Antonio Cruz 1                                                                         

 

 

MICRORRELATO, MINIFICCIÓN O MICROCUENTO

Un género signado por la polémica desde su génesis

Por Antonio Cruz*

 

Antes de entrar al meollo de la cuestión, me parece prudente hacer tres aclaraciones que considero pertinentes. En absoluto reniego de la escritura mínima pues, como todos quienes me conocen saben, es el territorio literario en que más a gusto me siento. Por otro lado, no creo que solamente el microrrelato esté teñido de polémica. La literatura en su conjunto lo está desde tiempos inmemoriales. Como para muestra basta solamente un botón, recuerdo que cuando comencé a escribir mis primeros textos (poesía) la poesía estaba ─y creo que sigue estando─ en la picota. La discusión acerca de lo que es poesía y lo que no es sigue tan vigente como entonces. Por tanto, creo que, cuando se discute acerca del canon de la minificción, no solamente se está discutiendo sobre cuestiones intrínsecas de un género (o subgénero) sino sobre la calidad que diferencia buena literatura de la otra. Por último quiero dejar claro que en el mundo del microrrelato hay una enorme cantidad de creadores valiosos (la lista es muy extensa) pero también son muchísimos los que escriben textos que de ninguna manera pueden ser considerados microrrelato y ni siquiera literatura.

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 Hiram Barrios

 

 

El cuento más corto...

Hiram Barrios*

 

 

Durante mucho tiempo se afirmó que "El dinosaurio" de Augusto Monterroso era el cuento más corto escrito en español. Aunque la historia que narra es sumamente conocida —y más aún, reconocida— no está de más recordar el relato incluido en Obras completas (1959):

                  

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DIEZ MINICUENTOS ÁRABES ANÓNIMOS

Investigación y selección de textos de Mariano Cuevas

 ESCRITOR ÁRABE

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MINIFICCIONES DE ADOLFO BIOY CASARES

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Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, Argentina 1914 - 1999). En su temprana juventud, hablaba fluidamente varios idiomas. Fue esposo de Silvina Ocampo y amigo de su hermana Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges de quien habría de ser su mejor amigo y con quien colaboró en la escritura de diversos relatos policiales que firmaron con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq. Se hizo famoso por su afición a la literatura fantástica y por sobre todo por su novela La invención de Morel. Bioy Casares fue propulsor del género fantástico y el rescate del relato por sobre lo descriptivo. Defensor del género policial por su interés en la trama en sí. Recibió la Legión de Honor francesa en 1981, y fue nombrado ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1986.
Fue galardonado con algunos de los premios más importantes de las letras hispánicas: el Premio Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes.

 

Justo castigo
Los demonios me contaron que hay un infierno para todos los sentimentales y los pedantes. Ahí los abandonan en un interminable palacio, más vacío que lleno, y sin ventanas. Los condenados lo recorren como si buscaran algo y, ya se sabe, al rato empiezan a decir que el mayor tormento consiste en no participar de la visión de Dios, que el dolor moral es más vivo que el físico, etcétera. Entonces los demonios los echan al mar de fuego, de donde nadie los sacará nunca.

 

La última manera

Vidal pensó que sin duda llega un momento en que, haga uno lo que haga, solamente aburre. Queda entonces una manera de recuperar el prestigio: morir.

 

Un matrimonio
Ella, ex mucama. Él ex chauffeur. Gente responsable y trabajadora. Se casaron hace muchos años. Él ha conseguido un puesto de ordenanza en un ministerio. Esto les parece una canonjía. Tienen su casa. Podrían ser modestamente felices. "Voy a ponerme los anteojos" me dice ella, que ha venido a visitarme. "Sin los anteojos no veo nada", me habla de sus males, de sus desdichas, de su marido, "Antonio en muy atento, es bueno con todos, pero conmigo no. Su hermana, que maneja una casa de mujeres, le calienta la cabeza. Y lo peor es que a él, con ese modo, ¿quién le resiste? Las propias personas de mi familia se han puesto de su lado. Todos me hacen morisquetas. Antonio rompe mis vestidos —¡tiene unas uñas!—, rompe mis anteojos, rompe la bolsa que llevo al mercado. Si traigo del mercado tres bifes, uno desaparece. Antonio lo ha tirado. Si me alejo de la cocina un instante, la comida se estropea. Antonio ha puesto un pedazo de jabón en el guiso. Quiere que me vaya. Quiere echarme. Quiere que trabaje de sirvienta para las mujeres de la casa de su hermana. Pero yo no estoy dispuesta a perder mi casa. Es tan mía como suya. Antonio siempre inventa algo nuevo. Pone unos polvitos en la bolsa del mercado. Si la abro del izquierdo, me llora el ojo izquierdo. Espolvorea mi ropa, tal vez con telas de cebolla, para que me lloren los ojos y quede ciega. Cualquier cosa puedo tolerar, menos quedarme ciega. Dice que vaya no más a la comisaría, que nunca le probaré nada".

Está loca. La enloquecieron el marido y la cuñada. Casi todo lo que dice es verdad.

 

Un hombre sin complejos
El peluquero del club me contaba sus aventuras. Una noche, aprovechando que el marido estaba en el Rosario, salió con la mujer de un verdulero. "Yo era joven, entonces", explicó, "y de mucho arrastre". Mirando de lado, hacia arriba, agregó: "Yo era alto" (no aclaró cómo podía ser apreciablemente más alto que ahora). "Fuimos a un baile, lo más paquetones, en el teatro Argentino. Yo era imbatible para el tango y cuando empezamos la primer piecita un malevo con voz ronca me dijo: "Joven, la otra mitad es para mí". Yo le repliqué en el acto que tomara ahí no más a mi compañera, que yo estaba sinceramente cansado de bailar. Salí del teatro a la disparada, no fuera a incomodarse tamaño malevaje. Al día siguiente la mujer me visitó en la peluquería, que entonces yo tenía por la calle Uspallata al 900, y me prohibió absolutamente que volviera a hacer un papel tan triste en el baile. Otra vez, dormíamos la siesta, lo más juntitos, y tuvimos unas palabras sin importancia. ¿Qué me dice usted cuando lo veo que se levanta de todo su alto, abre el baúl y saca el cuchillo Soligen, para cortar un poco de pan y dulce? Yo lo que menos pensé fue en el pan y en el dulce; caí de rodillas, como un santo, y con lágrimas en los ojos le imploré que no me matara".

 

Tigres
El tigre cebado se lamenta de no encontrar barbero que le atuse los bigotes.

 

Post operatorio
Fueran cuales fueran los resultados ─declaró el enfermo, tres días después de la operación─ la actual terapéutica me parece muy inferior a la de los brujos, que sanaban con encantamientos y con bailes.

 

Retrato
Conozco a una muchacha generosa y valiente, siempre resuelta a sacrificarse, a perderlo todo, aun la vida, y luego a recapacitar, a recuperar parte de lo que dio con amplitud, a exaltar su ejemplo, a reprochar la flaqueza del prójimo, a cobrar hasta el último centavo.

 

La salvación
Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora.
Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo –sin duda estaba pensando el tirano- es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor descubrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean –dijo indicando al pájaro-, hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros."

 

Para un tesoro de sabiduría popular
Me dice la tucumana: "Si te pica una araña, mátala en el acto. Igual distancia recorrerán la araña desde la picadura y el veneno hacia tu corazón".

 

Los cuatro primeros textos fueron tomados del sitio Web "Minificciones publicadas en la revista de Edmundo Valadés El cuento" que administra Alfonso Pedraza disponible en https://minisdelcuento.wordpress.com/

Los restantes de Narrativa Breve, disponible en el siguiente link https://narrativabreve.com/

 

 

 

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        VIDRIERA DE LA MICROFICCIÓN NICOLEÑA

           (Autores de San Nicolás le sacan punta a la brevedad)

Primera Parte 

La localidad de San Nicolás de los Arroyos, enclavada en el extremo norte de la provincia de Buenos Aires, República Argentina, siempre ha sido considerada una "ciudad de poetas". Sin perjuicio de ese mote (ganado por la excelencia de muchos de sus vates con proyección nacional e internacional), existe también una tradición narrativa que no le va en zaga.

Manuel Peyrú, Alberto Lagunas, Graciela Ballestero o Alicia Cámpora, entre muchos otros nombres destacados, confirman la presencia de importantes novelistas y cuentistas en su panorama cultural. Pero allí no se agota su trascendencia literaria. La microficción brota como un manantial que atrae tanto a cultures como a lectores por igual. Y esa mínima pero fulgurante escritura, se propaga en la región, sumando adeptos en muchas ciudades vecinas. Como "para muestra sirve un botón", según pregona el dicho, alcanzamos a los lectores de TARDES AMARILLAS, cinco autores (nacidos o residentes en San Nicolás) que ilustran este primer muestrario de brevedades. Espero disfruten de su lectura. 

 Piero De Vicari

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MICRORRELATOS DE GUILLERMO BUSTAMENTE ZAMUDIO

GUILLERMO BUSTAMENTE ZAMUDIO

 Guillermo Bustamante Zamudio (Cali, Colombia - 1958) Licenciado en Literatura e Idiomas (Universidad Santiago de Cali), Magíster en Lingüística y Español (Universidad del Valle), Doctor en Educación (Universidad Pedagógica Nacional). Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional. Psicoanalista practicante, miembro de la Nueva Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Cofundador y codirector de las revistas de microficción Ekuóreo (Cali) y A la topa tolondra (Tunja). Co-compilador (con Harold Kremer) de: Antología del cuento corto colombiano (Cali: Univalle, 1994; 2ª. ed.: Bogotá: UPN, 2004; 3ª. ed.: Bogotá: UPN, 2006); Los minicuentos de Ekuóreo (Cali: Deriva, 2003); y Segunda antología del cuento corto colombiano (Bogotá: UPN, 2007). Co-autor (con Harold Kremer) de: Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia (Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional-SOCOLPE, 2008). Ganador del premio «Jorge Isaacs» 2002 (Valle del Cauca-Colombia), en la modalidad de cuento, con el libro de microficción Convicciones y otras debilidades mentales. Ganador (Premio compartido) del Tercer Concurso Nacional de Cuento, Universidad Industrial de Santander, 2007, con el libro Roles (cuentos cortos y microficciones). Mención de Honor en el Tercer Concurso literario «El Brasil de los sueños», 2008. Bogotá, Instituto de Cultura Brasil-Colombia – IBRACO. Libro de microficciones: Oficios de Noé (Bogotá: Común Presencia, 2005). Antologado en: Revista Interamericana de Bibliografía (Washington: OEA, 1996); La Minificción en Colombia (Bogotá: UPN, 2002); Dos veces bueno 3 (Bs. As.: IMFC, 2002); El placer de la brevedad. Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (Tunja: UPTC, 2005); Nosotras, vosotras y ellas (Bs. As.: IMFC, 2006); Por favor, sea breve 2(Madrid: Páginas de Espuma, 2010); Más por menos. Antología de microrrelatos hispánicos actuales (Madrid: Sial, 2011). Libro inédito de microficciones: Disposiciones y virtudes.

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 Wilfredo Carrizales

 

 

     FENG MENG-LONG Y OTROS
EL BOSQUE DE LA RISA

Introducción, traducción del chino clásico y notas:Wilfredo Carrizales*
Ilustraciones: Liu Er-gang

Introducción

En el mundo, lo más agradable al oído acaso sea la risa. El sonido de la risa es el nervio que mueve a la salud, la pulsión de las células de la alegría, la resonancia del vigor de la fuerza vital. Las numerosas facetas de la vida transcurren entre innumerables risas que llenan de exultación y alborozo los ámbitos humanos en cualquier punto de la rosa de los vientos.
Los chisten existen en China desde la más remota antigüedad. En "Biografías de la comicidad" de Memorias históricas(1) se recogen los testimonios de algunos personajes que empleaban palabras que inducían a la risa. Antes de la dinastía Ming (1368-1644) no hubo muchos libros que reunieran los chistes. La razón es muy sencilla: los chistes eran iguales a las expresiones vulgares, a las canciones y a las melodías populares y carecían de refinamiento. Al divulgarse un chiste en la sociedad, la gente lo tomaba y transmitía con toda libertad, pero pocos eran incluidos en materiales impresos.

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