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        VIDRIERA DE LA MICROFICCIÓN NICOLEÑA

           (Autores de San Nicolás le sacan punta a la brevedad)

Primera Parte 

La localidad de San Nicolás de los Arroyos, enclavada en el extremo norte de la provincia de Buenos Aires, República Argentina, siempre ha sido considerada una "ciudad de poetas". Sin perjuicio de ese mote (ganado por la excelencia de muchos de sus vates con proyección nacional e internacional), existe también una tradición narrativa que no le va en zaga.

Manuel Peyrú, Alberto Lagunas, Graciela Ballestero o Alicia Cámpora, entre muchos otros nombres destacados, confirman la presencia de importantes novelistas y cuentistas en su panorama cultural. Pero allí no se agota su trascendencia literaria. La microficción brota como un manantial que atrae tanto a cultures como a lectores por igual. Y esa mínima pero fulgurante escritura, se propaga en la región, sumando adeptos en muchas ciudades vecinas. Como "para muestra sirve un botón", según pregona el dicho, alcanzamos a los lectores de TARDES AMARILLAS, cinco autores (nacidos o residentes en San Nicolás) que ilustran este primer muestrario de brevedades. Espero disfruten de su lectura. 

 Piero De Vicari

SUSANA CORDISCO (San Nicolás, 1950)

Costumbres

El hombre murió y según la costumbre, rodearon su féretro con alimentos y manjares. Luego, lo dejaron a solas para que se acostumbrara a estar muerto.
Al día siguiente, regresaron a sellar la tumba. El muerto seguía frío, pero con su rostro sonrosado. Los alimentos ya no estaban. El sepulturero, sorprendido, les preguntó la causa de su muerte.
"Murió de hambre", le respondieron.

 

Coincidencia

Un ataque al corazón le sorprendió mientras contemplaba su estatua en el Museo Pelizan, de Hildesheim, Alemania.
Mientras mi moría, pensó que debería haber comenzado por el principio, donde se encuentra el cuadro del génesis. Pero ya era tarde, Anubis la abrazó y juntos desaparecieron.

 

Sueño cumplido

Cumplió el sueño de tener en su parque una gran jaula donde encerró a miles de pájaros.
Desde la mansión, contempló cuando levantaron vuelo llevándose la jaula y su sueño.

 

Leyenda

Cuentan que sale en las noches sin luna a robar niños y mujeres. Su tamaño es enorme y su aliento bulle como aceite hirviente. Nadie lo ha visto. Pero una vez perdió una pluma grande, negra, aceitosa. Y un zapato de mujer.

 

 

OMAR DE PAULI (San Nicolás, 1951)

Horóscopo

Salí de vacaciones con mi familia en Piscis sin que nadie supiera que yo transitaba entre Géminis y leo, y que no estaría para el próximo Capricornio.

 

 Ópera Excelsis

Se propuso escribir la microficción más breve posible. Sin sospecharlo, lo logró. La pensó durante tantos años que la muerte lo sorprendió, quedando la hoja en blanco.

 

El emperador va desnudo

Los hábiles tejedores prepararon la suave y delicada tela. Tenía la propiedad de ser invisible para todo necio o cualquier incapaz de ejercer su cargo. Con ella confeccionaron el nuevo traje que el emperador usaría en el desfile de coronación. Lo que nadie sospechó fue que el soberano sabía que los expertos sastres eran unos pícaros estafadores. Lo que en realidad él deseaba, era pasear desnudo delante de todos sus súbditos como el desengonzado exhibicionista que realmente era.

 

Fuga de capitales

Al ornitólogo, se le volaron los pájaros.

 

 

CLAUDIA KADRY (Rosario, 1966)

Truco

Guiñaban el ojo, tiraban besitos, torcían la boca, pero esas cartas nunca aparecían en el juego. Sólo tengo que esperar, pensaba cuando después de un bajón de tensión, la luz parpadeó deteniendo los relojes. Esta vez no dudó: reacomodó las cartas y se aseguró el ancho de espadas.

 

Doctrina

La sabiduría del chamán no pudo eliminar los efectos adoctrinadores del conquistador. Al enterrar su bagaje, terminó siendo un paria sin raíces ni cielo.

 

Anticipo

Al consultar el oráculo, Ariadna supo que Teseo la traicionaría después de matar al Minotauro. Simplemente, cortó el hilo.

 

Apatía

Como todas las noches que él pedía sexo, ella lo demoraba ocupándose -en la habitación contigua- de arropar a los niños y despedirlos con un beso en la frente.
Esa noche, en el hotel alojamiento, tampoco cambió su rutina.

 

 

OSCAR LEONARDO (San Nicolás, 1951)

Espada

Los reyes ostentan una espesa barba para realzar su señorío por sobre los demás personajes de los naipes. Luego de algunas reyertas internas, uno de ellos decidió afeitarse para mostrar otra imagen y así evitar confusiones. Lo hizo con su propia espada. Hoy luce su piel tersa y suave. Sus pómulos cachetudos, rozagantes y una oreja sin lóbulo a lo Vincet Van Gogh.

Cirujana prostituta

El acto amatorio más un potente somnífero en el vaso de whisky, hicieron su efecto.
La prostituta cirujana extirpó sus testículos y los reemplazó por dos tomates. Luego saturó el escroto con delicadeza y alguna que otra lágrima.
Repuesto de su convalecencia, allí anda el pobre, sin engendrar hijos, pero sembrando tomates por el mundo.

El Arca

También los pájaros fueron llamados y entre ellos, el pájaro carpintero.
Hubo que encerrarlo en una jaula cuando en la cubierta comenzaron las primeras filtraciones.

Cautiverio

El indio vive en la isla de la caza de nutrias. Las cuerea y vende su carne y su piel. Muchas mujeres se acercan a su guarida para comprar esas pieles de gran calidad. Otras, las más osadas, lo visitan a horas non santas para el indio le muestre una nutria muy especial que, éste afortunado, mantiene en cautiverio.

 

OLGA LAUDANI (J.B. Molina, 1956)

El equivocado

Por fin mi padre ha valorado mi trabajo y mi fidelidad, y está preparando una celebración para mí. Solo espero que, después de gastarse su herencia, no vuelva otra vez mi hermano menor para robarme la fiesta.

Criatura de Dios

La madre pregunta asustada:
-¡Se quema algo en la cocina?
La niñera responde:
-No se preocupe, señora. Es el pequeño Nerón que está jugando con unas bengalitas.

El miembro de la arquitectura

Desde hace milenios, la creatividad se manifiesta en los grandes monumentos construidos por el hombre. Sin embargo, hace recién pocos años que la ciencia descubrió el componente que mantiene erguido al obelisco.

Cantores

Cada vez que en el jardín cantaban los pájaros, alguien se descuidaba y rompía algún adorno. La dueña, mujer de carácter turbulento, echó a sus empleados y mandó clausurar las ventanas.
Un día que sostenía el único jarrón que le quedaba, se hicieron las cinco de la tarde y en el reloj cantó el cu cu.