POEMAS DE UN KO

  Ko Un

Poeta, novelista y ensayista coreano nacido en Gunsan en 1933. Procedente de una familia campesina, desde muy pequeño estudió los clásicos chinos y se interesó por el cultivo de la poesía. Durante su juventud, traumatizado por el ambiente de la guerra en su país, superó un intento de suicidio ingresando en la orden Budista donde permaneció hasta 1962.
Su primera publicación importante, "Cantos a la orilla del mar" fue publicada en 1966. La inestabilidad emocional, la afición al alcohol, y la lucha infructuosa por los derechos humanos, lo llevaron a un nuevo intento de suicidio que sólo logró superar después de permanecer arrestado y contraer matrimonio a la edad de cincuenta años.
Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido importantes premios entre los que se cuentan El Premio Coreano de Literatura en 1974 y 1987, el Premio Manhae de Literatura en 1989, el Premio Sueco de Literatura para autores asiáticos en 2006 y el premio canadiense "Griffin Poetry Prize Lifetime" en 2008.
Desde 1983 se trasladó a Anseong, Gyeonggi-do, Corea del Sur, donde aún vive.

 

Bajando de la montaña

Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente

 

Olas

Mira, ¿acaso todas las olas se mueven
porque una sola empieza a moverse?
No
Simplemente se mueven todas a un tiempo

Todo ha sido una equivocación
desde el principio

 

Simplemente

                                  Se dice que seguimos
            el camino que cada uno ha tomado
                porque nos dijo que lo tomemos
 se dice que el agua que fluye simplemente
                                                     por el valle
                                                 está fluyendo
            porque alguien le dijo que lo hiciera

 

           Qué pobre es la sabiduría humana

 

Efímero

 Una trescientas millonésima de segundo,
          si eso es lo que dura una partícula,
       considera qué interminable es un día

 

 ¿Piensas que un día es demasiado corto?

 

                                               gran codicia

 

El viento

Nunca le pidas clemencia al viento
altas lilas silvestres y otras
blancas lilas aromáticas y otras
flores sin nombre y otras
una vez que se hayan marchitado sus hojas
brotarán nuevos tallos

No es demasiado tarde

 

Las escrituras del maestro

El monje Ta Hui de la dinastía Sung
echó al fuego las escrituras de su maestro
Las memorias del farallón azul
Bien hecho
hizo bien
Sin embargo, las memorias permanecen

 

Alma

Éramos escarabajos.
Éramos polillas.
Éramos grillo de pino.
Nos lanzamos ciegamente a cualquier fuego.
Después de morir regresamos, éramos
bebés recién nacidos, éramos olas que se agitaban toda la noche sin parar.
Tú y yo en aquellos tiempos.

 

 

El aguacero

Innumerables Budas
         caen.
    Aquel arroyo
  corre apresurado.
Flotan más cadáveres.

 

  ¡Qué frescura!