EDITORIAL

 

Sin darnos cuenta ya pasamos los sesenta números. Con satisfacción no exenta de orgullo, presentamos el número sesenta y uno de Tardes Amarillas. Por supuesto, a pocos meses de que festejemos nuestro quinto aniversario de la aparición de nuestro primer número y comencemos a recorrer nuestra sexta temporada de presencia ininterrumpida en la red, no deja de ser algo que nos produce enorme alegría.
A pesar de que a veces, en épocas difíciles como las que vivimos, esta revista virtual, considerada por muchos de nuestros lectores como una de las más importantes del noroeste argentino, no es algo menor.
Competir por el lector virtual con tan numerosas publicaciones similares que circulan en la red, no resulta sencillo. Sin embargo, merced al esfuerzo de cuatro personas y un importante número de colaboradores, Tardes Amarillas ha logrado consolidarse.
Los principales responsables, sin duda, son los colaboradores que, generosamente, nos acercan textos, notas de opinión y crítica literaria, reseñas de libros, entrevistas, mini-ensayos ─que tratan de abarcar el amplio campo de la cultura y que, felizmente no se limitan al acontecer literario sino que, dentro de nuestras posibilidades, procuramos contener la cultura vista como una integridad.
Poe otro lado, el hecho de publicar notas sin ningún tipo de discriminación y respetando a rajatabla lo que escribe cada autor, es una enorme logro. Probablemente se haya logrado debido a que Tardes Amarillas no cuenta con auspiciantes ni publicidad para seguir existiendo. Eso, al menos así lo creo, nos permite evitar presiones de ninguna naturaleza. Por nuestras páginas, han pasado escritores, pintores, fotógrafos de diferente nacionalidad, ideología o raza sin discriminación alguna y solamente hemos rechazado publicar contenidos que puedan lesionar los derechos de las personas o en su defecto, que no cumplan con las normas de la revista en el espacio asignado ─a excepción de textos verdaderamente valiosos que se merecen sacrificar el espacio de otras notas que postergamos pero que siempre terminamos por publicar─ o que no reúnan los requisitos de calidad para ser publicados, aunque es menester dejar claro que en este último sentido hemos sido bastante liberales y muchas veces hemos recibido críticas de nuestros lectores por alguna nota que no gusta demasiado. Nuestra única y mayor preocupación es el arte y la cultura en sus más amplios sentidos.
Como cada número, en este les ofrecemos múltiples opciones que incluyen nuestras ya tradicionales columnas con textos de colaboradores que nos acompañan desde los primeros números y otros más recientes que se van incorporando. Todos los artículos y notas son, según nuestro criterio editorial, muy buenos y constituyen una invitación a leer mucho, disfrutar y deleitarnos con variada y amplias posibilidades.
En un país cuya vida se ha visto complicado en los últimos años por la tremenda crisis económica, todavía no podemos prever que será de nuestro futuro. El pago de los espacios de hosting es cada día más difícil; los que conformamos el staff permanente debemos recurrir a otras laboras para poder paliar la crisis económica de cada caso y eso, sin duda, nos quita mucho tiempo que podríamos dedicar a mejorar nuestra publicación.
No obstante, por ahora, acá seguimos al pie del cañón luchando por cumplir con nuestro sueño de ocupar el sitial que creemos se merece Tardes Amarillas como una de las revistas virtuales de Cultura de mayor aceptación en esta parte del mundo.
Para el final, solo nos resta agradecer la fidelidad con las que nos acompañan y unirnos en el deseo de que el futuro sea venturoso.

Antonio Cruz
Diciembre/2018