BREVÍSIMA SELECCIÓN DE AUTORES CHILENOS DE MINIFICCIÓN

Selección: Equipo de Tardes Amarillas

 

 

PÍA BARROS

 

LA POESÍA ES PELIGROSA PARA LAS ENMASCARADAS 

Pía Barros

Ríe con mesura en fiestas y cocteles de embajadas, la línea maquilla el ojo implacable en busca del reproductor adecuado que corone los esfuerzos de una vida dedicada a construirse en la máscara que todos ahora ven. A ratos, el ojo rebelde se escapa hacia el poeta del rincón, pero ella lo castiga entrecerrándolo y lo fuerza a no despegarse del nórdico con carrera prominente que la llevará a sitios remotos y vidas impensadas de té a las cinco en punto y cenas de alta noche.

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MUÑOZ VALENZUELA 

 

 

 

 

                        El microcuento en Chile, una visión en perspectiva


Diego Muñoz Valenzuela


En Chile la historia del microcuento –denominación dominante en el país para el género narrativo brevísimo (pudiéndose utilizar muchas otras como minificción, microficción, microrrelato, minicuento)- puede entenderse como manifestada a través de tres etapas. Esto, ciertamente desde mi perspectiva personal. Puede considerarse al respecto una identificación más amplia de etapas, para Hispanoamérica, propuesta por José Luis Fernández.
La primera etapa, obedece a una condición larvaria, donde diversos autores escriben algunas piezas, sin que se les haya prestado mayor atención. La llamaremos etapa de Incubación. En ella tiene un lugar el notable poeta nicaragüense Rubén Darío, que vivió en Chile entre 1886 a 1889, atraído -como otros intelectuales latinoamericanos- por el florecimiento cultural de aquellos días. En 1888 en Valparaíso se publica su libro Azul, obra fundamental del modernismo, que integra cuentos y poemas escritos en Chile, donde se encuentran varias microficciones.

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MICRORRELATOS DE MUSTAPHA HANDAR  

Mustapha Handar   

Mustapha Handar nació en Agadir, Marruecos, en el año 1982. Es escritor de micronarrativa y profesor de lengua española en Marruecos. Las microficciones de su autoría se han publicado en revistas literarias electrónicas y antologías especializadas en la microliteratura como Círculo de Poesía (México), Letras Itinerantes n.13 y 31 (Colombia), Piedra y Nido (Argentina), Diversidad Literaria y Papenfuss (España). Últimamente, sus microrrelatos han sido recogidos en Letras Marruecas II: Nueva antología de escritores marroquíes en castellano (Santiago de Chile, Embajada de Marruecos/ed. Altazor, 2018, 402 paginas); antología recopilada por el crítico argentino Cristián H. Ricci. También publicó artículos de crítica literaria y relatos cortos en las revistas españolas Hércules Cultural y Revista Dos Orillas. En 2016 ha autoeditado la traducción del español al árabe de Bitácora de un viaje a Tánger sin retorno; un poemario cejelesco de la poeta algecireña Nuria Ruiz Fernández.

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DOCE MINIFICCIONISTAS INELUDIBLES DE MÉXICO

Investigación y selección Mariano Cuevas

Todos los que amamos leer, conocemos a fondo que uno de los países con más tradición en la literatura de habla hispa es México. Los grandes escritores de fines del siglo XIX y comienzos del XX han creado una historia que a la actualidad goza de muy buena salud. Actualmente, probablemente sea México el país hispanoparlante con un mayor desarrollo de la literatura hiperbreve. No solamente en la escritura de este género sino también en los estudios académicos y jornadas de investigación y desarrollo de la minificción.

Como una brevísima muestra de lo que acabamos de afirmar, traemos una docena de autores que han marcado un camino sorprendente en este género.
Por supuesto, sabemos que, como toda selección resulta incompleta y quizás no refiere de manera exacta la realidad del país Azteca pero, para un investigador novato como yo, me resultó bastante difícil realizar este trabajo y pido sepan dispensar mis errores.

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 OSCAR GALLEGOS SANTIAGO 2

 

 

 

               Panorama del microrrelato peruano*

Óscar Gallegos Santiago

 

 En nuestra tradición literaria, es posible rastrear formas narrativas breves en las crónicas, incluso en los artículos de costumbres, pero fue en el siglo XX, con el advenimiento de la narrativa moderna, que se gestó el proceso de formación del microrrelato. Con respecto a los orígenes, podemos citar principalmente a tres precursores. El primero, proveniente de la tradición oral, es Adolfo Vienrich (1867-1908), quien en 1905 publicó "Azucenas quechuas", en cuyo anexo ("Fábulas quechuas") recopiló una serie de fábulas cortísimas. El segundo es César Vallejo (1892-1938), quien también practicó la minificción en "Contra el secreto profesional", escrito entre 1923 y 1929 pero recién publicado en 1973. En este libro, además de pensamientos y reflexiones, se incluyen brevísimas narraciones o gérmenes de relatos en la senda de la experimentación vanguardista. Con ello se adelantó a los clásicos del género, como Borges, Arreola o el mismo Monterroso. Otro caso destacable es Ricardo Palma con sus "Tradiciones en salsa verde", publicado también en 1973, pero cuyo manuscrito circuló clandestinamente en 1901. Este librito, que contiene 18 microrrelatos llenos de humor y desenfado, y que además se alimenta de la tradición oral popular, puede ser también considerado, junto con el de Vienrich y el de Vallejo, uno de los pioneros del microcuento peruano e hispanoamericano.

El hito clave en este proceso se dio a mediados del siglo XX con la Generación del 50. Este grupo de escritores fue capaz de crear un corpus significativo en calidad y cantidad no solo de cuentos y novelas, sino también de microrrelatos. De ellos, Luis Loayza fue quien primero publicó un libro (exclusivo) de microrrelatos modernos en el Perú, "El avaro" (1955). Con este creemos que comienza un proceso diferente al anterior: la constitución genérica del microrrelato. Esto porque a la obra de Loayza le sucede un conjunto de libros dedicados al género: "El arca" (1956), de Óscar Acosta; "Cuentos sociales de ciencia ficción" (1976), de Juan Rivera Saavedra; y "Dichos de Luder" (1989), de Julio Ramón Ribeyro.

También salieron a la luz otros libros, pero predominaron "Escoba al revés" (1960), de Carlos Mino Jolay; "Isla de otoño y fábulas" (1966), de Manuel Velásquez Rojas; "Monólogo desde las tinieblas" (1975), de Antonio Gálvez Ronceros; y "Animalia y otros relatos" (1986), de Luis León Herrera.
Además aparecen libros de minificción (no narrativa), aunque en ellos no prevalezca el microrrelato propiamente dicho: "Ocaso de sirenas" (1950), de José Durand; "Sinlogismo" (1955), de Luis Felipe Angell (Sofocleto); y "Prosas apátridas" (1975), de Ribeyro. También hay autores que practicaron esporádicamente el microrrelato, como Sebastián Salazar Bondy, Manuel Mejía Valera, Felipe Buendía, Sara María Larrabure, Alfonso La Torre o Raquel Jodorowsky.
Esta valoración y conformación genérica del microrrelato en esa época (aunque no con ese nombre) se explica por diversos factores, principalmente dos. En primer lugar, se debió a la segunda modernización de la narrativa peruana, que se dio durante la década del cincuenta y que siguió a la primera de principios del siglo XX con Vallejo y Martín Adán. Como se renovaron las técnicas y las estructuras narrativas (con influencias de Joyce, Kafka, Faulkner), los miembros de la Generación del 50 pudieron distanciarse de la narrativa tradicional (indigenismo). En segundo lugar, tuvieron un papel clave las revistas que apostaron por los relatos breves, como Letras Peruanas y Cultura Peruana, y también los diarios como El Comercio, La Prensa y La Crónica. El primero, a través de El Dominical (desde 1953), sería crucial, no solo en la difusión de microrrelatos internacionales, como los de Kafka, Arreola o Borges, sino también por el espacio que se dio a los jóvenes narradores peruanos de la época, como Ribeyro, Gálvez Ronceros, León Herrera o Sofocleto, que tuvieron vocación especial por la estética de la brevedad. Por ejemplo, es destacable para la historia de la minificción que este último escritor haya publicado semanalmente durante cuatro años (1954-57) la columna "Sinlogismos" (minificciones, algunas narrativas) en este suplemento. Esto le servirá para luego publicar una serie de obras con ese nombre —la primera de 1955—, que superan ampliamente en cantidad y quizá en calidad a los hiperbreves más clásicos del género.
El proceso de formación del microrrelato se consolida actualmente mediante la aparición de las primeras revistas dedicadas a la minificción, que aparecen en el 2008 y 2009 —Plesiosaurio y Fix100, respectivamente—; las primeras antologías —"Breves, brevísimos", de Giovanna Minardi (2006); "Colección minúscula", de Ricardo Sumalavia ( 2007); "Circo de pulgas", de Rony Vásquez (2012)—; el primer estudio sistemático de este género "El microrrelato peruano. Teoría e historia" (2015), de Óscar Gallegos; la aparición de la editorial Micrópolis; además de los diversos eventos —jornadas, coloquios, talleres y concursos realizados en nuestro país—, como el I Concurso Nacional de Microficción 'Historias Mínimas', organizado hace poco por este suplemento.
El microrrelato es un género que ha llamado la atención de especialistas en el campo de la educación, la sociología, las comunicaciones y la historia cultural. Y ha generado una polémica, pues hay quienes lo acusan de ser heredero de la crisis de la representación del arte posmoderno, que es heredero, a su vez, de las vanguardias; en cambio, hay quienes lo celebran como el género emblemático del siglo XXI.
En todo caso, el microrrelato es un fenómeno digno de estudiar porque de algún modo es el síntoma de estos nuevos tiempos.

 

Óscar Gallegos Santiago (Lima, Perú, 1978). Docente, investigador y editor de Fix100, Revista hispanoamericana de ficción breve. Ha sido finalista del concurso internacional de microrrelato "La Casa Vacía" en Barcelona, España. Ha publicado, además de artículos y ensayos en revistas literarias, la antología Cincuenta microrrelatos de la Generación del 50(2014) y el primer estudio sistemático sobre la microficción en el Perú: El microrrelato peruano. Teoría e historia (2015).

 

*Este artículo se publicó el día 18 de diciembre en el diario El comercio de Perú y se puede leer la poublicación original en el siguiente enlace https://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/panorama-microrrelato-peruano-400738

 

 

 

 La minificción está triste… ¿Qué tendrá la minificción?

Alberto Sánchez Argüello.

  Alberto Sánchez Argüello 2017

 

“Nuestra impresión es que usted aún no ha resuelto forjar un minicuento certero, lo que sólo se logra armándolo con un indispensable final de ingenio, gracia o sorpresa, evitando que resbale en chiste. El arte de tales brevedades es en verdad muy difícil y sólo puede atinarse urdiéndolos con malicia literaria, que implica darle muchas vueltas a una idea inicial, hasta convertirla conscientemente en una minificción de la que está seguro de que lo es. Es muy raro que un minicuento válido salga al primer intento, como dan idea que han saludo las suyas, sin el menor retoque o recomposición posterior. La minificción exige tanto trabajo como el de un texto de varias páginas. Lea a Torri o Arreola, a Avilés Fabila, a Guillermo Samperio y a otros escritores expertos en ellas. Mientras no conquiste usted esa malicia y no se fíe de lo que escribe sin someterlo o corrigiendo, caerá inevitablemente en ingenuidades, defecto muy constante en sus textos”

Fragmento de la respuesta de Edmundo Valadés a un autor que intentaba publicar en El Cuento, revista de imaginación

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DIEZ MICRORRELATOS DE MARÍA ELENA LORENZIN EN VERSIÓN BILINGÜE

 

Una selección de cuentos generosamente traducida por Fiona y Vanessa Taler.

A selection of short stories generously translated by Fiona and Vanessa Taler

 

 María Elena Lorenzín 

Sobre el libro, Silvia Guajardo, editora de Asterión Ediciones, ha expresado lo siguiente:
«Lorenzin plasmó en sus textos el asombro y la denuncia ante las calamidades que asolan este siglo y que pareciera que ya forman parte de nuestra cotidianidad, avaladas por la sumisa resignación de quienes pasivamente nos sentamos ante el televisor, el diario o simplemente, el celular. Ella hurga, muestra, denuncia, remueve mediante escenarios reales, anecdóticos o delirantes. Y es imposible permanecer estáticos ante su pluma suave y severa; limpia y sangrienta». 

About the book, Silvia Sandra Guajardo, editor of Asterión Ediciones, has said the following:
In these texts, María Elena Lorenzin expresses astonishment about, and condemnation of, all the calamities that are devastating this century and that, endorsed by our submissive compliance as we sit before our TVs, newspapers or even our cell phones, would now seem to form part of our daily lives.Not so Lorenzin. Using settings that could be real, anecdotal or delirious, she rummages, reveals, denounces and provokes, making it impossible for the reader to remain static before a pen that is simultaneously soft and severe, clean and bloodstained.

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