Jorge Abastoflor Frey

 

     

SUCUMBIENDO ANTE LA FURIA DE LA PACHAMAMA

E. Jorge Abastoflor Frey
Politólogo e Historiador

 

 

Acabo de terminar la novela Juana Azurduy, La Furia de la Pachamama, de la escritora Sisinia Anze, con ese sabor agridulce que queda cuando debes abandonar un mundo de ficción bien logrado, en el que te has compenetrado tanto con los personajes como con las circunstancias que forman parte del relato. En el caso de la obra de Anze, esta sensación es particularmente viva para mí, que soy un apasionado de la Historia de Bolivia, debido a que la narración se refiere a personajes históricos que tienen importancia trascendental en el nacimiento de Bolivia; y el tratamiento de los mismos ha sido realizado con apego escrupuloso a los sucesos históricos que hacen a la Guerra de Independencia y a la gesta heroica que protagonizaron los combatientes de la Republiqueta de la Laguna, comandada por Manuel Asencio Padilla y su esposa -y protagonista de la novela-, Juana Azurduy.

He aquí las impresiones que me ha dejado la novela. Primero, comencemos por lo humano. Es evidente que la lejanía temporal de los acontecimientos, han ocasionado que, como sociedad, vayamos olvidando la humanidad de los personajes históricos, hasta el punto de verlos como si fuesen estatuas de mármol, sólo reconocibles por las hazañas que ha querido conservar la historiografía nacional, pero en quienes ya no podemos encontrar los rasgos humanos que nos permitan, como individuos, empatizar con ellos. Sisinia Anze nos devuelve esa humanidad perdida de los personajes históricos, al proporcionarnos la oportunidad de explorar la dinámica, los pensamientos y sentimientos de una familia como muchas, pero a la que le tocó sufrir los avatares de una guerra cruel; una guerra que la terminó reduciendo a sólo dos de sus siete miembros originales. Este hecho, justifica plenamente las palabras de la autora, quien se lamenta diciendo: "La guerra es un monstruo, es dolor, es sufrimiento y agonía". (pág. 133).
En la tragedia de la familia Padilla Azurduy, valientemente abordada y expuesta con una sensibilidad extraordinaria por Sisinia Anze, es posible comprender cómo el naciente país debió afrontar los primeros años de independencia con una sociedad que fue desgarrada por una catástrofe demográfica y humana de una magnitud aterradora, descrita por Anze de la siguiente manera:
"El mundo se había transformado en un lugar sombrío y siniestro, lleno de locura y miseria e injusticia, donde los hombres se batían a muerte con otros hombres por ambiciones humanas". (pág. 215)
No obstante, la autora no pierde de vista que el origen de la conflagración bélica y su motivación es conquistar y legar a las futuras generaciones el bien preciado de la Libertad. Es este sentido, cabe resaltar la cabalidad del Capítulo (Cap. 6) que relata una reunión en la que se gesta la rebelión. En la antedicha reunión se plasma de forma muy adecuada y clara la ideología que se está abriendo paso en la sociedad americana en general y de Charcas en particular; en la misma,
con la notable participación de Juana, los personajes desarrollan el pensamiento que va a desatar. La autora nos deja una frase que define esta efervescencia ideológica, salpicada por idealismo y signada por la religiosidad de la época:
"Si el pueblo es la iglesia y la iglesia es Dios, entonces Dios es el pueblo y el pueblo clama por libertad". (pág. 105)
En otro aspecto crucial de la novela, es preciso señalar que las batallas y combates, están narrados con impactante estilo y descarnada verosimilitud. En este renglón, se evidencia el trabajo que la autora desplegó para la adecuada comprensión de la dinámica del enfrentamiento bélico, con armamento y equipo radicalmente diferente al que se emplea en la actualidad y cuyos efectos en la humanidad de los combatientes solían ser devastadores, con una crueldad que actualmente es incomprensible. Esta dinámica, revela con total claridad el verdadero significado de lo que fue la Guerra de independencia, planteada desde un principio como una "guerra a muerte", sin parangón en la historia del continente sudamericano. 

Juana Azurduy 

En la misma línea, la forma en la que se abordan los aspectos geográficos, la flora y la fauna de la región en que se desarrolla el relato, que son de especial relevancia en el análisis histórico-militar, está muy bien cuidada, otorgándole a la novela un escenario plausible para las aventuras y desventuras de los personajes; pero, además, evidencia las razones que determinaron el uso de un
conjunto de tácticas en el desarrollo del conflicto, en el marco de lo que se conoce como guerra irregular y asimétrica.
No podemos terminar este apartado sin destacar el esfuerzo que hace la autora para explicar la transformación interior que experimenta Juana Azurduy para desarrollar sus aptitudes como lideresa, que la llevarán a convertirse en la mítica Pachamama. Un aspecto que es de vital importancia para comprender el origen del movimiento social que lleva a la conformación de la Unidad cívico-militar que adoptó el nombre de "Leales", y que se convirtió en el núcleo de la Republiqueta de la Laguna.
Estamos seguros de que la obra de Sisinia Anze, Juana Azurduy, La Furia de la Pachamama, llevará a las nuevas generaciones de bolivianas y bolivianos a explorar con renovado interés la excepcional vida de la amazona que, superando todos los prejuicios existentes respecto de los roles impuestos a la mujer en una sociedad carente de libertades, para destacarse como una Comandante valiente, exitosa y ejemplar de la Guerra de Independencia. Anze lo expresa muy claramente cuando escribe:
"Algún día, las nuevas generaciones conocerán su historia, sus hazañas, su sacrificio, y la recordarán con admiración y respeto". (pág. 238).
Cerramos esta reseña, compartiendo plenamente el deseo de la autora de que Juana Azurduy sea llevada al justo sitial que le corresponde; no solamente en la historia de Bolivia, sino en la historia americana y mundial. Aunque en el último tiempo, los Estados de Argentina y Bolivia han buscado honrar a Juana Azurduy, otorgándole los grados de Generala y Mariscala, respectivamente; es claro que los honores que se le rindan deben estar a la altura de sus sacrificios, en la medida de sus victorias y en parangón a su gloria inmortal.
Juana Azurduy es y siempre fue: Libertadora de Bolivia. Enemigos y prejuicios, finalmente, terminarán sucumbiendo ante Juana Azurduy, la Furia de la Pachamama.

 

Jorge Abastoflor Frey Politólogo e historiador boliviano Académico de número de la Academia Boliviana de Historia Militar. Profesor universitario de pregrado en Ciencia Política, Universidad Franz Tamayo. Profesor de posgrado en Teoría Política e Historia de Bolivia, en la Escuela de Altos Estudios Nacionales de Bolivia. Doctorando en Investigación Transdisciplinar en la Universidad Mayor de San Andrés