Patricia Nasello 

 

 

 EFEMÉRIDES DE DICIEMBRE

 

Patricia Nasello

 

El 2 de diciembre celebramos el 83º cumpleaños de HEBE UHART (Ciudad de Buenos Aires, Argentina)
Tanto maestra rural como profesora universitaria, Hebe Uhart fue una galardonada cuentista, novelista y cronista. Fogwill, escritor poco amante de conceder elogios si los hubo, opinaba que era "la mejor escritora argentina". Ella, fiel al desprecio que sentía por ese narcisismo que caracteriza a muchos de cuantos hacen al mundo literario, aludiendo a esa declaración, decía, "¿Qué significa eso? Nada". Más aún, cuando le tocó agradecer el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas que se le había otorgado, manifestó: "Pienso y siempre pensé que la conciencia de la propia importancia conspira contra la posibilidad de escribir bien".
El reconocimiento a su escritura le llegó en sus últimos años. Escritura que se caracterizó por una mirada lúcida hacia lo mínimo. Aquel mínimo detalle que descubre un mundo. Aquellas personas mínimas, a menudo desterradas de sí mismas e inconscientes de la minoría, severa hasta el desgarro, de la que forman parte.

EL RUFUCILO DEL CUCHILLO (cuento, fragmento)
Y también yo le refería que si el cuchillo no estaría en el primer cajón, que no sé por qué vendría a estar ahí, jamás estuvo ahí, que yo le ponía bien abajo, y Petrona me decía "Es el destino". Y yo le refería que si yo estaría más enterada y cerca de ellos cuando la disputa, otro gallo habría cantado. Y ella me miraba con ojos tristes, sin una lágrima, con el pelo atado a la que te criaste, con sus zapatillitas, y me decía "Es el destino". Y yo quería alegrarla, coserle un vestido nuevo, pero no quería estrenar...

UHART H. (2005) "Del cielo a casa" P. 110. Adriana Hidalgo Editora, colección "la lengua/ cuento" Buenos Aires.
Los dichos de la escritora fueron tomados del periódico "El País"

https://elpais.com/cultura/2018/10/12/actualidad/1539357569_011924.html  

                           Hebe Uhart         Hebe Huart JPG

El 10 de diciembre conmemoramos el 98º cumpleaños de CLARICE LISPECTOR (Chechelnik)
Llegué a Lispector a través del periódico. Dichoso arribo que, veinticinco o treinta años atrás, se produjo cuando "La Voz" publicó "Una gallina". Fue un amor a primera lectura.
La antología de relato breve de la cual tomo el párrafo que comparto contiene cuentos de ochenta autores consagrados. Y aun, entre tal excelencia, puedo afirmar que "El búfalo" de Clarice Lispector es uno de mis favoritos.

EL BÚFALO (párrafo)
"El búfalo dio otra vuelta lenta. La tierra. La mujer apretó los dientes, todo el rostro le dolió un poco.
El búfalo de lomo negro. En el atardecer luminoso era un cuerpo ennegrecido de tranquila rabia, la mujer suspiró lentamente. Una cosa blanca se había esparcido dentro de ella, blanca como un papel, intensa como la blancura. La muerte zumbaba en sus oídos. Nuevos pasos del búfalo la devolvieron a sí misma, y con un nuevo y largo suspiro, ella regresó a la superficie. No sabía dónde había estado. Estaba de pie, muy débil, emergiendo de aquella cosa blanca y remota en donde estuviera.
Y miró nuevamente al búfalo".

 

(2005) Obras Maestras del Relato Breve, P. 459, Barcelona, España, Editorial Océano. 

                              CLARICE LISPECTOR        Libro Lispector 

El 10 de diciembre celebramos el 189º cumpleaños de EMILY DICKINSON (Amherst, Estados Unidos)

Tenemos noticias de Emily, la niña que a pesar de haber nacido en el seno de una familia influyente, que tenía a la educación de sus hijos en alta estima, llegó a adulta con la marca original de su desvalimiento como única seña de origen. Conocemos a Emily, la joven marcada por la severidad religiosa de su casa paterna. La mujer cuya discreción la llevaba a preferir comunicarse por vía postal incluso con aquellos que más amaba su corazón. Emily, aquella cuyo entendimiento acerca de hierbas y flores logró que sus profesores la aprobaran en botánica sin haberle tomado examen. Un amor, el que sentía por las plantas, que mantuvo hasta el fin de sus días. Y un fin que la hallaría recluida, por decisión propia, dentro de su habitación.
Emily Dickinson, la extraordinaria poeta que, también por decisión propia, sólo publicó un puñado de poemas en vida. Su obra, extensa, compuesta por versos originales y fervorosos, debió esperar casi cien años para obtener el reconocimiento que merecía

"¡Yo, cambiar! ¡Yo, transformarme!/ ¡Pues lo haré, cuando en la Colina Eterna/ Crezca una Púrpura más Pequeña / Al atardecer, —o un brillo inferior/ Vacile en la Cordillera –/ En el mejor cierre del Día!"

Poesía tomada de la página digital "Gatopardo" https://gatopardo.com/perfil/emily-dickinson-poesia/ 

                             emily-dickinson        Emily Dickinson JPG  

El 12 de diciembre conmemoramos el 90º cumpleaños de ANDRÉS RIVERA (Marcos Ribak, Buenos Aires, Argentina)
Cierta vez un periodista le preguntó a Rivera qué esperanza guardaba, el escritor respondió "me mantiene vivo saber que siempre quedará algún muro contra el cual ir a romperme la crisma". Ante tal declaración, ¿se puede agregar algo más? Sí, se puede. Andrés Rivera obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1992 por su magnífica novela La revolución es un sueño eterno.
Ese manco Paz, la novela de la cual tomo el fragmento que comparto, es otra extraordinaria lectura que recomiendo.

ESE MANCO PAZ (fragmento)
"Ella, Manuelita, sustituyó a doña Encarnación, la madre que supo elegirle al hombre joven, rubio, alto y hermoso, para los escasos pero imprescindibles cuidados que requería el hombre joven, rubio, alto y hermoso, el hombre que dio paz al país, y facilitó los negocios de sus buenos amigos.
Ella, la joven mujer, de pie en el silencioso despacho de su padre, conocía a los buenos amigos de su padre, y conocía a sus familias que descendían de las remotas jornadas de la Conquista. Y esas familias, que la joven mujer, y gorda, conocía, edificaron el puerto y la ciudad de Buenos Aires. Y pusieron su marca en la pampa, tierra fértil como ninguna, y allí, en el suelo rico como ningún otro en la tierra, se alzó el mugido de carnes mansas y generosas, y los buenos amigos de su padre dijeron que el mugido de la riqueza no tendría fin.
Ella, la mujer joven y gorda sabe esto: sin los buenos amigos de su padre, y sin su padre, el país no existe". 

                            ANDRÉS RIVERA       ESE MANCO PAZ

El 12 de diciembre celebramos el 198º cumpleaños de GUSTAVE FLAUBERT (Ruan, Francia)

Es posible que el escritor francés Gustave Flaubert, uno de los mejores novelistas del siglo XIX, además de epiléptico, fuese maníaco depresivo: podía pasar del mutismo más absoluto a una verborrea que incomodaba, de la visión más pesimista a una actitud de jovialidad desconcertante, de recluirse en la finca paterna a viajar a Oriente Medio y al África. No es de extrañar entonces que cuando este hombre, quien además era un ser tímido que detestaba la vida citadina y los valores mercantilistas que por entonces entronizara la burguesía, encontró su casa ocupada por soldados prusianos (guerra franco/ prusiana, 1870, 1871) sufriera un colapso nervioso que lo llevó a envejecer de manera rápida y prematura.
Conociendo estas peculiaridades de su personalidad, cada lector resolverá para sí mismo si es de extrañar, o no, que sea el autor de la extraordinaria "Madame Bovary". Resolverá si la búsqueda incansable de la palabra justa, a la cual el escritor estuvo siempre abocado, alcanza para escribir tal obra; si un hombre ciclotímico y solitario, por más genialidad que lo sustente, puede crear una historia con una desnudez de conductas y sentimientos tal que, en su época, llegó a considerarse pornográfica.
"Madame Bovary soy yo", gustaba decir a quien lo oyera. Lo cual es cierto, desde luego. Tan cierto como que Madame Bovary somos todos. Sí, así de cerca estamos del abismo.

"Volvió la cabeza y tropezóse con Carlos. Llevaba la gorra hundida hasta las cejas y sus gruesos labios estremecíanse, y ello daba a su rostro un no sé qué de estúpido, y hasta su misma espalada, su tranquila espalda, era una cosa irritante de ver y descubría aposentada en ella, en el levitón, toda la vulgaridad de su dueño".

FLAUBERT G. (2005) "Madame Bovary", Pgs 135, 136, Editorial La Página/ Editorial Losada, Buenos Aires 

                           Gustave Flaubert      Libro Gustave Flaubert JPG 

El 16 de diciembre celebramos el 244º cumpleaños de JANE AUSTEN (Steventon, Reino Unido)
Las últimas palabras de Jane Austen, pronunciadas a sus cuarenta y un años, fueron ""No quiero nada más que la muerte". Me agrada creer que no estuvieron inspiradas por la desazón. Al contrario, tengo para mí que tales palabras fueron el corolario de una vida plena. O tan plena como entonces le resultaba posible a una mujer inglesa que, viviendo en la época de la regencia pre victoriana, llegaba soltera a su cuarta década.
Producto de una familia que pertenecía a la burguesía agraria, con una muy bien nutrida biblioteca a su disposición, una Jane adolescente comenzaría a pergeñar sus primeras historias. La misma Jane que, llegada la adultez, llegaría a recibir los elogios de Sir Walter Scott por esas realistas e irónicas historias suyas. Resulta evidente, entonces, que sus novelas lograron trascender el anonimato bajo el cual las publicaba. Y tanto fue así que el príncipe regente solicitó a la escritora, a través de uno de sus hermanos que era almirante, que le dedicara "el próximo trabajo". Solicitud que fue concedida, como no podía ser de otro modo.
Puesto que dentro de un contexto siempre descripto con sumo detalle, racional y lógico, las heroínas de Austen deben abrirse paso ante un camino incierto, cuantos amamos su prosa comprobamos con satisfacción que la vida copia a la literatura.

"Ella vacilaba, no sabía qué hacer. Se le cruzó la posibilidad de que llegara el coronel Brandon y los encontrara allí. Pero había prometido oírlo y se sentía atrapada por la curiosidad no menos que por el honor. Por lo tanto, después de un momento de reflexión, concluyendo que la prudencia requería premura, y que su aceptación la promovería mejor, se dirigió en silencio hacia la mesa y se sentó. Él tomó la silla opuesta y por un par de minutos ninguno dijo una palabra.
—Por favor, apúrese, señor —dijo Elinor con impaciencia—. No tengo tiempo que perder".

AUSTEN J, (1996) "Sensatez y sentimientos" P. 296, A.Z editora, Buenos Aires. 

                                   Jane Austen Mod.       Jane Austen JPG 

 El 21 de diciembre conmemoramos el 97º cumpleaños de AUGUSTO MONTERROSO (Tegucigalpa, República de Honduras)
Si, como afirma León Gieco, "todos (los cantantes) mencionamos a Pugliese", entonces yo me tomo la libertad de afirmar que todos los minificcionistas mencionamos a Monterroso. Por mi parte, confieso que cuando tomé contacto por vez primera con su obra La oveja negra, percibí, maravillada, que entraba la luz del sol y un aire fresco perfumado a eucaliptos a través de una ventana que yo nunca hasta ese momento había advertido.
La obra de la cual tomo las palabras que comparto es su novela fragmentaria Lo demás es silencio. Donde el escritor nos cuenta la biografía ficticia del Doctor Eduardo Torres.

 

Envío a Elena Poniatowska
Dios
Si Dios no existiera habría que inventarlo. Muy bien, ¿y si existiera?
El Heraldo, "Agnósticos de aldea"

 

Imaginación (2)
Lograr con la imaginación la apariencia de realidad y con la realidad la apariencia de imaginación.
El Heraldo, "Sobre Carlos Rincón"

 

Inteligencia (1)
Como casi todas las cosas, la inteligencia se democratiza en tal forma que ha dejado de ser privilegio de las clases pobres.
El Heraldo, "La hora de todos"

 

Justicia
Cuando la justicia y la razón estén de tu lado procura que pasen al lado de tu enemigo que entonces sí podrá perseguirte con razón y justicia, y seguramente perderá.
El Heraldo, "Catalina Sierra y la Historia"

 

La calumnia
No hay peor calumnia que la verdad, lo que no deja, como un vientecillo que crece, de ser calumnioso para la verdad.
El Heraldo, Homenaje a Rossini

 

Monterroro A. (1996) Cuentos, fábulas y Lo demás es silencio. Prólogo Domingo Ródenas de Moya, Posición 3882, 3966, 3967, 3973, 3974, 398, 3986, Barcelona, edición digital RBA Libros. 

                               AUGUSTO MONTERROSO 1    MONTERROSO LIBRO 

El 23 de diciembre celebramos el 138º cumpleaños de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (Móguer, España)
Para todos aquellos argentinos que cursamos la escuela primaria a caballo entre las décadas del sesenta y setenta, Juan Ramón Jiménez "es" "Platero y yo". Sabemos que se trata se trata de un extraordinario y sumamente prolífico poeta ganador del Premio Nobel en 1956, pero no nos interesa porque ese libro suyo nos basta para amarlo. Sabemos que la muerte de su padre y la bancarrota en la que dicha muerte sumió a su familia, condujeron al poeta a la que sería la primera de varias internaciones por depresión que sufriría a la largo de su vida. Y comprendemos, porque tristeza y ruina son temas que un adulto entiende y con los que incluso quizá se identifique. Sin embargo, esa comunión perfecta entre un hombre y un animal, esa alianza en la que no hay un amo y una mascota sino dos seres que se han erigido como pares porque así lo eligieron y desearon, eso sí que es algo que un niño entiende sobre cualquier otro entendimiento que se le plantee, es algo con lo que tal niño se identificará con una fuerza tan prodigiosa, que la memoria de esa unión lo acompañará el resto de su vida.
La infancia no siempre es un paraíso como quisiéramos creer, pero "Platero y yo" es esa porción de paraíso que a toda infancia corresponde.

"Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la oscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se hecha un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo... Después, en un brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes".

JIMÉNEZ J. R. (1984) "Platero y yo", P. 31, Editorial EDAF, Madrid. 

                                              Juan Ramón Jiménez     Juan Ramón Jimenez JPG 

El 23 de diciembre celebramos el 88º cumpleaños de SARA GALLARDO (Buenos Aires, Argentina)
Para bien de la literatura argentina y dicha de los lectores, Sara Gallardo está llegando. Desembarca en tierras de la edición y de la crítica luego de varias décadas de ausencia. Arriba junto a sus amigas, Silvina Ocampo y Elvira Orphée, quienes corrieron la misma suerte. La periodista del desenfado aparente y la escritora que se atrevió a contar "la primera violación de la literatura argentina" a través de la voz de la mujer abusada. La escritora de la premiada "Los galgos, los galgos", éxito editorial en su momento; como también, entre otras, de "Eisejuaz", donde, puesto que su protagonista es un indio mataco, hace suya el habla indígena y la transforma. Sara Gallardo, la mujer que se burlaba de su clase de pertenencia; hecho a destacar ya que era bisnieta de Miguel Cané y tataranieta de Bartolomé Mitre, la parte más altiva que hizo al intelecto en nuestro país.
Cuando comenzó la revisión de la literatura producida por mujeres, Sara Gallardo fue la escritora que quedó para después. Luego, escritores de la talla de Guillermo Martinez y Martín Kohan ocuparon su tiempo en estudiarla y difundir lo estudiado. Y así, de pronto, encontramos que después es ahora.

LOS TRENES DE LOS MUERTOS (cuento, fragmento)
"A la hora del accidente, dijo el niño, vi los trenes de los muertos.
Cruzándose como rayos sobre el mundo. Unos venían y otros iban y otros subían o bajaban sin dirección y sin destino. Vio en las ventanillas las caras de los muertos de este mundo. Lívidas caras con sonrisa, caras dobladas. Caras sujetas por telas que asfixian, manos que cuelgan, pelos de colores, electricistas, amas de hogar, sacerdotes, presidentes de compañías. Muertos en vida. Pómulos cubiertos de polvillo de hueso. Zarandeándose".

De la página digital "Narrativa breve" https://narrativabreve.com/  

                                           Sara Gallardo 2        sara gallardo libro 

El 31 de diciembre conmemoramos el 140º cumpleaños de HORACIO QUIROGA (Salto, Uruguay)
La crueldad del destino que le cupo sufrir a Horacio Quiroga fue tan oscuro como luminosa su pervivencia de escritor. El niño lo encuentra y disfruta en Cuentos de la selva, mientras que el adulto que haya leído Cuentos de amor, locura y muerte no podrá menos que quererlo al estilo borgeano. "No nos une el amor sino el espanto / Será por eso que l(o) quiero tanto".
Hay párrafos extraordinarios que podría haber compartido en sus cuentos más conocidos, "A la deriva", "La gallina degollada" (para mí el mejor cuento de terror realista jamás escrito), "El hombre muerto", o "El almohadón de plumas", por citar algunos. Elegí un párrafo de "La cámara oscura" porque así, extrapolado, puede leerse como un microrrelato.

LA CÁMARA OSCURA
"... y el error de Else consistió precisamente en ver, en vez de su hija, una monstruosa rata.
Lo primero que vio fue un grande, muy grande ciempiés que daba vueltas por las paredes. Else quedó sentado con los ojos fijos en aquello, y el ciempiés se desvaneció. Pero al bajar el hombre la vista, lo vio ascender arqueado por entre sus rodillas, con el vientre y la patas hormigueantes vueltas a él subiendo, subiendo interminablemente. El médico tendió las manos delante, y sus dedos apretaron el vacío.
Sonrió pesadamente: ilusión... nada más que ilusión...
Pero la fauna del delirium tremens es mucho más lógica que la sonrisa de un hombre sabio, (...)
Vio, arrancó y desenredó tranquilo más víboras de las que pueden pisarse en sueños. Alcanzó a oír una dulce voz que decía.
—Papá, estoy un poco descompuesta".

 

QUIROGA H. (2001), A la deriva y otros cuentos Prólogo Jorge Lafforgue, Impreso en Barcelona, Editorial Losada, Serie Clásicos dirigida por Ricardo Piglia y Osvaldo Tchekaski. 

                                         horacio-quiroga     A LA DERIVA Y OTROS CUENTOS

 

 

PATRICIA NASELLO, Magíster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca (USAL) y Contadora Pública por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Su último libro es una micronovela titulada Acabemos con ellos de una vez, (Alción, 2019); también publicó los libros de microrrelatos Qué buen disfraz de leona (Micrópolis, 2019), Una mujer vuelta al revés (2017, Macedonia), Nosotros somos eternos (2016, Macedonia) y El manuscrito (2001, edición de autor). Participó en antologías, periódicos y revistas culturales (soporte papel) en Argentina, México, España, Perú, Rumania, Venezuela y Bolivia. Trabajos suyos han sido traducidos al francés, italiano, rumano e inglés. Desde el año 2014 administra Piedra y nido, antología digital de minificción (más de trescientos escritores publicados de veintisiete países). http://piedraynido.blogspot.com/

Desde diciembre de 2018 tiene a su cargo la columna "Efemérides literarias" en "Tardes amarillas, Revista de Cultura

http://www.tardesamarillas.com/

Bitácora personal: http://patricianaselloescritora.blogspot.com/