MINIFICCIÓN. ESPECIAL REYES MAGOS

 

 reyes magos 

 

DESASTROSO FIN DE LOS TRES REYES MAGOS

Herodes, viéndose burlado por los Magos se irritó

sobremanera y mandó matar a todos los niños
de Belén».
(Mateo, 2, 16).

Camino de regreso a sus tierras, los tres Reyes Magos oyeron a sus espaldas el clamor de la Degollación. Más de una madre corrió tras ellos, los alcanzó y los maldijo. De todos modos la noticia se propagó velozmente. Marcharon entre puños crispados y sordas recriminaciones de hombres y mujeres. En una encrucijada vieron a José y a María que huían a Egipto con el Niño. Cuando llegaron a sus respectivos países los mató el remordimiento.

Marco Denevi

NOCHE DE REYES 

Ya había cumplido once, pero se negaba a aceptar la realidad. No existen los Reyes. ¡Cómo que no! Yo he visto que se han bebido el agua y se han comido los mazapanes. El agua me la bebo yo, le decía Gerardo. Y yo los mazapanes, explicaba Carmen. La niña se resistía. Prefería seguir sin saberlo. Juraba que había oído las pisadas de los camellos. Nosotros somos los Reyes. No puede ser. ¿Y por qué no puede ser? Pues... porque... ¿entonces quién es el tercero? ¡Falta un Rey! De pronto, la niña se rindió y dijo desilusionada: Es verdad. El tercero es el tío Julio, ¿a que sí? Por eso viene cuando no está papá, ¿verdad? ¡Basta de tonterías! Los Reyes somos papá y mamá. Ahora vete a tu cuarto. Gerardo no miró a Carmen, que se había puesto muy roja. Él también prefería no saber. ¿Para qué perder la ilusión? Julio era el hermano pequeño de Gerardo, el tercer Rey Mago. 

Rafel Reig

LOS REYES MAGOS 

A las 11.30 han invitado a la cabalgata de los Reyes Magos en las cercanías del parque San Martín. Van a recoger las cartas de los pequeños en la víspera de las celebraciones del 6 de enero.
Se reúnen niños de toda la provincia para verlos antes de su travesía por todas las casas. Llegan puntuales y saludan a los niños. No tienen camellos, sino que bajan de una escalera de cuerdas desde un helicóptero, con una lluvia de caramelos, papel picado y fuegos artificiales. La algarabía infantil es indescriptible ante la imagen de Melchor, Gaspar y Baltasar. Miradas brillantes, risas y gritos.
Los tres muestran su destreza en el tiro mientras apuntan sus armas automáticas a la multitud y disparan sin pausa. Los niños, distraídos con los caramelos y los colores, no se dan cuenta del engaño.

Ildiko Nassr

PORQUÉ LLEGARON TARDE 

-¡Papá! ¿por qué los Reyes Magos llegaron tarde?
-¿Cómo?
-Y sí, llegaron recién el 6 de enero del año siguiente y el nacimiento fue el 25 de diciembre del año anterior.
-¡Ah! Te explico: los magos de oriente eran astrónomos, no reyes, y se guiaban por el calendario juliano, modificado después por el papa Gregorio XIII, que suprimió 10 días por decreto para que coincidieran las estaciones con los meses del año. Allí se produjo el desfase. Los magos llegaron el 27 de diciembre, según el calendario juliano, pero hoy esa fecha se trasladó al 6 de enero, según el calendario gregoriano. En definitiva, todo fue por culpa del almanaque. ¿Entendiste?
-¡No! Pero a los Reyes, voy a pedirles una bicicleta. 

Julio Ricardo Estefan

LOS TRES MÁS GRANDES 

 Cada cinco de enero, los animales del cielo de los animales se reúnen para escucharlos a ellos, a los tres grandes de la historia. En el público hay perros, gatos, pájaros, ratones, leones, elefantes, tapires, lagartos, lobos, zorros, comadrejas, buitres, patos, hienas, sapos, monos, rinocerontes, conejos, serpientes, bichos bolita, suricatas, arañas... y hasta mosquitos. No hay camellos, porque mientras los tres más grandes de la historia reviven ante los ojos y oídos del cielo entero de los animales cómo aquel otro cinco de enero de hace más de dos mil años siguieron la estrella de Belén guiados por los Reyes Magos, los camellos del cielo bajan a tierra y, junto a los Reyes, dejan los regalos. Después vuelven felices. Felices y sobre todo pipones, de tanto pastito que encuentran al lado de los zapatos. 

Claudia Cortalezzi

NADA SE PRESERVA 

Tengo un gato negro que se llama Sombra. Le encanta esta época del año, cuando arriba de una mesa armo un gran pesebre con figuras de yeso, un establo y una cuna en el centro.

A la noche escucho ruidos y por la mañana tropiezo, con dos ovejas, hechas pedazos en el suelo. Las recojo y las tiro a la basura, mientras mi gato se pasea entre las piernas.

Tres mañanas después, han perecido, un camello y dos reyes magos. A los quince días solo queda una vaca, José, María, y Gaspar. El veinticinco agrego en su moisés al niño dios, bajo la mirada contemplativa de sus padres.

La mañana de año nuevo, murió la vaca. El día dos, el último rey mago. Ahora solo sobrevive la sagrada familia. Al acercarme a sus ojos estáticos puedo verles el miedo, sé que ellos saben que no haré nada para detener la masacre de Sombra. Estoy seguro de que quieren proteger a su hijo indefenso, pero no pueden, son demasiado pequeños para oponerse a las desgracias. Y yo dejo que los males sucedan, en definitiva, hasta esas figuras sagradas deben entender que dios decretó que la vida es injusta. 

Juan Manuel Montes.

EL ADELANTADO 

Antes eran cuatro los reyes magos. Pero un día, uno de ellos se cansó de que el camello se quejara todo el tiempo por su sobrepeso, y decidió comprar un vehículo más fuerte y veloz. Desde entonces, cumple con su trabajo en solitario, y concluye sus servicios once días antes que los demás. 

Martín Gardella

DESENCUENTRO 

La discusión entre los tres amigos terminó en botellazos, con uno de ellos montando en un camello, escapando, y los otros dos, en un caballo y un elefante, persiguiéndolo. Cuando estaban a punto de darle alcance, el tipo del camello sacó de su cartera una aguja y atravesó por su ojo con toda y montura, desvaneciéndose en mitad del desierto. 

José Manuel Ortiz Soto

MAÑANA DE REYES 

 Cuando terminaron de recoger las cajas y los papeles de regalo, y de depositarlos en el contenedor, descubrieron que les faltaba un hijo. 

Eduardo Cruz Acillona

PARO 

Ya casi amanecía cuando me venció el sueño. Me despertó mi madre a los gritos para que fuera a ver qué me habían traído .los Reyes Magos. De pronto tenía entre mis manos una hermosa computadora de juguete. Sin desayunar, salí disparado para mostrarle mi regalo a Luís, mi amigo del departamento del frente. Lo encontré con cara triste y las lágrimas pugnado por salir de sus ojos. «Mi papá me explicó que cuando los padres están sin trabajo los Reyes magos no pasan» me dijo. Ese día jugamos durante muchas horas con mi computadora de juguete y yo dejé de creer en esos reyes crueles que ignoraban a los niños cuyos padres están desocupados. 

Antonio Cruz

 

La imagen que ilustra esta nota es una fotocomposición de Antonio Cruz.

La mayoría de los textos fueron enviados por sus autores. Los textos de Rafael Reig y de Eduardo Cruz Arcillona se tomaron del sitio Web NARRATIVA BREVE:
https://narrativabreve.com/2014/06/microrrelato-rafael-reig-noche-de-reyes.html

 

                        

 
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