MICRORRELATOS DE MUSTAPHA HANDAR  

Mustapha Handar   

Mustapha Handar nació en Agadir, Marruecos, en el año 1982. Es escritor de micronarrativa y profesor de lengua española en Marruecos. Las microficciones de su autoría se han publicado en revistas literarias electrónicas y antologías especializadas en la microliteratura como Círculo de Poesía (México), Letras Itinerantes n.13 y 31 (Colombia), Piedra y Nido (Argentina), Diversidad Literaria y Papenfuss (España). Últimamente, sus microrrelatos han sido recogidos en Letras Marruecas II: Nueva antología de escritores marroquíes en castellano (Santiago de Chile, Embajada de Marruecos/ed. Altazor, 2018, 402 paginas); antología recopilada por el crítico argentino Cristián H. Ricci. También publicó artículos de crítica literaria y relatos cortos en las revistas españolas Hércules Cultural y Revista Dos Orillas. En 2016 ha autoeditado la traducción del español al árabe de Bitácora de un viaje a Tánger sin retorno; un poemario cejelesco de la poeta algecireña Nuria Ruiz Fernández.

Bisturazo

Se aproximaron. Sus labios se fundieron en un intenso beso. Ella le empaló el corazón con un bisturí. Él creyó que era simplemente un flechazo.

 

Los intrusos

Se oyó un ruido procedente de la ventana. Alguien intentaba abrirla desde afuera. Apagué la linterna y me escondí detrás de un sofá. Una silueta con una valija se infiltró en la casa; empezó a caminar de puntillas. Yo lo espiaba, estático, con la respiración cortada, y apretando contra mi pecho la cajita escarlata que contenía un conjunto de joyas con diamantes. El ladrón parecía novato: se guiaba con la luz del teléfono celular; incluso hasta podía olfatear su perfume con olor a chocolate. ¡Qué estúpido! corrí sigilosamente detrás de él para sorprenderlo, pero era demasiado tarde: entró en el dormitorio y encendió la luz.
- ¡Claudia, cariño!
- ¡Carlos! lo siento, amor mío, llevo esperándote horas, hasta que el sueño me venció ¿cuándo has llegado? no te escuché abrir la puerta.
- has corrido el cerrojo antibumping y como no quería molestarte, entré por la ventana.
- no he sido yo, sabía que vendrías.
- ¿te ha gustado el pack de joyas Cartier que te he enviado desde parís? - alcancé a escuchar justo antes de saltar por la ventana.

 

Dios es misericordioso
Dios planificó el fin del mundo, empero lo aplazó un sinfín de veces viendo que el Hombre lo anticipaba una y otra vez. Ahíto ya, borró todas las fechas, se olvidó de nosotros y de nuestro mundo y nos dejó al azar. Estaba convencido de que queríamos destruir el planeta de una vez.

 

La ley de la jungla

Sus tres víctimas le costaron 28 años de prisión. Cuando lo pusieron en libertad, abandonó el mundo urbano y fue a vivir en el bosque. Primero, festejó su libertad con aplausos y danzas, aplastando mariposas entre sus palmas, escarabajos y reptiles bajo sus pies. Arrancaba a los pájaros la cabeza y les chupaba la sangre como si fueran botellas de champaña. Luego, se dedicó a destrozar tortugas y a estrangular ardillas, a destruir guaridas y tapar hormigueros, a matar gacelas y apuñalar monos. "Mientras aquí el más fuerte mata al más débil, nada me parará", pensaba.

 

La chispa de Cervantes

Don Quijote despertó a su fiel escudero y le ordenó a que se preparase para una hazaña tan espeluznante que le puso los ojos despiertos.
- ¡Tenemos que prender fuego en todas partes! -afirmó don Alonso desenvainando una gruesa rama de árbol que sustituyó su larga lanza.
- ¡Pero, vuestra merced, así no se cambia el mundo!
- Acabo de descubrir que este mundo, que me causó no pocas heridas y corazonadas, no es más que una tinta derramada sobre un papel crujiente. ¡Vamos a empezar por el pie de página, Sancho!
- ¿Nos vas a carbonizar a todos? -dijo el escudero tiritando.
- ¡No te preocupes, Sancho! Me di cuenta de que en realidad no existimos. Solo somos personajes ficticios. -espetó el hombre de pobre figura observando cómo una chispa saltaba de la rama para aterrizar en sus bigotes.

 

Desiderátum final

«La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene»
Jorge Luis Borges

La última liebre se detiene delante de una zanahoria que sirve de cebo a la trampa. La contempla largo rato resistiendo a la tentación. Luego, mira el bosque devastado y piensa:

– ¿Cuál de las dos muertes será más rápida?

Finalmente, decide proseguir su camino en busca del tiro de gracia.

 

Justicia doméstica

Mató al violador de su hija de tres años y almacenó sus pedazos, envueltos en papel de aluminio, en el frigorífico a 18 ˚C bajo cero. Cada día, almorzaba carne al horno. La policía no pudo localizar a su marido dado, oficialmente, por desaparecido hace ya un año.

 

El manuscrito Voynich

Gano la vida gracias a mis servicios de sicario hasta que leí aquel códice, único y recientemente descifrado, que una secta me suplicó encontrar y quemar. Convertí todo el museo en cenizas. El mundo entero lo descargó después.

 

Violín quebrado
Su vida matrimonial era como el Capriccio 24 de Paganini, hasta que su jefe de trabajo fue sustituido por una mujer; era precisamente cuando las cuerdas empezaron a romperse.