RESCATE
MÁGICO HISTÉRICO TOUR - Alejandro Bentivoglio

Mariano Cuevas

 

Magico-histerico-tour

La industria editorial ―casas editoriales y grandes cadenas de librerías― ha evolucionado mucho. Y como cualquier industria posmoderna y globalizada, salvo aquellas editoriales independientes y casi artesanales, apunta solamente a los negocios. Entonces, los nombres que se destacan y que fulguran en los suplementos culturales de los medios en papel y virtuales son los de aquellos escritores que venden (y mucho). Si tu libro pisa algunas grandes librerías y en las primeras semanas no tiene la acogida que ellos han normatizado, enseguida desaparecen de las escaparates y pasan a algún anaquel donde sobreviven algunas otras semanas y, apenas pasado ese período de "aguante", son destinados inexorablemente a mesas de saldo desde donde, seguramente, serán enviados "a la hoguera" como si fuera una de las brujas de Salem (metáfora extrema con la que quiero significar que están condenados a desaparecer en algún depósito de la propia librería o de la editorial que las publicó.

En este análisis de la cruda realidad, según sostengo más arriba, debo destacar que las editoriales independientes (y algunas especializadas en temas específicos), a fuerza de constancia, de mucho empreño y sobre todo de no decaer en su intento de nadar contra la corriente merecen una consideración especial.
Entre ellas, no podemos dejar de mencionar en nuestra región sudamericana tres editoriales pequeñas pero de gran empuje y sacrificio dedicadas en específico al microrrelato o microcuento o minificción, que se han ido ganando un lugar en este difícil mundo de la literatura. Macedonia Ediciones de Argentina, Editorial Micrópolis de Perú y Ediciones Sherezade. Desde estas páginas, queremos ir al rescate de la inmensa tarea de las tres.
Comenzamos este primer capítulo con Macedonia Ediciones.
En el año 2011 (octubre, para ser más exactos) Macedonia, lanzó al mercado un conjunto de cuatro títulos de Alejandro Bentivoglio. Mágico histérico tour, Paul está muerto, Vértigo verbal del suicida reincidente y ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXY.
En este caso, haremos una brevísima referencia al título mencionado en primer lugar.
«Alejandro Bentivoglio se ha ganado un lugar preponderante por la calidad de sus textos. Su lenguaje resulta atractivo al lector; y sus microrrelatos demuestran una gran creatividad lo que le permite abordar cualquier tema, pero lo que más sorprende (y en esto es un verdadero especialista) son esos finales inesperados que invitan a la reflexión, arrancan una sonrisa cómplice o nos dejan con las ganas de una nueva lectura que, seguramente será diferente.
Alejandro necesita, como todos los que escribimos, hacer uso del derecho a contar su historia, pero el impacto que consigue cada vez, es superior a lo que se suele esperar para este tipo de narraciones de tan corto metraje». Reza el prólogo.
En uno de sus cuentos ("Mis más suaves pretensiones") Sostiene: "Voy a escuchar mi propia voz"... En Tardes amarillas creemos que hay que escuchar la voz de Alejandro por lo que esperamos que en no demasiado tiempo podamos volver a disfrutar de libros como este, que más allá de su "ausencia", siguen siendo indispensables para quienes amamos el microrrelato.

 

Último recurso.
En caso de emergencia rompo el cristal. Pero dentro encuentro un espejo cuyo cristal definitivamente no puede romperse.

 

Tenue claridad
La vida está hecha de sillas, madera, copas, cortinas de un color, catálogos improbables, catálogos imposibles, cortinas de otro color, colores que no son colores, medias, uñas, cortinas de otro color, colores que no son colores, medias, manos, catálogos de catálogos, palabras, pequeñas luces, grandes luces que lo son porque envidian a las pequeñas, pies, mujeres que detestan los catálogos y esperan que algo comience sin enumerarlo, hombres que hacen los catálogos, sandalias, guantes, mesas que hagan juego con las sillas, momentos en los que se escucha un silencio enorme, imposible de catalogar.

 

Cosas de grandes
Cuando se apaga la última lamparita, ahí verdaderamente quedo solo. Escucho algunos ruidos. Presiento monstruos. Tengo miedo de todo lo que me rodea, pero pienso que llamar a mi madre sería un acto de cobardía para el cual ya estoy grandecito.
Suspiro y sigo mi lento camino hacia la cama. Pienso que, si aferro más fuerte el bastón, nada malo me va a pasar.

 

Retrospectiva
Cada tanto, la mujer parecía mirarme desde su quietud casi inmaculada. No me pareció importante en ese momento decirle algo. Era perfecta en su forma. En su belleza imposible de describir.
Ahora, en retrospectiva, pienso que pude haber estado equivocado al dibujarle unos bigotes, justo allí donde la cara se endurecía para trazar unos labios. Pero el corcho quemado de la botella vacía fue la tentación que mi borrachera debió saciar en el desolado museo de estatuas de cera.

 

Love affair
Muchos son los que afirman haber tenido tratos carnales con Melania. Ella no dice nada al respecto, pero los rumores crecen. Su esposo duda de la paternidad de su hijo y sospecha de Bruno. Cuando se cruzan por la calle, ambos se miran como si tuvieran que decirse algo muy importante. Como si guardaran un secreto que ninguno de los dos quiere aceptar pero que está allí.
Aún nadie lo acusó de nada, pero Bruno se defiende casi en silencio, señalando de vez en cuando los rasgos del niño, que en nada se parecen a él o a su padre engañado. Indica especialmente el tercer ojo en la frente de la criatura, que habla de un extranjero amante, de un extraño amorío de otro mundo.

 

El supercuco
La casa empequeñece y al principio no puedo notar los cambios. Pero ya luego de un rato cómo no darse cuenta de que los cajones de los armarios tienen el tamaño de una caja de fósforos, que los fósforos ni siquiera son puntos rojos de esta constante sorpresa de la disminución.
Cómo no ver el teléfono reducido a una melodía infantil, la ropa que apenas si vestirían a un Ken a una Barbie. Cómo no descubrirnos discutiendo de filosofía a puro gagagugú.

 

She don´t love me
Cuando yo entré por la puerta, la casa se salió por la ventana dejando un montón de ruinas escandalosamente desnudas.

 

Bonzo
El fuego es exhibicionista. Las llamas siempre reclaman la atención. Un momento que arde es fugaz, es predecible. Una explosión es fácil, cualquier cosa puede inflamar su contorno hasta estallar.
El sacrificio es soportar ese constante consumirse lentamente. El desvanecerse hasta que llega la verdadera dignidad de las cenizas hechas a puro esfuerzo, con nuestras propias manos.

 

Datos:
Mágico histérico tour
1a. edición (2011)
Macedonia ediciones
ISMN 978 – 987 – 1692 – 26 – 2
Arte de tapa: Daphne (Medusa Dollmaker)

 

BentivoglioAlejandro Bentivoglio nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1979. Actualmente vive en el barrio porteño de Palermo. Todos sus libros publicados son de microficción: Revólver Y Otras Historias Del Lado Suave (2006, Letras del Sur Editora),Dakota/Memorias de Una Muñeca Inflable (2008, Letras del Sur Editora), Mágico Histérico Tour (2011, Macedonia Ediciones), Vértigo Verbal del Suicida Reincidente (2011, Macedonia Ediciones), Paul Está Muerto (2011, Macedonia Ediciones), Abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz (2011, Macedonia Ediciones), Todo Lo que Dejamos Atrás (2012, 79/59 Ediciones), Ariadna Superstar(2012, 79/59 Ediciones), y La Parca (Bajo el seudónimo de Bjork Altman, en colaboración con Daniel Juárez Dión, 2008).
Además integró más de una docena de antologías relacionadas al género, entre las que se destacan: El Límite de la Palabra (Antología del microrrelato argentino contemporáneo), España, Editorial Menoscuarto, 2007 (Edición de Laura Pollastri), Grageas, 100 Cuentos Breves de Todo el Mundo, Buenos Aires, Ediciones Instituto Movilizador de fondos cooperativos C.L., 2007. (Selección de Sergio Gaut vel Hartman), Comitivas Invisibles, Buenos Aires, Ediciones Instituto Movilizador de fondos cooperativos C.L., 2008. (Selección de Raúl Brasca y Luis Chitarroni), Por Favor Sea Breve 2, España, Páginas de Espuma, 2009 (edición a cargo de Clara Obligado), Hostos Review Issue Six, El Microrrelato en America Latina, New York, Hostos Community College, 2010 y Grageas 2, Buenos aires, Ediciones Instituto Movilizador de fondos cooperativos CL, 2010, (Selección de Sergio Gaut vel Hartman).

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MINIFICCIÓN – Javier Tomeo 

Investigación y selección de textos: Mariano Cuevas

  

Javier Tomeo

Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932 – 2013). Se licenció en Derecho y Criminología en la Universidad de Barcelona. Si bien siempre fue un escritor respetado por la crítica, su verdadera consagración llegó a través de las adaptaciones teatrales de sus títulos narrativos, que se iniciaron con el montaje de Amado Monstruo en el Theatre de la Colline, en Paris en 1989, la cual tuvo un gran éxito de público y de crítica en Europa. A estos le siguieron diversos montajes en el resto de Europa y en España: la versión española de Amado monstruo se estrenó algunos meses después en Zaragoza e Yvon Chaix estrenó El cazador de leones con el título Le chasseur de lions, Grenoble, 1990. La versión española fue dirigida en 1993 por Jean-Jacques Préau. También se adaptaron con rotundo éxito Historias mínimas, El castillo de la carta cifrada (estrenada primero en Colonia, 1993 y cuatro años después en París por la Comedie Fraçaise), Diálogo en re menor (primero en Alemania, y en español en 1996) y Los misterios de la ópera (1999). El Centro dramático de Aragón montó La agonía de Proserpina en 2003. Sus ficciones parten siempre de situaciones extremas que van desarrollándose, en un proceso que busca subrayar los absurdos de la realidad cotidiana y la incoherencia de la organización social. Su visión de la condición humana es, pues, dramática y existencial, pero también muy lírica y humorística.

 

El fin de los dinosaurios
Gabriel me dice que los dinosaurios desaparecieron de la Tierra porque tenían un cerebro minúsculo. Según mi amigo les faltaba sensibilidad y recibían tarde los mensajes de dolor que les llegaban al cerebro. Cuando se hacía la noche y aquellos gigantes (soñando tal vez amores imposibles) se quedaban dormidos a la luz de la luna, otros animales más pequeños se los comían impunemente.
-¿No les despertaba el dolor? -le pregunto.
-Desde luego, antes o después, se despertaban, pero entonces era ya demasiado tarde. Hubo más de uno que, al levantar la cabeza, se encontró convertido en un inmenso esqueleto.
Ramón me explica todo eso con la voz cavernosa de las grandes ocasiones.
-Pues debe de ser mala cosa -le digo-, despertarse y encontrarse convertido en una serie de huesos mejor o peor dispuestos. Mala cosa descubrir que nuestros enormes y leales corazones de herbívoros continúan latiendo como si tal cosa entre nuestras costillas mientras las hienas, hartas de carne, se ríen a lo lejos.

 

Historias Mínimas (XI)
Los dos hombres están sentados en un banco, en la plaza del pueblo. Silencio. Estrellas, luna circular y el ulular paciente del mochuelo que reclama a su hembra.
HOMBRE PRIMERO. Tomás.
HOMBRE SEGUNDO. Qué.
HOMBRE PRIMERO. Fíjate en aquella estrella.
HOMBRE SEGUNDO. ¿En cuál?
HOMBRE PRIMERO. En la que está junto a la veleta del campanario.
HOMBRE SEGUNDO. Sí, ya la veo, ¿qué pasa?
HOMBRE PRIMERO. Mira.
Hincha el pecho, sopla con fuerza y la estrella se apaga.
HOMBRE SEGUNDO. (Admirado.) ¡Oh!
Silencio. Por allá se acerca el borracho del acordeón. Muge una vaca y las gallinas del corral se despiertan sobresaltadas.

 

Un viaje imprevisto
Las siete de la mañana. Subo al autobús urbano que debe llevarme al Parque Acuático, al otro lado de la ciudad. Me siento cerca del conductor y advierto que soy el único viajero.
«Aquí pasa algo raro», pienso.
Al principio todo parece normal. El conductor respeta las paradas. Se detiene ante las marquesinas y durante un momento mantiene las puertas abiertas, pero no sube nadie.
Humillado por la indiferencia de la gente, el conductor decide pasar de largo. No hay mucho tráfico y poco a poco aumenta la velocidad. Da la vuelta alrededor de la plaza de M. y en lugar de seguir por la calle de M., elige la calle de Z., que conduce al otro lado de la ciudad.
-¿Adónde me lleva usted? -le pregunto.
-Puede que ni siquiera yo mismo lo sepa -me contesta.
Le recrimino que no respete los semáforos y el hombre me recuerda que está prohibido hablar con el conductor. A partir de este instante, por lo tanto, me resigno a mi suerte y decido mantener la boca cerrada.
Que en este autobús haya, por lo menos, alguien que cumple las ordenanzas municipales.

 

La sombra inmóvil
El hombre avanza, pero su sombra continúa en el mismo sitio, no se mueve y se queda atrás. Algo está pasando.

 

Las virtudes de la col
-Ante todo les diré que soy enemiga de la vid, no nos podemos ver ni en pintura -se sincera la col-. Por eso nunca nos plantan cerca. Las cepas de la vid a un lado y nosotras, las coles, al otro, lo más lejos posible. Carezco de títulos nobiliarios, es cierto, pero soy una verdura honrada a carta cabal, enemiga de ese vino engañoso que hace creer a los hombres (y a las mujeres) que pueden tocar el cielo con la mano.

 

La muñeca hinchable.
Cuando Desideria, mi muñeca hinchable, me abandonó por otro hombre, comprendí que mi soledad ya no tenía remedio.
-Fue hermoso mientras duró -le confieso esta mañana a Jenaro, que es mi mejor amigo-. Nunca más volveré a encontrar a nadie como ella. En los diez años que duró nuestro amor, ni una sola recriminación, ni una sola palabra más alta que otra. Lo nuestro fue, sobre todo, un dulce monólogo.
-Dime -me pregunta Jenaro-, ¿quién fue, en ese monólogo, el único que hablaba?
-Ella -reconozco.
-Pues no me extraña que al final se fuese con otro -dice mi amigo-.
El silencio de nuestra pareja nos acaba aburriendo mortalmente. Aburre incluso a las muñecas de silicona.

 

El azul del cielo
No flota ni una sola nube sobre el valle, el cielo es azul. Lástima que ese azul tan azul ni sea azul ni sea nada, se dolía el poeta. Pero yo creo que eso no es cierto. ¿Es necesario, me pregunto algunas veces, que las cosas existan en sus respectivas realidades para que se reflejen en nosotros? ¿No basta nuestra mirada para convertir el cielo en azul? ¿Qué nos importa que ese azul no exista en la realidad si la felicidad que genera en nosotros es auténtica?
-Yo soy el centro del mundo -le dije ayer a Federico-. Ese cielo es azul para que mi dicha sea completa.
Federico se atrevió a contradecirme, pero alguien soltó una larga carcajada a mis espaldas.

 

La sombra insensata
En esta ocasión, las cosas suceden al revés. Yo sigo inmóvil, pero mi sombra se independiza, se mueve y sigue hacia delante en busca de su propio destino. Quiero detenerla, pero no puedo. Le digo que es una insensata y se ríe.

 

Los textos que se incluyen en esta selección fueron tomados de los siguientes sitios web.

El cultural. http://www.elcultural.com/noticias/letras/Los-microrrelatos-ineditos-de-Javier-Tomeo/5874

No solo técnica http://blogs.upm.es/nosolotecnica/2015/06/11/historias-minimas-javier-tomeo/

Un cuento al día http://www.uncuentoaldia.es/?s=Javier+Tomeo&x=16&y=12

Máquina de coser palabras http://jyanes.blogspot.com.ar/2012/10/historias-minimas-javier-tomeo.html

La biografía se corresponde con la publicada en

Escritores.org https://www.escritores.org/biografias/217-javier-tomeo

La fotografía de Javier Tomeo fue tomada del sitio Web mencionado en primer lugar.

 

MICRORRELATOS DE ARMANDO ALANÍS

 

Armando Alanís

 

Armando Alanís (Saltillo, Coahuila, 1956), Licenciado en comunicación social por la Univerisidad Anáhuac, realizó estudios de posgrado en filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, España. Profesor-investigador de tiempo completo en la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ha sido director de la revista Eureka y coordinador de talleres de cuento y novela en Saltillo, Coahuila, Chilpancingo y Guerrero. Colaborador de publicaciones como Biblioteca de México, Laberinto, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Jornada Semanal, Letras Libres, Sábado y Semanario, entre otras. En 2001 obtuvo la beca para creadores con experiencia otorgada por el Instituto Coahuilense de Cultura. Dos cuentos de su primer libro fueron traducidos al rumano y publicados en la revista Convorbiri Literare.

Forma parte de la antología de minificción mexicana Alebrije de palabras y ha escrito, entre otros libros, La mirada de las vacas; Alma sin dueño, La vitrina mágica y Las lágrimas del Centauro, esta última sobre Pancho Villa; Fosa común, Narciso, el masoquista y Coitus interruptus. Colabora con su espacio alfileres en el suplemento Laberinto del periódico Milenio. Cuentos y microrrelatos suyos han sido traducidos al francés y al rumano.

 

 

Amor de lejos
Te amo con locura. Soy rico y poderoso y estoy dispuesto a darte todo lo que tengo. Pero no me correspondes y hasta me ignoras, como si yo no existiera, mientras te entregas a un egipcio tras otro, Cleopatra, en un pasado remoto al que por desgracia no pertenezco.

 

De paseo
En este luminoso domingo, los perros llevan a sus amos a pasear al parque.

 

La bella y la bestia
Con ternura, con delicadeza, la tomó entre el pulgar y el índice y la levantó hasta el nivel de sus ojos para contemplarla de cerca. Demasiado tarde se dio cuenta de que no había sabido medir sus fuerzas: la había despanzurrado.

 

Entrevista al boxeador retirado
–¿Cuál fue su rival más duro?
–Mi ex mujer.

 

Fantasma
Durante meses tuve la inquietante sospecha de que un fantasma rondaba nuestra casa, pero evité comentarlo con Isabel, quien parecía no darse cuenta de nada. Pasos en la noche, puertas que se abren y cierran, y camas con las sábanas en desorden me tenían en un estado de continuo desasosiego. Una tarde, al volver de mi trabajo, encontré una carta donde Isabel me anunciaba que se iba para siempre con el velador de la colonia.

 

Amor invisible
El hombre invisible y la mujer invisible se enamoraron. Fue un amor nunca visto.

 

La huida
El ladrón trataba de colarse por la ventana a un departamento del quinto piso, cuando sus manos se soltaron y cayó al vacío estrellándose de espaldas contra el mosaico sucio del patio.
Con el cráneo destrozado y la espina dorsal rota, el cuerpo se puso de pie en el rectángulo iluminado por la luna, echó a correr por el pasillo esquivando a uno de los inquilinos que llegaba en ese momento, y alcanzó la calle a toda velocidad.
Detrás quedó un rastro de sangre que saciaría la sed de los gatos del vecindario.

 

El color del deseo
–De rojo me gustas más –dijo el hombre todavía con el puñal en la mano.

 

La verdad sobre las sirenas
Las sirenas son bellas y huelen bien. ¡Mienten quienes aseguran que son monstruos y que apestan! Llaman con su canto a los marineros porque quieren jugar con ellos el eterno juego del amor. ¡Mienten quienes aseguran que quieren seducirlos para devorarlos! Las sirenas son criaturas celestiales; sus cuerpos representan el paraíso, y sus caricias y besos, la gloria. El único problema con las sirenas es que no existen y que los marineros no lo saben.

 

Amiga de bar
La conocí en un bar, bebimos unas copas, la llevé al hotel.
        –Eres la mujer de mis sueños –le dije, y en un parpadeo se esfumó.

 

Los textos y los datos biográficos fueron tomados de diferentes sitios de Internet relaconados con el género. 

La fotografía que ilustra la nota fue recuperada del sitio Antología Virtual de Minificción Mexicana. 

http://1antologiademinificcion.blogspot.com.ar/

 

 

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Microrrelatos de Roberto Jusmet Cassi

Colaboración de Carlos Vitale

 

 

FOTO ROBERTO JUSMET

 

 

Roberto Jusmet Cassi nació en San Sebastián (España) en 1938. Ejerció como Graduado Social hasta 2006, año en el que se jubiló. En su periodo de juventud publicó relatos en el periódico "El Noticiero Universal" y en la revista "Agricultura y Economía". Finalizada su vida laboral, tras su jubilación, retomó la actividad literaria. A partir de ese momento obtuvo numerosos reconocimientos, entre otros: finalista en el Concurso de Narraciones Breves "Bajarí", ganador del concurso de Haikus de "La Vanguardia", finalista del Primer Premio Internacional de Narrativa "Aiguals" de Izco,... además de contar con publicaciones en libros, periódicos y revistas especializadas como "Literata". Recientemente, ha colaborado también en la revista digital "Piedra y Nido".

 

 

LA CHECA
En la checa había dos torturadores. El uno torturaba con las uñas, el otro lo hacía con los dientes. "¡Qué horror!" balbuceó el preso. "Si vuelves a quejarte -amenazó el torturador- te pasaré a mi compañero. Es más contundente que yo". El preso falleció sin proferir lamento alguno.

 

EL VECINO DEL PISO DE ABAJO

Aquella noche ella se acostó muy cansada y se durmió profundamente. Sobre las tres de la madrugada yo me levanté a hacer pipí y, cuando regresé al dormitorio, vi como a mi mujer le brotaba de una de las orejas una especie de nube, como las que salen en los comics, que reproducía con la máxima claridad lo que estaba soñando. ¡Vaya sorpresa! La vi, nada menos, que en la cama abrazada al vecino del piso de abajo. Mi reacción inmediata debió haber sido zarandearla y cantarle las cuarenta. Pero no lo hice, me contuve. A fin de cuentas no se trataba más que de un sueño y, aunque sé por ella que nunca recuerda lo que ha soñado, por la mañana le pregunté: "¿Cómo has descansado?" "Bien, como siempre" -me contestó-. Al día siguiente me las ingenié para importunar al vecino del piso de abajo y, así, pelearme con él." Me he peleado con el vecino de abajo -le dije a la noche. No quiero que hables más con él". "Bueno" –respondió ella-. Nuestro matrimonio siguió tan feliz como siempre, pero, desde entonces, yo conozco la libido de mi mujer mejor que ella misma.

 

QUITANDO
Cuando falleció, le quitaron todas las prótesis que llevaba puestas. No se pudo certificar la defunción porque no quedó nada.

 

LA VIDA EN UN HILO
Nunca he dejado un proyecto inacabado. Soy una persona responsable. Pero esta mañana, fatalmente, me he enviado a casa una carta en la que he escrito: Cuando recibas este mensaje deberás quitarte la vida en el plazo de diez minutos. Estoy asustado. ¿Cuántos días tardará en llegar la carta? ¿Se perderá, quizás? Ojalá. No lo sé... Debería aprovechar el tiempo que me queda. Pero ¿cómo? No consigo hacerlo. La incertidumbre no me deja vivir.

 

EL BALÓN QUE SE ABURRÍA
El balón reposaba aburrido sobre la arena caliente de la playa. Un niño, de pronto, lo chutó con fuerza y salió despedido al mar. El frescor del agua espabiló al balón que, complacido, se dejó arrastrar por las olas hasta la misma orilla. Otro niño, sólo verlo, lo volvió a chutar y el balón, entonces, presto, con renovado entusiasmo, atravesó la playa de punta a punta hasta caer, afligido y resignado, justo en el sitio mismo donde antes se estaba aburriendo.

 

EL LADRÓN HONRADO
Ocurrió a primera hora de una mañana nublada de otoño, cuando todavía pasaba poca gente por la calle. Tras empujar violentamente la puerta, un hombre encapuchado entró en un establecimiento comercial y, amenazando con una pistola al dependiente, le gritó: "Dame el dinero o te mato". El dependiente, blanco como el papel blanco, vació sobre el mostrador todo el dinero que había en la caja. En un abrir y cerrar de ojos, el caco desapareció con el botín. Ya en su morada, el malhechor se cambió de ropa y, por la tarde, naturalmente ya sin capucha, volvió al establecimiento y compró varios objetos hasta completar el importe sustraído por la mañana. Aquella noche durmió de maravilla. Los objetos que compró, los compró con dinero legal, y el importe que sustrajo obraba ya, de nuevo, en poder de su propietario.

 

 

Carlos VitaleCarlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel•la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014) y El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, colección El taller de poesía, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción "Ultimo Novecento", 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción "Ángel Crespo", 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción "Val di Comino", 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Mario Luzi, Antonella Anedda, Joan Vinyoli, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981. Está presente en Facebook.

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MICRORRELATOS DE JORGE ARIEL MADRAZO

 

Madrazo

  

JORGE ARIEL MADRAZO (Buenos Aires, 1931 – Buenos Aires 2016). Poeta, narrador, periodista. Entre los años 1976 y 1983 se exilió en Venezuela, donde vivió en Caracas. Entre sus libros pueden destacarse: Breve historia del bolero (ensayo, 1980), Espejos y destierros (poesía, 1982), Blues de muertevida (poesía, 1984), Ventana con Ornella (narrativa, 1992), Piedra de amolar (poesía, 1995), Mientras él duerme (poesía, 1997), El Anticristo (ensayo. Madrid, 2005), La mujer equivocada (narrativa, 2006), De vos (2008), Quarks (minificción, 2009), Gardel se fue a la guerra (novela, 2011), Ayer decías mañana" 2012), De vos/De toi (París, 2014), Lo invisible (2014). Su novela Gardel se fue a la guerra (2011), recibió el Primer Premio "Eduardo Mallea" Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires) y el ensayo. Invitado a numerosos encuentros poéticos internacionales Sus trabajos han sido traducidos a numerosos idiomas (macedonio, italiano, inglés, catalán, portugués y francés entre otros). Fue miembro honorario de la Academia de Letras del Nordeste del Brasil e integró el Consejo de Redacción de la Revista Trilce (Concepción, Chile). Recibió Premio Nacional-Regional en poesía. En 2014 fue distinguido con el Premio Rosa de Cobre a la trayectoria, por la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

 

LOS PIQUETEROS PÁLIDOS
Aquel día, un grupo de muertos argentinos (quiénes, si no) resolvió protestar; entendían que la cosa era injusta, y algo de razón tenían. Aparte de la carta documento al jefe del Más Allá se lanzaron a bloquear nubes celestiales y vereditas de rescoldos humeantes; apoyados por el gremio de camioneros fallecidos armaron tal despiporre que el Supremo y Satán, ambos a una, debieron negociar: cada año, un núcleo selecto de esos muertos made in Argentina vuelven por una semana al terruño. ¿No alcanzó a verlos, esos hombres y mujeres más bien paliduchos a los que todo, aquí abajo, les parece una maravilla y hasta hablan bien del país?


ESTÁS IGUALITO
Lo encontré por la calle. Al Andrés. Siglos que no lo veía. Fuimos a tomar un café.
Sendos cafés, bah. Esos días yo había pensado en él, el Andrés adolescente que repartía dulce de leche. Me contó: tenía una fraccionadora de lácteos. ¿Casado? Sí, con Inés, la compañerita de la Escuela 14 Consejo Escolar 20. Pucha, qué linda charla. Me dio su tarjeta. Hoy, pasada una semana, recordé que Andrés fue chupado por los milicos en el 76. Corrí a buscar la tarjeta. Sólo dos palabras: "estás igualito". Se borraron mientras las leía.

 

EL LEÓN
Plegó las patas, al acecho. Alzando la cabeza oteó el aire, husmeó el viento: olía a presa segura. Ah, sí, allí, perfilado en el horizonte, tembloroso por la intuición del peligro, se erguía el cervatillo. Al verlo se encogió y reptó con la seguridad del depredador. Mientras saltaba intentó un rugido victorioso. Le salió un chirrido que no asustaría ni a una anciana. El salto fue de cinco centímetros. Su compañera lo miró con lástima. No había caso: aquel grillo, más loco que una cabra, se empeñaba en creerse león.

 

PROPIEDADES DEL COLIBRÍ
-Diga su última voluntad -conminó el jefe del pelotón.
-Deseo que cada soldado piense durante cinco minutos en un colibrí.
Así lo hicieron. Luego, ninguno osó oprimir el gatillo.

 

AZUCENA DEJÓ EL PIE
El señor Litis decidió no dejarse carcomer, ya más, por su amor obsesivo a la señorita Azucena. De modo que cuando oyó el pregón del vendedor del elixir del olvido, corrió a comprarle un frasco, el último disponible. Una cucharada y la cabeza de Azucena se borró de su mente febril; otra, y se disiparon los senos deliciosos. Y así, en su alma atormentada fueron extinguiéndose los brazos de seda, la cadera pletórica, los muslos resbaladizos, una de las piernas de gacela, enseguida la otra. Y un piececito y... advirtió, con angustia, que no le quedaba más elixir. El señor Litis tuvo que cargar en su corazón, hasta el fin de sus días, el pie derecho de Azucena, el más adorable y afelpado.

 

CHERCHEZ LA FEMME I
Labios gruesos, palpitantes; senos que desbordan la blusa y obligan a subir la mirada hasta sus ojos, o bajarla para que acaricie las manos perfectas: inventar a esa mujer exigió menos esfuerzo que el de ponerse a su altura.

 

DEJARLA IR...
Guardaste en gavetas y estantes los mínimos objetos de tu mujer, muerta. Cada tanto abrías aquellos compartimientos para estudiar, con desvelo, los muñequitos de metal y madera, el prendedor que remedaba un guerrero africano, el par de guantes de cabritilla hechos un guiñapo, hombreritas, monedas aptas para evocar el viaje a Europa, cuadernos y recetarios y partes médicos. Hasta que un día comprendiste: no se trataba de que no supieras qué hacer con aquellos bienes privados y atesorados por años como una culpa. Ocurría que ellos debían cumplir obligatoriamente su período en el limbo. Para aprender, también, a irse.

 

NOSTALGIA Y HOSPICIO
Ella me reprendía, entre carcajadas: "¡Cállate, tú eres demasiado loco...!" La extraño tanto, hoy, en mi hospicio de alhucemas...

 

 

La fotografía que ilustra la presente nota fue tomada del sitio Web Festival Internacional de Poesía de Granada. Link:
http://www.festivalpoesianicaragua.com/2015/02/02/los-versos-de-jorge-ariel-madrazo-desde-argentina/

 

 

SEIS FÁBULAS FANTÁSTICAS DE AMBROSE BIERCE

 

PORTADA BIERCE

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Presentación: Lamentablemente, el día 17 de marzo, a través de nuestro amigo común Guillermo Bustamente Zamudio, me llegó la ingrata noticia del fallecimiento de Henry González Martínez uno de los investigadores más importantes de la minificción.
Henry González Martínez nació en Bogotá–Colombia. Fue profesor e investigador en literatura de la Universidad Pedagógica Nacional. Realizó la Licenciatura de Español y Literatura en esta Universidad y Maestría en Literatura Hispanoamericana en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo. Se diplomó como Profesor e Investigador en Lengua y Literatura Españolas en el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid y realizó doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obteniendo el título de Doctor en Literatura Iberoamericana. Había publicado numerosos artículos en diferentes revistas de México, Canadá, España, Centroamérica y Colombia sobre Teoría Literaria; Didáctica de la Literatura; Literatura Española e Hispanoamericana. Entre sus actividades se destaca de haber sido Co-organizador, junto con Bustamante Zamudio, del VI Congreso Internacional de Minificción que tuvo su sede en Colombia, en el año 2010. Asimismo, a su impulso se debe la creación, en el año 2000, de la colección La Avellana, la primera serie de antologías académicas de minificción, fruto de un convenio realizado entre la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia y la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Desde esa colección se concretaron cuatro antologías: La minificción en Colombia. Antología (2002); La minificción en México. 50 textos breves (2002); La minificción en Panamá. Breve antología del cuento breve en Panamá (2003) y La minificción en Venezuela. Breve antología del cuento breve en Venezuela (2004). Entre las últimas publicaciones de González Martínez, se destacan La Minificción en el siglo XXI: aproximaciones teóricas (2014, de la cual fue editor); y en co autoría, Literatura y tecnologías: efectos de la minificción digital y los ambientes hipermediales en el aprendizaje literario. Fue también coautor de la serie de libros Didáctica de la minificción. Hasta su muerte fue el coordinador del Grupo de Investigación en Hipermedia, Minificción, Literatura y Lenguaje, HIMINI, clasificado en categoría B por COLCIENCIAS, especializado en producción de software educativo con base en la minificción y en la exploración de nuevas didácticas para el aprendizaje de la literatura.
El dolor que produjo su muerte en el mundo de la Minificción, se vio reflejado en las redes sociales. El afecto que por él sentíamos quienes llegamos a conocerlo, tuvo su correlato en los múltiples comentarios que circularon por Facebook o WatsApp entre otras. La presente publicación es un fragmento del Estudio preliminar del trabajo La minificción en Colombia y se publica como un pequeño homenaje a su personalidad. 

Antonio Cruz.

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