Jaime Muñoz Vargas 

 

 

 

    Arena movediza de la crónica

 

Jaime Muñoz Vargas


Cronistas, historiadores y crónicas.
Saúl Rosales.
s/e.
Torreón, 2017, 142 pp.

 

Uno de los géneros periodísticos o literarios o periodístico-literarios que más problemas ha causado a quienes intentan definirlo es la crónica. Lo podemos comprobar si nos asomamos a otros géneros: cuando alguien dice "entrevista", sabemos aproximadamente de qué habla; si alguien dice "poesía", también. No quiero decir con esto que todo sea siempre claro y quede bien delimitado, pues a partir de las definiciones académicas se pueden dar cruces, mixturas, mestizajes de toda índole, lo que a veces hace imposible definir tal o cual texto. A esta circunstancia debemos añadir la cuota, a veces no pequeña, de variaciones en el significado de una palabra, de suerte que terminamos obligados a manejarnos con tiento si nombramos tal o cual texto de una forma o de otra. Como Novelas ejemplares, por ejemplo, Cervantes designó piezas que hoy quizá no nos atreveríamos a llamar de tal manera, sino cuentos o relatos, quizá, ya que nos parecería difícil que doce "novelas" cupieran en un solo libro. Lo que pasa es que el género que hoy conocemos como cuento no empezó a ser llamado así sino hasta mucho tiempo después, bien entrado el siglo XIX. Era imposible, por ello, que Cervantes llamara cuento a "El licenciado vidriera" y a todas las demás historias reunidas en aquel famoso libro.

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El ombligo de piedra 

 

 

 

    EL OMBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes

Profecías y lluvias ácidas

 

Que este no es un mundo para gente impresionable, es una verdad tan grande como obvia. Que si nos tomamos en serio todo lo que vemos o escuchamos nuestra expectativa de vida se reducirá considerablemente, también es una verdad inmensa. El exceso de información innecesaria que nos inoculan a diario es imposible de digerir; sólo tamizándola a través de un cedazo de malla bien abierta es posible que lleguemos a captar alguna porción de la realidad.

Agoreros de toda pelambre pululan por el planeta a la caza de incautos; y aunque suene a delirio paranoico, nada me saca de mis trece. El miedo es un buen negocio y hay quienes quieren aprovecharlo porque los tiempos corren con mucha prisa.

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