educador. Hay historiadores de valía y muchos de ellos (de un lado u otro de esta polémica). Quiero referirme a su tarea de escritor.
Nadie puede dudar de que Sarmiento fue un escritor de fuste. Hizo sus primeras armas como periodista pero a la postre terminó por ser un narrador extraordinario que, además de sus numerosos textos, dejó obras literarias que aún siguen teniendo vigencia como Facundo (Civilización y barbarie) y Recuerdos de provincia. Ricardo Piglia, afirma que: 

Hablar de Sarmiento escritor es hablar de la imposibilidad de ser un escritor en la Argentina del siglo XIX. Primer problema: hay que ver en esa imposibilidad el estado de una literatura que no tiene autonomía: la política invade todo, no hay espacio, las prácticas están mezcladas, no se puede ser solamente un escritor. Segunda cuestión: esa imposibilidad ha sido la condición de una obra incomparable. Sarmiento pudo escribir algunos de los mejores textos de nuestra literatura porque ser escritor era imposible. Sus grandes obras (y en primer lugar el Facundo) expresan en su forma esta paradoja central.(2)
A su vez, Darío Falconi en su sitio Web personal señala lo siguiente.
Dueño de un estilo ligero, desprovisto de adjetivos, en el que se trataba de mostrar las proposiciones como un objeto limpio de ornamentos. La urgencia periodística fue moldeando al escritor que luego después se convertiría el autor de libros.
Sarmiento transformo la prensa de la época con artículos densos, extensos y de alto contenido crítico; dicen algunos biógrafos que más que un tipo de ideas brillantes, era de ocurrencias memorables y que su lógica actuaba en pos de mostrar las impresiones del día.
Fue un hombre muy culto que comenzó a leer temprana edad, que estudió inglés, francés, italiano y otros idiomas de los que se nutria su intelecto. El gran escritor Leopoldo Lugones, cuando se refiere a él dice que no hay una obra única y compacta, sino que es "el escritor de los trozos selectos"; ya que la literatura es para él un medio y no un fin; un medio para llegar al ideal de país que pregonaba en su momento. Tenía una capacidad de describirnos los paisajes y las situaciones como si las hubiese vivido, de esa manera describió las pampas del "Facundo" que conocería posteriormente de publicada la obra.(3)              

Entonces, creo que el primer paso es aceptar que Sarmiento, fue un escritor. Eso nadie puede poner en duda.Recuerdos de provincia

 

Segunda estación: La obra
Sarmiento se consideró a sí mismo como perteneciente al socialismo romántico, corriente a la que también adhirió Esteban Echeverría.
Durante sus primeros años como escritor (el período más fructífero de su producción fue el de la década de 1840 a 1859), incursiona en diversos estilos y aborda una amplitud temática muy particular. El teatro, la educación, la cultura y las costumbres argentinas no le son ajenas. No solamente eso, también escribió libros de lectura y de didáctica Entre los títulos de esa primera época es menester resaltar Mi defensa (1843), y General fray Félix Aldao (1845).
En 1845 publica Facundo o Civilización y Barbarie (la primera publicación de esta obra se produce a través de folletines en el diario El Progreso.
Más adelante publica Viajes por Europa, África y América (1849) y en el mismo año su informe Educación popular (1849).
Posteriormente escribe Recuerdos de Provincia (1849). Ya en 1850 publica Argirópolis. En este libro, hace propuestas para una "Reconciliación nacional" entre unitarios y federales y propone la creación de una confederación con Uruguay y Paraguay, cuya capital, en su proyecto, debería ubicarse en Martín García.(4)
Hechas estas referencias, termino por hacerme estas dos preguntas. ¿Fue Sarmiento un escritor? ¿Escribió buena literatura? La respuesta a ambas es sí. Podrá no gustarme la personalidad y su figura como político o militar, pero no puedo negar su condición de un gran escritor. Aceptar eso, no sería otra cosa que una enorme contradicción ya que estaría incurriendo en la misma falacia que denuncio en el artículo LA POESÍA PROSCRIPTA - Consideraciones acerca de la Poética Peronista, en el que desenmascaro el silenciamiento de la literatura peronista en general, por parte de los sucesivos gobiernos posteriores al derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955.(5)

 

Tercera estación: Acerca del Facundo.
Puedo hablar del Facundo, quizás no con el rigor científico de los académicos, pero su múltiple lectura en diferentes etapas de mi vida, los artículos que he leído sobre su controvertido autor, las críticas y reseñas realizadas por gente de valía de diferentes orígenes ideológicos, me permiten hablar de él con cierta holgura y cierta autoridad, probablemente empírica, pero no menos valiosa a la hora de evaluar los libros que leemos.
Leí el Facundo, durante mi lejana adolescencia. No recuerdo las fechas exactas de todo el proceso, pero a instancias de mi padre, que nunca me regaló juguetes ─esta anécdota la debo haber contado tantas veces que ya, seguramente, debe resulta aburrida─, sino libros (sobre todo de Emilio Salgari, a quien el leía con tanta avidez como yo), me había vuelto por aquellos tiempos en un lector compulsivo. Hubo puntos descollantes que resaltaron esta compulsión, como el hecho de que mi maestra de séptimo grado, la injustamente olvidada Señorita Amalia Ramos ─que también escribía poesía─, me obsequiara al terminar la primaria, aquel libro inmenso de Ruyard Kipling, El libro de las tierras vírgenes.
Posteriormente, la Señorita Elizabeth González, nuestra profesora de Lengua y Literatura en la secundaria, me regaló Cuentos de la selva para niños, de Horacio Quiroga y fue ella quien, quizás involuntariamente despertó mi curiosidad por Facundo. Al salir de una clase donde habíamos leído fragmentos de María, la recordada novela del colombiano Jorge Isaacs, le pregunté por qué nosotros, al contrario de otras divisiones, no leíamos el Facundo. Ella me dijo que era una obra que entenderíamos en mayor profundidad cuando llegásemos a cierta edad en que podríamos conocer los hechos de la historia argentina desde diferentes miradas. No obstante, como en mi casa había un ejemplar, no esperé demasiado para leerlo y recuerdo de manera exacta que me produjo una profunda impresión ese tipo de narración, tan diferente en el lenguaje a lo que yo acostumbraba a leer. Eran épocas en que en la escuela secundaria, los profesores ─curiosamente no todos─, cuando hablaban de Rosas o Perón, yo tenía sentimientos contradictorios porque esas dos figuras que eran catalogadas como "Tiranos", en la intimidad de mi hogar, eran tratados con otra consideración; leíamos a Perón con igual o mayor fruición, con la que leíamos otros autores, incluido Sarmiento y, recuerdo claramente la lectura con mi padre de una Vida de Juan Manuel de Rosas (eran dos tomos) de Manuel Gálvez. No obstante, recién mucho después, cuando ya había perdido de vista a la Señorita Elizabeth y mediante una larga charla con mi progenitor, pude comprender aquellas palabras, dichas al calor de una mañana de verano, a la salida de una clase.
FacundoMás allá de mis opiniones, el libro es considerado por muchos académicos como una de las obras fundamentales de la literatura americana del siglo XIX. No obstante, más allá de que constituye una gran obra literaria, el motor que lo impulsa es muy diferente. Es la crítica a Rosas, los caudillos y el partido federal en su conjunto.
Al respecto, en un artículo sin firma que se publica en el sitio Web "la bohemia", se puede leer lo siguiente.
Al escribir Facundo, el autor no busca publicar una biografía del caudillo, eso está claro. Busca usar la vida de este personaje a modo de ejemplo: para mostrar la vida en la campaña, para mostrar la ideología de todo un sector político y, a través de éste, también la del sector opositor. De este modo, llega a producir una reflexión acerca de numerosos temas, no sólo importantes para el país, sino en su mayoría, no tratados hasta el momento. Incluye así una descripción del paisaje de la pampa argentina, reflexiones personales sobre historia, geografía, política y cultura. Agrega también un tono costumbrista, formado por el peso de lo local, las anécdotas, dichos y datos históricos que contribuyen a los fines argumentativos del autor.(6)
La primera cosa a destacar en este libro, es que el autor no solamente odia a Juan Facundo Quiroga (responsable de su segundo exilio en Chile) sino que también ─y he ahí lo sugestivo─, lo admira. En una de sus primeras páginas, sostiene «Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares» ─cualquier parecido con las "pintadas" que hacíamos muchos de nosotros, después de la muerte de Perón con la consigna "Perón Vive", no es pura coincidencia─, y, aunque inmediatamente aflora su odio, al sostener que Rosas es su heredero, esas primeras palabras, más allá del contexto histórico en que fueron dichas, ya representan de por sí, una profunda admiración por esa permanencia histórica del caudillo en la memoria popular.(7)
En cuanto al libro en sí y más allá de los análisis críticos y literarios, quiero referirme brevemente a la poiesis de la novela.
Sarmiento emplea en la narración un lenguaje simple, llano y sin rebuscamientos. Es una narración lineal en la que se nota, además de un correcto manejo del idioma, su actitud docente —aflora en él su pasión por la enseñanza, la pedagogía y la didáctica—, pero por sobre todo, se advierte su necesidad de convencer al lector. Utiliza recursos actitud convincente —la de convencer a la tribuna—. No teme extenderse en frondosas explicaciones para que quienes lean, pueda interpretar muchos términos coloquiales del lenguaje regional argentino.
Por otro lado, la prosa de Facundo se manifiesta, ora de manera lenta y cadenciosa ─con múltiples indicaciones literarias e históricas─; ora de forma apasionada y exaltada que responde más al Sarmiento orador. Al respecto, el crítico argentino Ricardo Rojas escribe: "Sus palabras parecen salidas de una boca, no de una pluma".(8)
Tampoco renuncia a los recursos estilísticos variados como imágenes auditivas y visuales, exclamación, excelente adjetivación y cualquier otro que le sirva para enriquecer el texto que está creando.(9)
En definitiva, para concluir con este apartado quiero citar textualmente a Martha Fernández de Yácubsohn, quien sostiene:
Sarmiento expone su propia teoría acerca del hombre argentino y de la historia nacional, la cual concitó enseguida adeptos y detractores. Juan Bautista Alberdi, en su época, refutó apasionadamente esa tesis. En el campo de la literatura, la posición sarmientina influyó en toda la poesía gauchesca, principalmente en el Martín Fierro, con el que se pueden efectuar interesantes comparaciones. El folklorista Ismael Moya ha demostrado que Facundo integra el material folklórico argentino, ya que existen romances populares anónimos que han versificado el capítulo XIII de la obra —Barranca Yaco— en el cual se reviven los acontecimientos que culminan con el asesinato de Quiroga.(10) 

Mis reflexiones.
Creo haber dejado sentado que Sarmiento, más allá de las simpatías o antipatías que despierta, fue un gran escritor y que gran parte de su obra ─no solamente la literaria─, no ha perdido vigencia. De eso no cabe duda. Lo que sí me desvela es esta curiosa forma de ser de los argentinos en que, en los peores momentos de nuestra historia, llevados por el fanatismo y la falta de un diálogo sincero y abierto, no seamos capaces de distinguir o de aceptar que cada hombre, más allá de sus errores, debe ser aceptado en las cuestiones en las que tuvo aciertos. Me gustaría saber que este artículo, servirá no solamente para reformul,arnos la figura de Sarmiento sino también para aceptar el disenso en la cultura y rescatar de su injusto exilio literario a Leopoldo Marechal, Paco Urondo, Homero Manzi y tantos otros que fueron silenciados en diferentes momentos históricos por las razones que sean.

 

*Director de Tardes Amarillas.

 

Notas

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1) Cruz, Antonio, LITERATURA E IDEOLOGÍA - Avatares del entrecruzamiento entra ambas en Revista Tardes Amarillas
http://www.tardesamarillas.com/index.php?option=com_content&view=article&id=669:antonio-cruz&catid=8:opinion&Itemid=11
 

2) Piglia Ricardo: SARMIENTO, ESCRITOR, en REVIEW - http://www.rdelibros.com/sarmiento-escritor/ 

3) Falconi Darío, SARMIENTO ESCRITOR en http://dariofalconi.blogspot.com/2011/04/sarmiento-escritor.html 

4) Autores varios. Domingo Faustino Sarmiento, Vida y Obra en https://surdelsur.com/es/domingo-faustino-sarmiento/#libros 

5) Cruz Antonio LA POESÍA PROSCRIPTA - Consideraciones acerca de la Poética Peronista en Tardes Amarillas, revista de cultura
http://www.tardesamarillas.com/index.php?option=com_content&view=article&id=414:antonio-cruz&catid=3:poesia&Itemid=5 

6) RESEÑA LITERARIA - FACUNDO: CIVILIZACIÓN Y BARBARIE (1845) de Domingo Faustino Sarmiento en http://labohemia4.blogspot.com/2014/12/resena-literaria-facundo-civilizacion-y.html 

7) Carlos Manuel Vicente, "FACUNDO". LA PLUMA Y EL IDEARIO DE SARMIENTO, en

http://socialesyvirtuales.web.unq.edu.ar/archivo-3/s-y-v-nro-3/dossier/dossier-literatura-argentina/facundo-la-pluma-y-el-ideario-de-sarmiento/ 

8) Yácubsohn, Martha Fernández de, LITERATURA HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1980. En http://elblogdemara5.blogspot.com/2013/01/analisis-de-facundo-o-civilizacion-y.html 

9) Yácubsohn, Martha Fernández de, Op. Cit. 

10) Yácubsohn, Martha Fernández de, Op. Cit.