Antonio Cruz 1 

 

 

   ACERCA DE "LA TREGUA" 

Una mirada sobre una película emblemática a casi medio siglo de su filmación

Antonio Cruz*

La tregua

Argentina, 1974, duración: 108 minutos
Director: Sergio Renán
Guión: Aída Bortnik y Sergio Renán
Héctor Alterio, Luis Brandoni, Ana María Picchio, Marilina Ross y otros

Estrenada en el año 1974, La tregua, ópera prima de Sergio Renán basada en la novela de Mario Benedetti alcanzó la primera nominación al Oscar por el cine argentino, pero me parece apropiado decir que si la recordamos solamente por eso, estaríamos siendo absolutamente injustos. 

La película, que cuenta la historia de un oficinista viudo que se enamora de una compañera de trabajo, bastante menor que él, y vive esa relación como un paréntesis luminoso en una rutina gris no es solamente eso, a pesar de que su realizador haya declarado no es su mejor película. Y resulta que, a pesar de lo que se diga, contar una historia de amor, que además es una historia sencilla, conformada por personajes típicos de Buenos Aires y Montevideo y que, además, esté alejada de los estereotipos de historias románticas contada por Hollywood, no debe haber resultado una tarea sencilla.

«No sólo no es mi mejor película como realización: todas mis películas posteriores, menos una, son mejores» sostiene Renán. ¿Un pensamiento verdadero o una manifestación de su ego? Yo pienso que, más allá de las múltiples interpretaciones que nos permite esta afirmación, cualquiera sea esta, el significado de la frase y el misterio que encierra, termina por ser algo absolutamente subjetivo.
Una de las virtudes más destacables de La tregua es que, el tema elegido y la historia que se cuenta son excelentes. Benedetti, el poeta uruguayo escribe una novela de lectura sencilla pero que termina por atrapar al lector pues describe, de manera brillante, el comportamiento del corpus social de los habitantes de la clase media en esta comarca que se llama "Región del Río de La Plata", ya que se adentra con suma pericia en la idiosincrasia de los habitantes de uno y otro lado del río. Esta aceptación de la novela en su lectura origina un público heterogéneo y muy amplio, el que más tarde se volcará a los cines (público que, por supuesto, irá in crescendo por la nominación del filme) para ver la película. Valga la pena rescatar la conclusión de aquellas declaraciones de Renán «La técnica narrativa va mejorando, por eso digo que mis películas posteriores fueron mejor filmadas, en cuanto a la colocación de cámaras, de montaje, a la alternancia de tomas fijas, de tomas móviles. Todo eso fue creciendo. Pero la historia de La tregua es única».
Desde mi punto de vista, eso importa, pero es tan valioso como la propia historia, la manera en que Renán y Aída Bornik adaptan esa narración a la pantalla. He leído numerosos novelas que después fueron adaptadas al cine pero, en el cine argentino, no siempre se obtiene una conciliación que reúna tantos aciertos como los de Renán.
Se ha comentado en diferentes sitios y épocas que el guión que escribieron Bortnik y Renán, los separaron durante años de Benedetti pues el autor no habría estado de acuerdo con los cambios realizados en la novela original pero, a la luz de los hechos posteriores, creo que fue un acierto. Fundamento esta opinión en que he visto la película muchas veces y también he leído la novela varias y, en definitiva, lo que narra Benedetti ─esa decepción que la sociedad media rioplatense no logró superar jamás totalmente y dentro de ese contexto desarrollar una historia de amor─, no se deja de cumplir a pesar de los cambios mencionados.
La película mantiene el espíritu del libro, pero de otro modo, y en ese sentido terminan por complementarse. Tanto es así que la mayoría de las tomas fueron desarrolladas en Buenos Aires aunque algunas escenas se filmaron en la capital uruguaya. De esa manera, el escenario del filme termina siendo una ciudad rioplatense, montevideana y bonaerense al mismo tiempo.

LA TREGUA

En los tiempos actuales, muchos de aquellos aspectos que caracterizaron la vida cotidiana y laboral de aquella época, han cambiado. Sin embargo se mantienen otras como el universo que describe: gente que trabaja en actividades que no le importan demasiado y que tal como sostiene el director mucho tiempo después, «gran parte de la gente que está muerta no está enterada» En referencia a la rutina, la falta de estímulos y el hecho de no haber aprendido a vivir sin disfrutar de lo bello. «Sin magia, sin amor, es algo que no tiene ni un país ni un marco histórico donde desarrollarse» concluye Renán en una entrevista realizada por Diario Perfil cuando se cumplieran cuarenta años del estreno.
Uno de los elementos que no debemos descuidar y que va casi simultáneamente a la historia elegida, es la elección de la historia y en ese sentido, Renán acierta totalmente. Los actores que elige para protagonizar la película resultan sumamente eficientes a la hora de jugar su papel. Aquí también es bueno recordar la palabra de Renán. «Me resisto a creer que puede haber una película con un elenco tan maravilloso» señala en su momento.
Reitero, tengo la convicción que la selección del elenco fue impecable. Tratando de profundizar en esta cuestión, creo que, como muchos amantes del buen cine, puedo distinguir dentro de la filmografía argentina de los sesenta y setenta un extremo catalogable como muy bueno y el otro muy malo casi sin escala de grises. Y casi todas las películas argentinas que he podido ver, que se encuadran en el primer extremo, se han caracterizado por tener grandes actores en sus elencos.
En momentos en que el país atravesaba una de las grandes crisis que pondrían en riesgo la estabilidad democrática y generara una período de muerte, miedo y desazón como la fue la dictadura militar, filmar esta película debe haber sido una empresa mayúscula, sin duda. Pues bien, por esos tiempos, reunir un grupo de actores de la talla de Alterio, Brandoni, Picchio ─y los que acompañan, por supuesto que para nada eran desconocidos ya que había figuras reconocidas como Antonio Gasalla, Oscar Martínez, Marilina Ross, China Zorrilla, Sergio Renán, Norma Aleandro, Juan José Camero, Cipe Lincovsky y Hugo Arana, algunos de los cuales ya murieron─, no debe haber resultado una tarea menor ─el presupuesto para la filmación era bajísimo─, y a decir verdad, ninguno de los elegidos defrauda al espectador. El Santomé y la Avellaneda que reflejan Alterio y Picchio son extraordinarios y su tarea se ve compensada, sin dudas, por el resto del elenco.
«Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más», escribe Benedetti en uno de los pasajes que termina por transformarse en uno de los más tristes de la literatura. Esa decepción, queda registrada en la película de manera notable.
El ritmo de la película respeta de manera taxativa el ritmo narrativo de la novela y Renán no necesita recurrir a demasiados artificios para lograrlo.
Entre las muchas anécdotas que envuelven este film, se debe recordar que se estrenó en una sala de segunda categoría sobre la calle Lavalle. Recién fue considerada por las salas más famosas y con más márquetin, por el efecto multiplicador del público. De esa manera, terminó por transformarse en un éxito de taquilla lo que devino en que convirtiera en y la primera película argentina y sudamericana en idioma español en ser nominada al Oscar como mejor film extranjero. No fue una empresa fácil. Entre las candidatas, estaba Amarcord, de Fellini, film que logró quedarse con la preciada estatuilla.
En fin; más allá del paso del tiempo, estoy convencido de que junto a algunos filmes ─tan emblemáticos como "La tregua"─, como "La guerra gaucha" (Lucas Demare, 1942), "El Romance del Aniceto y la Francisca" ─"El romance del Aniceto y la Francisca de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..." tal el verdadero título─ y "Gatica. El mono" de Leonardo Favio, y las más nuevas en el tiempo como "Nueve reinas" de Bielinsky, "El secreto de sus ojos" de Campanella, "Relatos salvajes" de SzifronDirector de Tardes Amarillas y "Papeles en el viento" de Taratuto, este filme conforma uno de los hitos de relevancia que han marcado a generaciones de argentinos por su magia.

*Director de tardes Amarillas.