El ombligo de piedra 

  

 EL OMBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes   

Sin SOS hasta SDM es HDP

Con la vertiginosa carrera del tiempo (potenciada de manera desaprensiva en estos últimos años) el lenguaje escrito, y hasta el hablado, han sufrido numerosas modificaciones. Esto no sólo se debió a la incorporación de lunfardismos, barbarismos, neologismos y germanías de toda laya, sino también a la adopción de siglas y de cifras por parte del periodismo, en primer lugar, y de la lengua con la que a diario nos comunicamos.

La sigla («letra o signo que se emplea como abreviatura de una palabra» según los diccionarios de figuras filológicas) se ha incorporado a la lengua activa como símbolo de premura en las comunicaciones. Así lo aceptamos, así lo entendemos y, por supuesto, lo decimos mal. Mencionamos algo tan simple como una SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada) y damos por sentado que es «una sigla», cuando en verdad deberíamos hablar de «siglas», ya que SRL está compuesta por tres siglas: la ese, la ere y la ele.

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 Patricia Nasello

 

 

    EFEMÉRIDES 

Patricia Nasello

 

-El 10 de diciembre conmemoramos el 98º cumpleaños de CLARICE LISPECTOR (Chechelnik).
Llegué a Lispector a través del periódico. Dichoso arribo que, veinticinco o treinta años atrás, se produjo cuando "La Voz" publicó "Una gallina". Fue un amor a primera lectura.
La antología de relato breve de la cual tomo el párrafo que comparto contiene cuentos de ochenta autores consagrados. Y aun, entre tal excelencia, puedo afirmar que "El búfalo" de Clarice Lispector es uno de mis favoritos.

EL BÚFALO (párrafo)
"El búfalo dio otra vuelta lenta. La tierra. La mujer apretó los dientes, todo el rostro le dolió un poco.
El búfalo de lomo negro. En el atardecer luminoso era un cuerpo ennegrecido de tranquila rabia, la mujer suspiró lentamente. Una cosa blanca se había esparcido dentro de ella, blanca como un papel, intensa como la blancura. La muerte zumbaba en sus oídos. Nuevos pasos del búfalo la devolvieron a sí misma, y con un nuevo y largo suspiro, ella regresó a la superficie. No sabía dónde había estado. Estaba de pie, muy débil, emergiendo de aquella cosa blanca y remota en donde estuviera.
Y miró nuevamente al búfalo".

(2005) Obras Maestras del Relato Breve, P. 459, Barcelona, España, Editorial Océano.

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