UNA MIRADA SOBRE "PARRICIDIO Y OTRAS CALAMIDADES" DE MARÍA ELENA LORENZIN.

Mariano Cuevas

 

Ya nadie duda que la forma narrativa por excelencia en el tercer milenio es el microrrelato (o microcuento, minicuento, minificción, etc.) y que cada vez más gente incursiona en este tipo de escritura. De allí que se haya transformado en el tipo de literatura que más se escribe en la red ─o al menos es lo que yo observo─ y que actualmente sea un verdadero boom ─"Fenómeno sociológico" le llamó alguna vez nuestro director─.
Muy a mi pesar, en relación a lo que escribí en el párrafo que antecede a este, debo confesar que, si bien reconozco el valor de la literatura mínima, precisamente no es el género que más me gusta leer. No obstante, siempre he leído aquellos libros de microrrelatos que me recomiendan y admito que muchos de ellos me gustaron.

PARRICIDIO 3

La otra cosa que deseo dejar expresamente aclarado es que, curiosamente, según mi modesta opinión de lector, no siempre los autores de mayor renombre son los que más me gustan. A veces, el libro de algún autor que apenas es conocido en este universo de minitextos, me ha conmovido más o me ha shockeado más... mucho más.
Bueno, por imperio de la división de tareas que la revista impone, en esta oportunidad me toca reseñar, precisamente, un libro de microrrelatos que ha llegado a nuestra mesa de trabajo ─se trata de Parricidio y otras calamidades de la Doctora María Elena Lorenzin, quien es una reconocida estudiosa del género y ha publicado su segundo libro de microrrelatos con el sello de la editorial chilena Asterión─ y, a decir verdad, la tarea resultó grata ya que hay una buena cantidad de elementos que convierten a "Parricidio..." en un muy buen libro. No he tenido la suerte de leer el primero ─Microsueños de 2008, que se publicó bajo el mismo sello─ pero este que reseño ahora ha resultado, al menos para mí, un hermoso descubrimiento. 
Cada uno de los microrrelatos que componen la obra tiene una muy buena factura ─la forma en que está escrito facilita su lectura y despierta interés─ por lo que el libro se transforma en un título ineludible del microrrelato actual.
Pero, como bien dice el refrán, vamos por parte.
La primera cosa que me impactó fue la portada del libro ("Going Up" de Florencia Ferraco), ya que es una imagen profunda que, por sus características, llama a la lectura del libro. Mi opinión es que Lorenzin no pudo elegir mejor imagen que esta para ilustrar la tapa de "este" libro. Al respecto, confieso que hay una pregunta que me quedó dando vueltas ¿No la habrán creado para esta obra y basada en sus textos? Si la respuesta fuera negativa, me parece que el acierto de su elección vale doble.
En la contraportada, se puede leer un cuento que produce en el lector un impacto intenso que, necesariamente lo llevará al interior del libro.
Enseguida, el prólogo, de Ángela Romero-Astvaldsson que es muy elocuente y nos invita a adentrarnos en los textos cuando exhibe cada una de las razones que justifican la lectura de los microrrelatos que lo componen. De él, quiero rescatar dos enunciaciones que se ajustan a la perfección a lo que nos encontraremos cuando vayamos a los textos en sí mismos. Una, que figura en la primera hoja, es muy precisa respecto a su invitación a leer: «Una vez iniciados, no hay escapatoria posible». Pues bien, al menos en mi caso, esto ocurrió sin que pudiera evitarlo. Al leer el primer microrrelato ya estás atrapado en esta red de muy buena literatura. La otra es aquella ─no menos exacta que la anterior─, en la que expresa: «La autora lo hace empleando eficazmente la concisión expresiva propia del género, alentada por dos recursos esenciales: el humor y la ironía, manejados con asombrosa sutileza e ingenio, que los revisten de humanidad y compromiso». Absolutamente claras ambas.
En este punto, me parece necesario expresar algo para que no se generen dudas acerca de mi lectura. Lejos de lo que afirman Ángela Romero-Astvaldsson en el prólogo y Silvia Guajardo, editora de Asterión ─que hace una pequeña pero importante referencia al tema en la versión en formato PDF que nos enviara la autora─, no me preocupa demasiado cuales son los hechos o las personas que inspiraron a Lorenzin a escribir sus micros ni a través de qué medios llegaron a sus manos. Probablemente para algunos lectores como yo, la evaluación del corpus de un determinado libro pasa más por el valor de la huella que deja en quien lee ─lo que lo transforma en más o menos trascendente─, que dilucidar cuales son las "fuentes" en las que se inspiró el autor para crear su historia ─o sus historias, como en este caso─.
Tengo la absoluta certeza de que la cotidianidad tiene mucho que ver con la génesis de esta obra pero a mí,  particularmente, me interesa más evaluar aquello que me dejó su lectura, fuera del análisis erudito y, por supuesto, absolutamente distanciado de lo que dice la crítica y/o la academia.
Pues bien, debo decir que el libro en su conjunto me dejó mucho más que satisfecho. Cada microrrelato, además de abordar un tema de importancia para los hombres y mujeres de este siglo XXI, está escrito con una pericia propia de quienes conocen a fondo el tipo de narrativa que emprenden.
Por supuesto, como creo le debe ocurrir a cualquier lector, hay algunos que me gustaron más que otros ya que dentro de esta serie de gran calidad hay algunos que se destacan pero me parece que el conjunto tiene la suficiente fuerza expresiva, el equilibrio y los detalles que lo transforman en un excelente libro que merece la consideración de los críticos más severos.
Al respecto, siento la necesidad de expresar que más allá de mi convicción de que el libro tendrá muchos lectores, tengo la esperanza de que estos cuentos mínimos tuvieran destinatarios que cumplan con dos o tres requisitos: aptitud necesaria para que su lectura traiga aparejado ese tan mencionado feed-back a que hacen referencia los especialistas digo, que la formación y el conocimiento de los lectores sea el adecuado para que el círculo se cierre (no olvidemos que el Maestro David Lagmanovich decía con autoridad, palabras más, palabras menos, que el microrrelato, necesita de un lector competente del otro lado para que pueda cumplir su cometido) y que por otro lado tengan la suficiente calidad humana para sentirse conmovidos ante cada historia.
En síntesis, un libro que recomiendo fervorosamente para que no solamente lo lean los especialistas o los adeptos al género, sino el público en general que, puedo asegurarles, no lamentará el tiempo dedicado a su lectura.

 

María Elena Lorenzin. (Jáchal, San Juan, Argentina) reside en Adelaide, Australia desde 1985. Obtuvo la Licenciatura en Letras, en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza) y el doctorado en la Universidad de Flinders, Australia. Fue docente e investigadora en esta última universidad hasta 2014, año de su jubilación. En la misma universidad, también ha desarrollado cursos avanzados de escritura creativa. En Chile participó en los talleres que dirige la escritora Pía Barros. Ha obtenido varios premios literarios en Australia, entre el ellos el Premio Fernán Caballero de relatos breves. Ha publicado artículos en revistas especializadas en estudios literarios tanto en España como en los Estados Unidos, Chile y Australia. Su obra ha sido incluida en antologías de Argentina, Estados Unidos, España, Colombia y Perú.  

En esta misma edición puede leer microrrelatos que puede Leer aquí