Foto.Tardes Amarillas 

 

     1970. Cuadernos de Cultura: del telurismo descriptivo a la literatura de vanguardia

 

Ramón Esteban Chaparro

A mi madre. A su memoria en la mía, siempre.

 

 

0. Introducción
En el otoño de 1970, Ricardo Dino Taralli se lanza a la aventura -que quizá no imaginó tan portentosa como acabó siendo- de recopilar textos de escritores santiagueños "con obra orgánica", editarlos y publicarlos con el nombre de Cuadernos de Cultura Santiago del Estero.
Los Cuadernos fueron un órgano de periodicidad irregular que el área de Cultura de la municipalidad capitalina publicó durante casi los últimos 30 años del siglo XX y constituyen una muy varia colección de textos científicos y literarios. Y aun si nos ciñéramos al campo de la literatura, el carácter polifacético del corpus que lo compone seguiría exigiéndonos la necesidad de plantearnos múltiples vías de ingreso para una lectura y análisis, con cierta pretensión de totalidad.

1. Los Cuadernos

El primer número de los Cuadernos de Cultura Santiago del Estero apareció en mayo de 1970, y el último, el trigésimo, data del mismo mes pero del año 1994. La edición estaba al cuidado de la Dirección Municipal de Cultura, cuyo director era a la sazón el recordado profesor Taralli. Es sabido que Alberto Tasso defiende la existencia del número 31, aunque no me ha sido dada la fortuna de tenerlo a la vista a pesar de mis búsquedas. Y hay finalmente un Cuadernos de Cultura de Santiago del Estero. Antología 1970-1995 publicado en 2004 por Barco edita y la Municipalidad de Santiago del Estero, al cuidado del propio Tasso. Y si bien lleva el número 32, creo que es propiamente lo que su título señala, una selección, y no una continuación de los Cuadernos, además del mínimo, pero cambio al fin que se le introduce a su nombre original: la preposición "de", que se le suma, quita el sustantivo propio, Santiago del Estero, como denominación primitiva de los Cuadernos y lo reinserta como su lugar de procedencia.
Nacido en los límites de un municipio, el proyecto de los Cuadernos deseaba incluir la provincia, y poco a poco hizo lugar para la escritura interprovincial. Si el éxito puede mostrarse numéricamente, entonces conviene registrar que en el número V, abril de 1972, se informa que los números I, II y III se encontraban ya agotados. Si el éxito tiene que ver con la concreción de objetivos, hay que decir que los textos recogidos en los Cuadernos exponen un muy diverso arco de la praxis humana: literatura, por supuesto, pero también geografía, historia, pintura, música, crítica bibliográfica, periodismo y crítica literaria, arqueología, religión, artesanías, lingüística castellana y quichua, filosofía, folclore, filosofía y la enumeración apenas si contempla los cinco primeros números y no es exhaustiva. Un dato más que parece señalar la recepción exitosa es que a partir del número 17, de octubre de 1979, encontramos esta leyenda: "[la Dirección de Cultura] no se compromete a publicar trabajos no solicitados" (2).
Ricardo Dino Taralli (12 de junio de 1939- 27 de agosto de1999) fue sin dudas el actor determinante en la gestión de los Cuadernos: rosarino abandeñado, profesor de letras, escritor, crítico literario, antólogo, espíritu sabio y generoso, un verdadero agitador cultural. Taralli lideró, desde su cargo político, que le era renovado a pesar de los cambios de gobierno municipal, la producción, publicación y circulación de la colección. Para dar alguna idea de su aporte capital, porque fue la cabeza y porque fue imprescindible, subrayaremos que solo los números 27 y 30, a cargo de Catalina Riera de Méndez y de Elsa Hernández de Sánchez respectivamente, no fueron resultado de su animación.
Como ya hemos dicho, los Cuadernos dieron a conocer o recuperaron la producción científica y literaria del tercio final del siglo pasado y de etapas previas. En el plano literario, constituyeron el último gran ejercicio, por sistemático, amplio y duradero, de crítica literaria de la provincia. Sin embargo, no han sido objetos de investigación acerca de su importancia en relación con el estado y evolución de la literatura local, regional, nacional e internacional.


2.La literatura de vanguardia
Es usual que una antología, y los Cuadernos lo son, inaugure la comunicación con sus lectores por vía de unas palabras iniciales, e insoslayables, con las cuales el antólogo justifica su tarea: enuncia criterios de selección, declara propósitos, propone recorridos de lecturas. En el número 1 de los Cuadernos, esas palabras preliminares llevan el título de Prólogo, y están firmadas por Taralli. Es un paratexto breve, ocupa las páginas 9 y 10, y cuenta cinco párrafos.
Como esta intervención urde demanda de brevedad, diré con trazos rápidos que, en su Prólogo, Taralli discurre sobre dos asuntos: una justificación y un anuncio. Me detendré, a su momento, en el segundo.
Hay, por una parte, una preocupación que procede del Taralli director de Cultura orientada a poner en valor la decisión de publicar los Cuadernos, y para ello explicita el proyecto político que los subyace: la difusión de las manifestaciones artísticas -aunque luego incluye también la producción científica- como una manera de afianzar la cultura provincial en primera instancia, y hacerla perdurable. Dos objetivos caros para (casi toda) la intelectualidad santiagueña -y acaso para todo pensamiento anclado en alguna periferia- se entretejen en el Prólogo de Taralli: conservar y comunicar.
En el 4to párrafo, el crítico literario desplaza por un momento al funcionario, y Taralli consuma un anuncio de muy importante interés para los estudiosos de la literatura. El antólogo observa la emergencia de un nuevo período en las letras santiagueñas al que caracteriza como de "elaboración de vanguardia con el fondo de un latir ancestral" (10), que viene a suceder a un período previo, el telurismo descriptivo del que Taralli predica con contundencia: "desaparece" (10).
La clave diferencial entre ambas fases reside para el crítico en el procedimiento: el reemplazo de la metáfora por la imagen, puesto que la concepción de la realidad como una existencia unilateral ya no es admisible. El abandono, en definitiva, de la descripción.
El párrafo es breve pero sustancial. O mejor: demasiado informativo para sus poco más de doce renglones y por ello insuficiente. Consciente de esto último, Taralli retoma la idea en el Cuaderno número 2 de julio de 1970, en el que incorpora un ensayo suyo que titula "Lucía Carmona y la poesía de vanguardia" (pp. 107 a 111). El análisis de la poesía édita e inédita de la escritora chileciteña le permite a Taralli darle hondura al cuarto párrafo de su Prólogo inicial.
Apoyándose en Juan Jacobo Bajarlía (1914-2005) -ensayista argentino oriundo de Buenos Aires, a quien valora por su experticia en la literatura de vanguardia-, Taralli dirá que lo que él llama telurismo descriptivo, y Bajarlía poesía antigua, prefiere la metáfora en tanto "conocimiento de un término desconocido por otro que se describe" (107), a diferencia de la poesía de vanguardia o actual que privilegia la imagen en tanto "conocimiento de un término desconocido por otro que se inventaba y no se describía" (107).
Lo propio de un poeta actual, traduce Taralli, está en el empeño por escribir una literatura capaz de provocar en el lector "diversas asociaciones mentales" (107). Es el momento de abandonar la tierra de las certezas con la proa puesta hacia ese mar que es la experimentación.
Ya no se trata de describir y de proponer una mirada reduccionista del mundo sino de sugerir. De sugerir el mundo, justamente, puesto que esta nueva poesía tiene afanes de trascendencia y de universalismo.
La clave para Taralli, insisto, está en la renovación de los procedimientos retóricos, menos que en la temática. El universalismo no necesariamente supone un despojamiento absoluto de lo local, de las raíces: lo raigal, dice Taralli. Más bien, una selección que permita conservar los valores positivos del pasado, tanto como reaccionar frente a los negativos, como por ejemplo las ataduras a moldes formales que deben ser superados.


3.Conclusiones
Me detengo aquí y concluyo.
La nueva que Taralli proclama, creo, avisa no de un proceso cumplido -aunque él utilice vocablos como superación y desaparición- sino de una transformación en cierne, de sus incipiencias. Luego veremos cómo en los Cuadernos conviven el telurismo descriptivo -que Taralli declara, o quiere declarar extinto- con expresiones que convocan a abandonarlo, en una suerte de sordo pleito que el antólogo tiene la amplitud de albergar, aunque él mismo haya tomado partido por una de las fuerzas en tensión.
Pero veo en este anuncio, y en la producción a la que remite, un arresto de nuestra literatura por ajustar cuentas con el núcleo duro de una tradición literaria provincial marcada por las preocupaciones rurales, localistas, que le exigían una descripción intensiva y excluyente.
Creo, finalmente, que el Prólogo de Taralli -y allí el fondo de mi elección temática para este primer acercamiento con los lectores de Tardes Amarillas- es un nudo sobre el cual volver y problematizar en el afán de redactar, alguna vez, la historia de la literatura santiagueña que aún nos adeudamos.

 

 

Ramón Esteban Chaparro (Santiago del Estero, 1968). Profesor en Castellano, Literatura y Latín, Instituto Nacional de Enseñanza Superior. Licenciado en Letras, Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, Universidad Nacional de Santiago del Estero. Magíster en Culturas y Literaturas Comparadas, Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba. Profesor Adjunto Regular S/E de la cátedra Literatura Santiagueña, Tecnicatura Superior en EIB con Mención en Lengua Quichua; a cargo de las cátedras Literatura Hispanoamericana I y II, Licenciatura en Letras; y Análisis del Discurso, Licenciatura en Periodismo, FHCSyS – UNSE. Catedrático titular en el Profesorado de Lengua y Literatura, IES n° 8 "Ángela C. de Reto". Integrante del equipo editorial de la Revista digital Yachay, Publicación científico-académica de Enfermería, Obstetricia y Educación para la Salud, FHCSyS – UNSE. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla