Antonio Cruz 1 

 

 

 

    ACERCA DE "UNA BOTELLA DE FILOSOFÍA" DE G.G. MÁRQUEZ

(Textos costeños 1950)


Por Antonio Cruz*

 

Tiempo atrás, Caroline Lepage, una amiga virtual (cosa para nada extraordinario para estos tiempos) que también ama la palabra escrita, publicó una nota acerca de un texto de Gabo que, según algunos traductores on line, dice más o menos así:
«Créeme cuando te digo que García Márquez me habla desde el más allá: ¡Un artículo de 1950 dedicado a los franceses y la Coca cola!»
y adjunta un escrito tomado de "Textos costeños" del año 1950. 

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José Luis Cutello 

 

 

    La crítica literaria, un discurso efímero

 José Luis Cutello*

 

La crítica sigue siendo la más miscelánea, la más defectuosamente definida de las ocupaciones. A cada rato es susceptible de estar dándole curso a otra cosa: historia o política, psicología o ética, autobiografía o chismes. Es un mundo que privilegia expertos y especialistas, esto significa que el crítico a menudo es pasible de ser desacreditado como diletante o rechazado como mero transeúnte sin destino. Pero si este estatus incierto le otorga una desventaja, hace posible, en términos de ideas, la dimensión y el alcance que son su justificación última. En este sentido al menos, por arcaico que parezca en otros, la idea del 'hombre de letras' tiene lugar en cualquiera de las tradiciones literarias más saludables.

Enrique Pezzoni

 

Desde una perspectiva histórica, la práctica de la crítica literaria pareciera indicar que cada teoría estética y cada juicio de valor que se elabora a partir de un texto son efímeros, provisorios, contingentes y a veces infundados, por no usar la palabra falaces. Dicho a la manera de Marshall Berman, «todo lo que nos resulta sólido en una primera lectura se desvanece en el aire a la lectura siguiente» [1]. En efecto, el diletantismo del «hombre de letras» que menciona Enrique Pezzoni en el acápite es un hecho verificable en la tradición cultural, al menos en occidente.

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