Fernán Gustavo Carreras1

 

SOBRE LAVÍBORA CIEGA DE VÍCTOR HUGO LEDESMA

Por Fernán Gustavo Carreras

 

La víbora ciega

Autor: Víctor Hugo Ledesma 

Editorial Lucrecia (Santiago del Estero) 

2019  

Prólogo:

El libro que prologamos lleva el título sugestivo de La Víbora Ciega, y el subtítulo de fábula. Ambos términos gozan de una gran riqueza semántica, de universalidad, y de larga antigüedad. Serpientes y fabulas aparecen en las grandes culturas, desde hace aproximadamente dos mil años antes de nuestra era.

La fábula.
La palabra proviene del verbo latino fari, que significa "decir". Por otra parte, fabulare quiere decir "hablar". En consecuencia, de la etimología se deriva el equivalente de hablar, fabular, conversar, charlar. Se puede decir que, siempre que hablamos fabulamos.
Junto a este primer significado general, la palabra fabula fue relacionada a un tipo de composición literaria que estuvo asociada con las tradiciones, creencias, supersticiones, ritos e idiosincrasia, de los pueblos en los que nacía. "La tradición ha objetivado la experiencia humana. Así nació la fábula, hija del mito y la poesía... la fábula es el balbuceo literario de la humanidad niña. Tiene profundas raíces en lo popular, en esa tendencia a explicar las cosas y la naturaleza, tan común al hombre de todos los tiempos y países".


La serpiente: símbolo universal.
Todos los pueblos, en determinado momento de su evolución desarrollaron núcleos problemáticos. El cosmos que lo rodea, las cosas a su alrededor, la convivencia social, le admiran y suscitan interrogantes. Cuestiones como ¿Cuál es el origen del mundo? ¿del mal y de la muerte? ¿qué es el hombre? Junto al cambio, ¿existe algo que permanece? ¿Qué hay después de esta vida? Son preguntas que encontramos en distintas sociedades. Así mismo, encontramos que los distintos pueblos respondieron a esos interrogantes mediante narraciones racionales de carácter diferente, según el grado de su evolución. En una primera etapa se apela al lenguaje simbólico propio del pensamiento mítico, luego, a partir de allí, se van construyendo respuestas con pretensión de rigor, en lenguaje formal propio de la filosofía y de las ciencias. Se está de acuerdo en que el símbolo presenta una riqueza inagotable de significados, que puede seguir teniendo sentido a lo largo del tiempo. Mientras que el relato filosófico y el científico tiende a envejecer, ser superado y reemplazado por un discurso superador.
La serpiente aparece como símbolo en casi todas las culturas de la humanidad. Ocupa un lugar destacado en la mitología india (Vitrá, Shasha), nórdica (Jörmundgander, o "serpiente de Midgard"), mesopotámica (Tiamat), egipcia (Aepep, los egipcios veneraban a las serpientes en general, especialmente a la cobra), Grecia y Roma (Ofion, Pitón, Anfisbena, Lerna, Basilisco), hebrea (Leviatán)
En nuestra América la serpiente ocupa un lugar central en todas las naciones. En la tradición Náhuatl de México y Centroamérica, se veneraba a Quetzaqoatl o "serpiente emplumada". En ella se mezclan cualidades de las criaturas del cielo y de la tierra. Se la vinculó con la renovación de la vegetación pues se la relacionó con el agua y los manantiales.
En el NOA, puede apreciarse en la simbología de las cerámicas, una variedad de representaciones de serpientes. Los nombres de Amaru (Quechua), Katari (Aymará) son los más conocidos en la región. El significado literal es "culebra de gran tamaño". Con este nombre se conoce a una serpiente alada. En época incaica era tótem de sabiduría. Se creía que ella cuida de los sepulcros y enterratorios. Los antiguos Calchaquíes creían que la serpiente cuidaba de sus muertos y tesoros, para que no fueran depredados. la víbora ciega


La víbora ciega.
El libro pertenece al género de fábula literaria. Es una construcción "fabular" realizada por un escritor profesional. El autor se vale de acciones, y diálogos entablados por animales, con el propósito de problematizar la realidad en la que vivimos, tanto las conductas cotidianas, sobre todo las que se desarrollan en el círculo del poder, como las instituciones, y los valores que justifican el funcionamiento de las relaciones en la sociedad local, nacional y mundial.
Los elementos de una fábula son los personajes, las acciones, objetos demostrativos, y la moraleja.
El relato fabular pareció obedecer a una suerte de estrategia literaria que permite formular críticas al poder, y enjuiciar a la sociedad bajo el velo de personajes animales. En tal sentido el personaje animal sirve de escudo protector. Por otra parte, a los animales se les puede asignar cierta caracterología en relación con sus hábitos, condiciones anatómicas, y su hábitat. Esto los hace particularmente aptos para personificar emblemáticamente conductas humanas.
El libro se abre con un prólogo titulado "cadena perpetua". La proposición enuncia una condena, la máxima pena aplicable a un delito en nuestro código penal. Algunos juristas consideran que es peor que la pena de muerte, porque implica que un reo está condenado a vivir el resto de sus años en prisión purgando su delito, con la sola expectativa de la muerte... ¿a quién se aplica esta pena? A la justicia, hija de la hipocresía. "¡señora, la condeno por siempre a tener dos caras!" expresa la sentencia. Esta apertura, estaría enunciando la tesis del autor. Según su análisis el mal que corrompe a la sociedad es la hipocresía. Corrompe incluso a la justicia, impidiéndole así garantizar relaciones equitativas en el seno de la sociedad poniendo equilibrio en las asimetrías del poder.


Moraleja.
Desde sus orígenes se adjudicó una función moral a la fábula, hasta convertir este componente en requisito esencial del género. Las investigaciones reconocen esta función moralizante en muchos ejemplos del género, pero también hay otros en los que no es este el objetivo dominante, e incluso hay casos en los que más que valores se muestran antivalores. Por ello, en lugar de moraleja algunos estudiosos del género proponen la expresión sentencia, principio, conclusión. En tal sentido se destaca que el fabulista no da preceptos morales al lector. Su actitud más bien parece ser la del que intenta mostrar los intereses, desviaciones, valores, antivalores que se observan en los comportamientos humanos. El fabulista no dice "hagan esto. Solo plantea: esto sucede entre las personas, reflexionen" .
En nuestro caso el relato fabular alude a nuestro desarrollo histórico. Venimos de procesos de dominación, primero los españoles que nos conquistan, y luego el capitalismo internacional que nos somete hasta la alienación. Las quejas de los animales sometidos a la condición de carne para alimento, o animales de carga, de bufones para la diversión; la conducta de quienes resisten o las de los que se adaptan a ser domesticados, los aduladores, traidores e hipócritas son actores de nuestra vida cotidiana, ampliamente conocidos por el escritor a lo largo de su actividad profesional y de su larga experiencia política.
El escrito recupera la historia para ver el presente. Las contradicciones y grietas del ahora, son las mismas que se iniciaron allá por 1492. La víbora ciega, podría representar la figura femenina considerada maldita por la clase dominante, donde reina la hipocresía. Mientras que los de abajo, los "pordioseros" esos que se encomiendan a las manos de Dios, la reconocen e identifican con ella, como con María Magdalena, pecadora arrepentida convertida en compañera de Jesucristo hasta el final. Esa condición es la que le permite ser su abanderada. María Magdalena la ciega, tranquilamente podría transmutarse en Eva Perón, cuyo lema era "donde hay una necesidad hay un derecho". Pero no solo eso, para ella el pueblo es el sujeto de la transformación: "No hay nada que sea más fuerte que un pueblo".

 

Fernán Gustavo Carreras. (Santiago del Estero). Estudió Filosofía (Ciclo básico) en el Seminario Mayor San José de Tucumán y en el Seminario San José, ciudad de la Plata. Egresó Es Licenciado en Filosofía (UNSE – 1991) y Doctor en Filosofía, (Universidad Nacional de Córdoba, 2006 Ha escrito más de veinte trabajos que se han publicado en diferentes revistas científicas.
Fue director del Dpto de Filosofía y Teología de la UCSE, entre los años 1984-86 y Profesor de Teología en esa misma Universidad. Actualmente es docente de las Cátedras: Introducción Al Conocimiento Científico en la Carrera de Licenciatura en Sociología y Profesor de Introducción al Universo Científico en las carreras de CPN Y Licenciatura en Admnistración de Empresas, además de Profesor de Bioética en las Carreras de Licenciatura. en Educación para la Salud y Obstetricia.

 

La fotografía fue extractada del sitio Web Santiagueños  y está disponible en el siguiente enlace: 

http://sgodelest.blogspot.com/2011/08/fernan-gustavo-carreras.html