El ombligo de piedra

 

 

 

El ombligo de piedra
(la columna de Rogelio Ramos Signes)

 

Esposos ricos y amantes pobres

 

Hay una idea, generalizada y errónea, de imaginar al artista como sinónimo de bohemia y despreocupación. Mucha gente supone que los escritores, músicos y pintores, principalmente, y en menor medida los actores, son personas totalmente faltas de practicidad en lo que hace al desenvolvimiento cotidiano. Se llega a pensar que el artista tiene la cabeza en las nubes, que es "un lírico" que vive sumergido en su mundo exquisito, aunque el mundo real se esté viniendo abajo. De más está decir que se equivocan, no en todos los casos, pero sí casi siempre. El artista (y disculpen la obviedad) es un ser humano como cualquier otro, pero que ha desarrollado algún "lenguaje" diferente al corriente. Que algunos se crean ser "la voz del pueblo", es parte de su locura o una faceta de su inmodestia. El resto corre por cuenta de quienes no se detuvieron a pensar acerca de este tema, de quienes manejan y de quienes conducen los medios de difusión, del juego si se quiere entre tonto y divertido al que los propios artistas se prestan, y de la falta de educación a que nos fueron sometiendo todos los gobiernos. 

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   JOSÉ MANUEL ORTIZ SOTO

     

 

 

Apuntes sobre Manuel Acuña, poeta y médico.

(José Manuel Ortiz Soto)

 

Morir jóvenes es para algunos artistas el camino más corto para alcanzar la cima de la inmortalidad. La inmortalidad puede ir precedida (o acompañada) de una obra sólida, donde la premura de la muerte más que ser el medio que catapulte al artista al estrellato, podría considerarse que nos priva de ver al “genio” consagrado, en la madurez plena. «Nada como morir jóvenes y esperar», dirán algunos, apostando todo a que juventud y muerte sean las bases sobre las que se sustente su legado, llámese éste música, literatura, pintura, actuación… Baste como ejemplo echar una mirada escueta al mundo del rock (y sus derivados): Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse… El poeta Arthur Rimbaud (1854-1891) ocupa un lugar muy particular entre los artistas jóvenes consagrados. No porque su muerte haya sido del todo prematura (37 años), sino porque se inició como poeta hacia los ocho años y renunció a ello a los diecinueve. Una temporada en el Infierno y Las iluminaciones nos recuerdan que el joven Arthur Rimbaud no requirió, ni quiso, de más tiempo para instalarse cómodamente entre los grandes de la poesía universal. Libre de la curiosidad natural o interés académico, no sé si a alguien le apetecería  leer los poemas «de madurez» del mercader Rimbaud. 

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Carlos Saldívar

 

        

LAS REVISTAS DE LITERATURA FANTÁSTICA EN EL PERÚ[1]

(CARLOS ENRIQUE SALDÍVAR)

 

Las revistas literarias de fantasía, terror y ciencia ficción son necesarias, no solo para difundir las vertientes que nos gustan, sino para promover la literatura en general; son un medio para mostrar la labor de muchos autores que se inician dentro de la corriente fantástica o en la escritura de cuentos en general. La narrativa fantástica data de muchos siglos atrás, pero podríamos resaltar la importancia literaria del siglo XIX.

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JAIME MUÑOZ VARGAS

 

 

 

 

 

 Los paisajes olvidados*

 

Jaime Muñoz Vargas

 

La memoria es porosa. Por esa razón, y por otras, los historiadores miran con desconfianza los documentos personales escritos como recordación: pasados los años, la memoria no sólo pierde información, sino que también suele ponerse creativa, añadir pinceladas extras a los hechos aparentemente contados con total honestidad. Mi memoria, pues, es porosa y no sé cuántos infinitos detalles de la travesía ha olvidado; por eso cuando hurgo en mis papeles viejos se deja venir el recuerdo con un poco de mayor fidelidad. 

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 el ombligo de piedra

        

 EL OMBLIGO DE PIEDRA

(La columna de Rogelio Ramos Signes)

¿QUÉ CUENTO ES ESE DEL CUENTO?

La historia se le atribuye a Ibn Abd Rabbih y trata acerca de un joven difícil de contentar.

"Kardan cayó enfermo. Su tío le dijo:
- ¿Qué deseas comer?
- La cabeza de dos corderos..
- No hay.
- Entonces, las dos cabezas de un cordero.
- No hay.
- Entonces no quiero nada."

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