EDITORIAL 63

 

Y seguimos nuestro camino. Esta vez presentamos el número 63. Nos parece mentira que hayamos llegado hasta este punto.
Cuando lanzamos el primer número de Tardes Amarillas muchos colegas nos auguraron una vida efímera. Hemos escuchado no pocos consejos para no meternos en este berenjenal. Debo reconocer que, debido a mi falta de experiencia ─mi camino en el ámbito de las letras no es tan extenso─, los primeros meses fueron duros. Demasiado. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos ido creciendo de manera sostenida. De ser dos personas empeñadas en subir a la red una revista de cultura, pasamos a ser un equipo ─pequeño, es cierto─ que , a pesar de sus pocos integrantes y de los problemas cotidianos que nos impiden dedicarnos como quisiéramos a la revista, ha demostrado haber crecido y ha obtenido una enorme eficiencia.
Nuestra presencia permanente en la red ─pronto llegará nuestro sexto sin interrupciones─, nos ha traído múltiples ayudas. Columnistas que se incorporan; amigos que difunden la revista a través de las redes y todo ese "movimiento" que se ha transformado en una valiosa levadura para que leuden la imagen y la palabra y se transformen en este pan que nos llena de orgullo y satisfacción.
Nuestros lectores, según las referencias que podemos obtener, han crecido muchísimo en relación a nuestros primeros meses y, afortunadamente, nuestra revista se lee en todo el mundo y, por supuesto ha publicado colaboraciones y artículos de los más remotos países. No es poco para una revista que se edita en una provincia de Argentina y que, por si fuera poco, se mantiene por sus propios medios sin recibir ayuda económica de ninguna institución ni persona en particular.
En este punto, me parece atinado aclarar que no todos son méritos propios. Ya lo dijimos en el párrafo anterior pero no me cansaré de repetir que sin nuestros fieles y desinteresados colaboradores nunca hubiésemos llegado hasta aquí.
Para terminar con estas reflexiones me gustaría recordar que, si bien fue concebida como una revista literaria, resultó una que cubre todos los aspectos de la cultura incluyendo no solamente literatura sino también cine, artes plásticas, fotografía y hasta música llegado el caso. Esta mutación no fue casual sino que es producto de una profunda reflexión ya que en el momento en que trabajábamos para el lanzamiento de su primer número, nos dimos cuenta que revistas literarias había a montones pero que revistas amplias de cultura, eran muchas menos y nos parecía que era un espacio que debíamos abordar. No nos fue tan mal.
Este número viene con algunas sorpresas. La sección fija de "El ombligo de piedra" llega a su fin. Una de las columnas más leídas ha llegado a su última entrega. Pero no son todas pálidas. Todos los que nos hemos deleitado leyendo cada entrega de esta sección podremos seguir disfrutando de las exquisiteces de Rogelio Ramos Signes en una nueva sección que se denominará "Un erizo en el andamio".
Por otro lado, queremos destacar que este número incluye una jugosa entrevista a la artista Cecilia Teruel, uno de los orgullos del arte santiagueño y por si fuera poco una galería con imágenes de sus obras más importantes.
También se publica una breve reseña sobre la vida de Stanley Kubrick, un cineasta que dejó un enorme legado cinematográfico. En ella, hemos tratado de evitar las consideraciones técnicas acerca de la obra en sí y hemos puesto nuestro enfoque en el hombre, en su personalidad, en sus obsesiones y en sus sueños y, por qué no decirlo, en los múltiples problemas que le acarreó su personalidad avasallante, problemas que jamás pudieron opacar su brillante trayectoria.
Esto sin tomar en cuenta las secciones fijas que nunca están ausentes como "El archivo de minificción de los jueves" que lleva adelante la prestigiosa académica venezolana Violeta Rojo, la antología de poesía santiagueña y espacios específicos para el microrrelato, la poesía, las reseñas de libros, la crítica, la opinión y todo lo que tenga que ver con la cultura.
Agradecemos anticipadamente su lectura y difusión y nos volveremos a encontrar con el número 64.

 

Antonio Cruz