MICROCUENTOS DE ELIANA SOZA 

 

 ELIANA SOZA 

 

Eliana Soza Martínez (Potosí – Bolivia). Escritora. En 2017 participó en la Antología Iberoamericana de Microcuento compilada por Homero Carvalho. En abril de 2018 formó parte del libro colectivo Armario de letras de la Editorial Caza de Versos de México. También fue incluida en el libro Sombras en la Obscuridad de la Red de escritores Potosinos. Seis de sus microcuentos fueron seleccionados para su publicación en la Revista española Historias Pulp Paradojas y Onomatopeyas. Publicó su libro de cuentos Seres sin Sombra. la antología de cuentos de terror Macabro Festín (Editorial Soy libre) Participó del I Encuentro Internacional de Microficción de la Feria del Libro en Santa Cruz y del I Encuentro Internacional de Microficción de la Feria Internacional de La Paz.

 

TRANSFIGURACIÓN
Despertó espantado por aquella pesadilla, no podía recordarla pero le costaba respirar y sentía el miedo incrustado en sus entrañas, trató de volver a dormir, no pudo, vio el amanecer, y sintió que algo había cambiado en su espíritu. Se levantó y al intentar prepararse café y alcanzar el azucarero no fue necesario estirar la mano, éste voló hacia él. Dio un salto atrás, no podía creerlo, intentó lo mismo con la cucharilla y funcionó. Todo el día estuvo haciendo trucos en su cuarto de universitario. En los siguientes días fue descubriendo más poderes con los que solo había soñado como levitar y el más impresionante, la invisibilidad. Estaba tan extasiado con sus nuevas habilidades que ni se dio cuenta que pasó dos días sin comer ni dormir, encerrado en su cuarto; al estar consciente de esto se sintió cansado y cerró los ojos apenas por un instante, al abrirlos estaba en un lugar desconocido con todos sus allegados sentados alrededor, quiso contarles sobre sus poderes, pero nadie lo veía ni escuchaba solo hablaban en voz baja y su familia lloraba frente a una foto suya, situada delante de un féretro.


TE BUSQUÉ
Te busqué por todas partes, en cada aroma de la casa, en cada sabor a café recién hecho, en cada piel tibia de fin de semana y en cada suspiro voluptuoso de una noche cualquiera. Después de una larga y penosa resignación, te encontré en mis ojos llorosos, cuando por fin tuve el valor de enfrentarme a un espejo.

 

CONTIENDA
Rumiaba mi problema, recordando cada detalle de aquella discusión, lo que más me dolía era cómo no había salido ni una sola palabra de mi boca, ninguna frase coherente por lo menos. Y claro justo después, las oraciones precisas viniendo a mi mente, argumentos sólidos con los que hubiera ganado la disputa y hubiera hecho callar a mi contendiente. Por eso decidí estar preparada para la siguiente vez, armé en mi cabeza un pequeño discurso firme pero agresivo. En el reencuentro, cuando estuve a punto de soltar todo de una vez, él me besó y lo olvidé todo.

 

MÍO

La inexplicable pretensión de que seas mío
Se cumplirá, ya sea a través del amor
o bocado a bocado.

 

DESAMOR
Dejó todo, incluso de ser ella misma para amarlo, pero se dio cuenta que si tenía que dejar de ser ella misma para amar a otro, el amor no era para ella.


PARAÍSO GOURMET

Todas las noches pasaba por aquel restaurante que estaba camino al lugar donde dormía, a través de los ventanales veía cómo gente muy elegante comía deliciosos manjares, mientras conversaba y reía; las copas también iban y venían, todo un paraíso gourmet. Muchas veces tuvo la tentación de hurgar en su basura, tal vez encontraría algo de aquellas exquisiteces. Una noche sucumbió en la tentación y fue en búsqueda de su contenedor.
De pronto alguien salió por la puerta trasera, él pensó que lo echarían a patadas, pero fue recibido con una sonrisa y una invitación a pasar, le prometieron comida caliente, pero con la condición que se bañara, lo hizo a regañadientes, iba a cumplir un deseo por mucho tiempo ansiado; ya limpio y cambiado, le hicieron sentarse a la mesa.
Cuando trajeron por fin la comida, al levantar la bandeja sus ojos se desorbitaron al ver dedos humanos servidos en un plato muy elegante; dio un salto, pero ya era tarde una mano tapó su boca y su nariz con algo que olía profusamente a un aroma dulzón y así en segundos perdió el conocimiento.