El ombligo de piedra

 

EL OMBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes

El nudo y el (des)nudo

 

Según el diccionario, nudo es un «lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar por sí solo». Pero nudo, también, es una unidad de velocidad de los buques; y es la unión de dos huesos en cualquier animal (incluyéndonos); y es el lugar donde se cruzan dos sistemas montañosos, o varias vías de comunicación; y es el enlace de hechos que desencadenan una situación; y es la trabazón de situaciones que conducen a una catástrofe; y es el conflicto de un relato, y la motivación de un poema; y es la dificultad mayor de cualquier materia; y es el vínculo, la unión de las partes; y es también el engrosamiento donde se insertan las hojas y yemas en un tallo.

Leer más...

 

El ombligo de piedra 

 

   EL OBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes

PATRIA

 

Cuando Carlos Guido y Spano escribió aquello de «argentino hasta la muerte», él no sabía que tanto estaba cruzando una banda patriotera sobre el pecho de cada uno de nosotros, como apretando el botón que dispararía una profunda reflexión acerca de qué somos, quiénes somos y por qué somos así. El poeta simplemente desnudó la parte más meridional de su corazón, ya no tan aborigen, y clavó el asta de su enorme escarapela en el pecho todavía algo incierto del país. Esto, con el tiempo, devino a veces en un nacionalismo de rango extendido, en el mejor de los casos; en un fascismo de inquietantes aristas, en aras de una pureza linfática que no nos cabe; y en un jingoísmo trágico que nos llevó, por ejemplo, al borde de una guerra con Chile a fines de los '70. 
Repetir eso de «argentino hasta la muerte» asumiendo con humildad y hasta con resignación (no exenta de orgullo) nuestra marca de origen, nuestras mejores costumbres, nuestras virtudes y también nuestras limitaciones, es un paso importante hacia la sanidad del espíritu colectivo de la patria. Al mismo tiempo, es difícil describir todo lo negativo que se encierra en el hecho de enarbolar las discutibles banderas del país más grande (y más completo) del mundo, porque no corresponde y porque sabemos que es una loca fantasía. «Delatemos un onanismo más: el de izar la bandera cada cinco minutos» dice Oliverio Girondo ¡para qué más palabras! 

Leer más...

 

092 jaimemunoz

   Un ogro antinavideño

 

Jaime Muñoz Vargas*

 

Recuerdo que debido al título por poco y no lo compro. A primer vistazo parecía (o es) cursi: Sentimiento de Navidad. Lo bueno es que antes de mirar hacia otro lado vi el subtítulo: Diatriba contra la perversión de una fiesta. Publicado en 1994 por la costarricense Editorial Vulcano que a pujidos disimula su condición pirata, hallé el susodicho libro en una de nuestras pocas librerías de viejo, habituales receptoras de material insólito. El autor de Sentimiento de Navidad es un tal Willington Restrepo, de quien la solapa nos cede tacaña información: nació en 1947 (no dice dónde), estudio medicina e hizo la especialidad en cardiología, ha publicado muchos artículos científicos en varias revistas y es un "apasionado" (así dice) de las novelas de caballería. Nada más es posible saber, ni con el socorro de internet, sobre este autor al que por el apellido le supongo cuna colombiana. 

Leer más...

 

2006-04-A

Cuando la obra tiende a cero

Guillermo Bustamante Zamudio

 

Hoy aliamos un nominalismo ("todo nombre es artificioso") con un pragmatismo ("lo importante es la eficacia práctica"). Esta perspectiva supone que las clasificaciones ya no funcionan (opera como aquel que nos disuade de vivir, en tanto algún día vamos a morir) y que la teoría nos aleja de lo concreto (confunde la teoría con la exhibición que, en ámbitos académicos, lustra vanidades). Y, de esta manera, tal perspectiva pulveriza nuestro mundo en un historicismo relativista y cínico. Pero, si bien falta la garantía, eso no iguala todos los enunciados. Así, la idea según la cual ya no estaríamos para clasificaciones, sino para dar paso a la espontaneidad de las cosas es concomitante con una época donde no está de moda pensar: el que piensa pierde (Les Luthiers).

Leer más...