DOCE MINIFICCIONISTAS INELUDIBLES DE MÉXICO

Investigación y selección Mariano Cuevas

Todos los que amamos leer, conocemos a fondo que uno de los países con más tradición en la literatura de habla hispa es México. Los grandes escritores de fines del siglo XIX y comienzos del XX han creado una historia que a la actualidad goza de muy buena salud. Actualmente, probablemente sea México el país hispanoparlante con un mayor desarrollo de la literatura hiperbreve. No solamente en la escritura de este género sino también en los estudios académicos y jornadas de investigación y desarrollo de la minificción.

Como una brevísima muestra de lo que acabamos de afirmar, traemos una docena de autores que han marcado un camino sorprendente en este género.
Por supuesto, sabemos que, como toda selección resulta incompleta y quizás no refiere de manera exacta la realidad del país Azteca pero, para un investigador novato como yo, me resultó bastante difícil realizar este trabajo y pido sepan dispensar mis errores.

Laberinto sin salida

Solo. Completamente solo; triste, horriblemente triste; y desgraciado, pertinazmente desgraciado, Lázaro decidió morir.
Y murió.
Sin embargo, vino su primo, que según decían era chamán y tenía poderes y andaba haciendo prodigios sin mirar a quién y sin preguntar si la gente quería que los hiciera, y lo revivió.
Solo, triste y desgraciado, Lázaro ya no soporta más la vida, pero tiene miedo de morir por segunda vez, y de volver a encontrarse con el milagrero de su primo.

Agustín Monsreal

Suicidio

Hay muchos modos de suicidarse. El que yo propongo es el siguiente: suicídese usted mediante el único método del suicidio filosófico.
—¿Y es?
—Esperando que le llegue la muerte. Desinterésese un instante, olvídese de su persona, dese por muerto, considérense como cosa transitoria llamada necesariamente a extinguirse. En cuanto logre usted posesionarse de este estado de ánimo, todas las cosas que le afectan pasarán a la categoría de ilusiones intrascendentes, y usted deseará continuar sus experiencias de la vida por una mera curiosidad intelectual, seguro como está de que la liberación lo espera. Entonces, con gran sorpresa suya, comenzará usted a sentir que la vida le divierte en sí misma, fuera de usted y de sus intereses y sus exigencias personales. Y como habrá usted hecho en su interior, tabla rasa, cuando le acontezca le parecerá ganancia y un bien con el que usted ya no contaba. Al cabo de unos cuantos días, el mundo le sonreirá de tal suerte que ya no deseará usted morir, y entonces su problema será el contrario.

Alfonso Reyes

Oracular 4

Esta nota contiene la respuesta que buscas en la suma de sus letras y el Número Rojo del día.
Contiene también este augurio: ahora que la lees es tarde.

Alberto chimal

Fallido

Una vez hubo un hombre que escribía acerca de todas las cosas; nada en el universo escapó a su terrible pluma, ni los rumbos de la rosa náutica y la vocación de los jóvenes, ni las edades del hombre y las estaciones del año, ni las manchas del sol y el valor de las irreverencias en la crítica literaria.
Su vida giró alrededor de este pensamiento: "Cuando muera se dirá que fui un genio, que pude escribir sobre todas las cosas. Se me citará —como a Goethe mismo— a propósito de todos los asuntos."
Sin embargo, en sus funerales —que no fueron por cierto un brillante éxito social— nadie le comparó con Goethe. Hay además en su epitafio dos faltas de ortografía.

Julio Torri

El mapa de los objetos perdidos

El hombre que me vendió el mapa no tenía nada de extraño. Un tipo común y corriente, un poco enfermo tal vez. Me abordó sencillamente, como esos vendedores que nos salen al paso en la calle. Pidió muy poco dinero por su mapa: quería deshacerse de él a toda costa. Cuando me ofreció una demostración acepté curioso porque era domingo y no tenía qué hacer. Fuimos a un sitio cercano para buscar para buscar el triste objeto que tal vez él mismo habría tirado allí, seguro de que nadie iba a recogerlo: una peineta de celuloide, color de rosa, llena de menudas piedrecillas. La guardo todavía entre docenas de baratijas semejantes y le tengo especial cariño porque fue el primer eslabón de la cadena. Lamento que no le acompañen las otras cosas vendidas, las monedas que he podido gastar. Desde entonces vivo de los hallazgos que el mapa me otorga. Vida bastante miserable, es cierto, pero que me ha librado para siempre de toda preocupación. Y a veces, de tiempo en tiempo, aparece en el mapa alguna mujer perdida que se aviene misteriosamente a mis modestos recursos.

Juan José Arreola

La fe y las montañas

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario. Con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.
Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.
Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

Augusto Monterroso

Los fantasmas y yo

Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de una habitación a otra sin utilizar los medios comunes.

René Avilés Fabila

Con nocturnidad

El gran escritor tenía el reconocimiento de todos los críticos nacionales y extranjeros, pero vivía atribulado porque había uno que se especializaba en analizar severamente cada nuevo libro suyo, detectando todos los defectos y los secretos de elaboración como si hubiera tenido acceso a sus originales y borradores. Y por mucho que el gran escritor investigó tratando de desenmascarar a aquel enemigo, nada logró, salvo amargarse la vida. Murió sin aclarar el misterio. Y su implacable crítico moría al mismo día, a la misma hora, en el mismo cuerpo del escritor, que padecía de sonambulismo y que en las noches se levantaba dormido y se sentaba a escribir aquellas minuciosas y crueles críticas.

José de la Colina

Zapatos de tacón rojos para mujer linda

A Magali Lara

A los zapatos rojos los colorearon de manzana. Los zapatos rojos se ven bien en el zapatero, en el buró, o abandonados al pies de la cama. Con unos zapatos rojos los pies son importantes. A veces los zapatos rojos piensan. A los zapatos rojos les pusieron chapas por todos lados. Los zapatos rojos saben esperar. Los zapatos rojos son sinceros Los zapatos rojos son el corazón de los pies. Los zapatos rojos se parecen a la mujer linda. Los zapatos rojos van bien con un vestido ajustado o con uno amplio. Los zapatos rojos van bien sin vestido. Los zapatos rojos son medio gitanos. Los zapatos rojos son los labios de la sensualidad.

Los zapatos de tacón rojos son amigos de los zapatos de tacón negros. Los zapatos rojos desean desnudos a los pies. Los zapatos rojos están pintados de amor. Los zapatos rojos atraen a pequeños minotauros. Los zapatos rojos son el sueño realizado de los pies. Los zapatos rojos siempre llevan a una bailarina.

Guillermo Samperio

Parque de diversiones

A mí me encantan los domingos en el parque, puedo ver tantos animalitos que creo que estoy soñando o que voy a volverme loco de tanto gusto y de la alegría de ver siempre cosas tan distintas y fieras que juegan o se hacen el amor y cuidan a sus crías o están siempre a punto de hacerse daño y me divierte ver cómo comen lástima que todos huelan tan mal o mejor dicho hiedan, pues por más que hacen para tener el parque limpio, especialmente los domingos todos los animales apestan a diablos, sin embargo, creo que ellos al vernos se divierten tanto como nosotros por eso me da tanta lástima que estén allí siempre porque su vida debe ser muy tediosa haciendo siempre las mismas cosas para que los otros se rían o les haga daño y no sé cómo hay quienes llegan hasta mi jaula y dicen mira que tigre, no te da miedo, porque aunque no hubiese rejas yo no me movería de aquí ni les haría ningún daño. Pues todos saben que siempre me han dado mucha lástima.

José Emilio Pacheco

Viejo truco

El empresario de aquella feria había recorrido el mundo de Dublín a Praga, de San Petersburgo a Saigón, del Klondike a la Tierra del Fuego buscando atracciones.
Llegó con su espectáculo a un pueblo perdido en las montañas de México. Como número especial llevaba al niño que se convirtió en cucaracha por odiar a su padre. Estaba seguro de que sería un éxito. Sin embargo, la gente del pueblo se limitó a comentar con escepticismo: "Es el mismo viejo truco de la mujer araña y la mujer lagarto".
En la penumbra de su carpa, solo y deprimido, Gregorio Samsa se lamentaba de no tener ni siquiera una mirada de lástima por parte de los humanos.

Agustín Cadena

El engaño

La conoció en un bar y en el hotel le arrancó la blusa provocativa, la falda entallada, los zapatos de tacón alto, los ligueros, las medias de seda, las pulseras y los collares, el corsé, el maquillaje, y al quitarle los lentes negros se quedó completamente solo.

Marcial Fernández